Los ayuntamientos de Jaca, Etsaut, Cette-Eygun y Urdós han renovado el Tratado de Astún, en una jornada celebrada en el puerto de Somport que mantiene viva una tradición con raíces en la Edad Media y que, con el paso de los siglos, se ha convertido en un símbolo de convivencia y cooperación entre los territorios situados a ambos lados de los Pirineos.
El tradicional acto ha incluido el reconocimiento de las mugas fronterizas que marcan la línea entre España y Francia en la zona de colindancia de los territorios del Valle de Aspe con los de Jaca. Posteriormente, los alcaldes de las cuatro localidades, Carlos Serrano Pérez, de Jaca, Op-hélie Escot, de Cette-Eygun, Damien Minvielle, de Etsaut, y Bruno Guitton, de Urdós, han procedido a la firma del Tratado de Astún en el Espacio Somport. El documento suscrito será remitido posteriormente a los ministerios de Asuntos Exteriores de España y Francia, como parte del procedimiento establecido para la ratificación anual del acuerdo.

La ceremonia mantiene viva una tradición que tiene sus raíces en la Edad Media. La primera referencia documentada se remonta al año 1131, cuando el rey Alfonso I de Aragón concedió a los monjes del Hospital de Santa Cristina de Somport el aprovechamiento de diferentes pastos fronterizos, entre ellos los de Candanchú y La Raqueta. Tras diferentes conflictos políticos que provocaron la suspensión temporal de estos derechos, el acuerdo, en su configuración moderna, quedó consolidado en 1513, durante el reinado de Fernando el Católico.
El Tratado de Astún permite tradicionalmente a los ganaderos franceses del valle de Aspe utilizar durante los meses de verano los pastos situados en territorio español del puerto de Astún. Como contraprestación, los franceses abonan a Jaca una compensación de carácter simbólico.
La vigencia de esta tradición ha vuelto a quedar patente durante la jornada con la presencia de un rebaño de ovejas francesas, que ha atravesado un año más este espacio fronterizo para hacer uso de los pastos, recordando el origen y la dimensión práctica de un acuerdo que continúa vivo casi nueve siglos después de sus primeras referencias documentales.