Javier Moraleda Nuño, presidente de Huesca Compasiva, ha pronunciado la conferencia "Acompañar el sufrimiento: una oportunidad de verdad" dentro del Pórtico de la Semana Santa en la Diputación Provincial de Huesca, en el que ha propugnado el enfoque "biopsicosocioespiritual" que representa una mirada holística para los últimos tiempos de vida.
El médico ha iniciado su alocución aludiendo a Cicely Saunders, la enfermera, trabajadora social y médica británica a la que se considera pionera de la atención a los enfermos terminales con la idea de que el dolor se vuelve insoportable cuando a nadie le interesa. "Velad conmigo" es el libro que recogió conferencias de Saunders como precursora de los cuidados paliativos inspirados en valores que parten de una fe inquebrantable. Cicely era una mujer vitalista y dedicó todas sus energías a mejorar la existencia de las personas que no tenían esperanza de vida, a través de una visión trascendental y con un lema: "Usted importa porque es usted".
Asumidas las otras facetas -biológica, psicológica y social-, Javier Moraleda ha aludido a la importancia de la espiritualidad, que es algo dinámico en la búsqueda de conexión interpersonal, intrapersonal y transpersonal. El término que utiliza la Asocación Europea es la asistencia activa, holística de personas, con sufrimiento grave, especialmente de quienes están cerca del final de la vida. A partir de ahí, se edifica un objetivo que no es otro que mejorar la calidad de vida de los pacientes y también dotar de instrumentos a sus familiares y cuidadores.
Se ha adentrado en el concepto del sufrimiento, “nos conmueve”, y de ahí la necesidad de concebir globalmente los cuidados paliativos. Es un gran misterio en el caso de Jesucristo, que demuestra que, realmente, existe. “El sufrimiento es lo que nos ha traído hasta aquí".
El médico de cuidados paliativos ha apelado a grandes autoridades del pensamiento, pioneros en la psicología, con una máxima: "Los cuerpos duelen, son las personas las que sufren”. Hay un sufrimiento inevitable como enigma, y es importante en este sentido el acompañamiento, que es fundamental en los paliativos.
Javier Moraleda ha abundado en el acompañamiento espiritual en Clínica por parte de los profesionales, que en cualquier caso ha de ser complementado por el entorno y por la comunidad. Ha estimado fundamental la presencia, “aquí y ahora, estar conectado conmigo, con el otro y con el encuentro”. “Los profesionales debemos hacer trabajo de autoconocimiento. Podemos ser simpáticos y amables, pero hay que trabajar para una presencia auténtica. Si estás en presencia auténtica, estás en un espacio en el que el otro se siente libre, deja de estar atascado. Somos los catalizadores para que se rompa ese bloqueo. Para generar ese espacio hay que estar con el corazón abierto”.
“Nosotros estamos al servicio de las personas, para estar con los que sufren”, ha agregado el sanitario. Una presencia terapéutica con lo básico, la compasión. “el movimiento que nos lleva a acercarnos con ternura y sensibilidad al sufrimiento del otro y a ayudarlo actuando desde nuestro núcleo interno de confianza, serenidad y coraje”. La compasión es un movimiento volitivo que comienza en “querer ver el sufrimiento del otro”.
“Si quiero acompañar a otro, tengo que trabajar conmigo mismo”, ha simplificado la actitud que hay que tener, algo más sencillo que cualquier formulación universitaria o de autoridades.
Ha proyectado a continuación un video sobre el movimiento Huesca Compasiva, partiendo de aquellos tiempos remotos en que había una comunidad que hacía que, en el final de una vida, había un motivo de encuentro “y nadie sufría y moría en soledad”. Era sólo hace dos generaciones y, en la nuestra, hay cada vez más iniciativas comunitarias para pasar a la acción y ser parte del cambio para el que lo necesita, para “el bienestar de muchos otros”.

Las comunidades compasivas se desarrollan por todo el mundo, en tiempos de aumento de la esperanza de vida. “Las enfermedades crónicas” se sustancian con aislamiento, por lo que es necesario un movimiento de atención integral para permitir vivir mejor en los tiempos finales de vida. “Compañía, cuidado y compasión” son las tres claves.
El audiovisual ha enfatizado los tres pilares: "Sensibilización y concienciación sobre la soledad, el miedo a morir, al dolor y la vivencia de las familias; formación y capacitación preparando las formas de cuidado, apoyo emocional, comunicación y escucha activa a las personas más vulnerables; y la intervención y creación de redes de cuidados con carácter comunitario". Una apuesta contra la soledad y la mejora de la calidad de vida de las personas de edad avanzada. “Hay mucho por hacer por la persona y su historia vital”.
Moraleda ha asegurado que se trata de “nuestra responsabilidad. Hablamos del mundo un lugar mejor, en Huesca lo tenemos fácil”. Ha dimensionado la labor institucional, pero “no podemos dejar que todo quede en manos de las instituciones”, sino estimar que “responsables somos todos”.
“Podemos hacer que éste sea un mundo mejor” para detectar la fragilidad y acompañas y ver trascendiendo. “Es un regalo para nosotros y eso tiene un sabor a humanidad. Es una oportunidad de verdad”.