Joseba Verdugo reivindica el apoyo entre iguales desde su experiencia en primera persona: "Otra salud mental es posible"

El 7 de octubre participará en las jornadas de la VI Movida Arcadia, donde expondrá el proyecto que desarrolla en la red pública navarra y su recorrido para ser agente

05 de Octubre de 2026
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Joseba Verdugo.
Joseba Verdugo.

"Otra salud mental es posible". La frase resume el planteamiento con el que Joseba Verdugo llegará a Huesca para participar en la VI Movida Arcadia, pero también condensa un recorrido personal que comenzó a los 19 años, cuando una crisis vital y varios intentos de suicidio le llevaron a un ingreso involuntario en salud mental.

Hoy, como trabajador social y agente de apoyo entre iguales en el centro de salud mental de Tafalla, forma parte de un proyecto piloto de la red pública de Navarra, una experiencia pionera en la Comunidad Foral. Desde esa doble condición, paciente y profesional, defiende que quienes han atravesado un proceso psiquiatrizado pueden aportar un conocimiento específico al acompañamiento de otras personas.

La figura del agente de apoyo entre iguales parte de una premisa que Verdugo considera esencial. Su incorporación introduce en los equipos una perspectiva vinculada a quienes han atravesado personalmente determinados procesos de salud mental. Para él, ese conocimiento tiene un valor propio y puede establecer una relación diferente con las personas a las que acompaña. "Somos personas con diagnóstico que hemos recibido una formación específica y que acompañamos desde nuestro saber vivido a otras personas", explica.

Su recorrido profesional le ha permitido conocer ambas perspectivas y advertir las diferencias que introduce cada una. El Trabajo Social se apoya en una formación específica, mientras que la labor entre iguales incorpora un conocimiento adquirido a través de la propia trayectoria vital. Al ejercer ambas funciones, Verdugo ha percibido una particularidad en la relación que establece con quienes atraviesan circunstancias semejantes. "El vínculo es más rápido, más sencillo", señala.

Esa proximidad adquiere especial relevancia ante determinadas situaciones. Cuando alguien escucha voces, por ejemplo, Verdugo puede poner sobre la mesa recursos que a él le resultaron útiles y abrir un diálogo a partir de ahí, sin convertir su recorrido en una receta aplicable a los demás. "Yo no les voy dando lecciones. Les digo, a mí me sirvió esto, a mí me sirvió lo otro. ¿Qué te puede servir a ti?", plantea.

La incorporación de esta figura al centro de salud mental de Tafalla sigue un procedimiento integrado en el funcionamiento del equipo. Cualquier profesional puede plantear a una persona la posibilidad de contar con este recurso, que solo se pone en marcha cuando existe aceptación expresa y tras la firma del consentimiento informado. De este modo, el agente desarrolla su cometido dentro del dispositivo sanitario y en coordinación con las distintas disciplinas.

El proyecto en el que participa Verdugo constituye una experiencia pionera en Navarra, aunque el modelo ya cuenta con iniciativas en otras comunidades españolas, entre ellas Cataluña, y con recorrido en otros países. La particularidad del programa navarro reside en que esta función se incorpora a la red pública de salud mental. Puesto en marcha en 2026, el proyecto se encuentra ahora en fase de evaluación.

EL CAMINO HASTA TAFALLA

El camino hasta Tafalla comenzó varios años antes. Tras terminar Trabajo Social, Verdugo quiso convertir en oficio una perspectiva que ya había conocido a través del movimiento asociativo de salud mental en primera persona. Buscó una entidad que compartiera ese planteamiento y planteó su intención de trabajar como agente de apoyo entre iguales, pero entonces la figura todavía no existía como puesto laboral. Comenzó desempeñando otra función mientras se abría la posibilidad de incorporar este perfil.

La pandemia alteró aquel recorrido y, a partir de 2021, comenzó el programa Acompáñame, destinado a proporcionar una preparación básica para ejercer esta labor. Más adelante se puso en marcha un curso de especialista universitario con prácticas en dispositivos sociosanitarios. Entre 2021 y 2025, más de medio centenar de personas recibieron la formación inicial, aunque quedaba pendiente encontrar una vía para trasladar esa preparación al ámbito laboral.

Una subvención permitió poner en marcha una experiencia de contratación de agentes de apoyo entre iguales en las viviendas con apoyo de la Fundación Mejorando Cada Día. Aquella iniciativa abrió una vía para trasladar la preparación adquirida a un puesto remunerado y comprobar su encaje en los dispositivos asistenciales. Después, la colaboración con la gerencia de salud de Navarra permitió llevar la figura hasta el centro de salud mental de Tafalla. El recorrido ha sido gradual y ha requerido convertir una inquietud surgida en el movimiento asociativo en una función reconocida dentro de los servicios. "Hemos ido desde el interés personal de diferentes personas a llevarlo a la práctica con la formación y luego a hacer experiencias de trabajo contratado como agentes iguales", resume Verdugo.

La incorporación de este perfil puede generar reticencias dentro de los equipos profesionales, especialmente cuando se interpreta como una posible invasión de competencias. Verdugo considera que esa percepción desaparece cuando se entiende la naturaleza específica de cada aportación y se evita establecer una relación de sustitución. "Ellos son expertos por la teoría y nosotros somos expertos por la experiencia", afirma.

Los límites de esta función están definidos y forman parte de su propia naturaleza. El agente no asume competencias de otras disciplinas ni ejerce como psicólogo, psiquiatra o trabajador social. Su cometido se desarrolla dentro del equipo y desde el lugar que le corresponde. "Nuestro saber vivido es complementario al saber profesional", sostiene. La incorporación de este perfil amplía así el campo de conocimiento desde el que se aborda cada situación, sin desplazar a quienes ya forman parte del dispositivo.

Su presencia también se extiende a los espacios donde los equipos valoran cada caso y toman decisiones. En las reuniones, la mirada en primera persona puede poner sobre la mesa aspectos vinculados a las fortalezas, las dificultades cotidianas o las necesidades de quienes reciben atención. Verdugo rechaza que esa participación deba entenderse como una pugna por ocupar un espacio ajeno. "No venimos a pisarnos", insiste.

HUMANIZAR LA ATENCIÓN

Su defensa de este modelo está ligada a lo que vivió a los 19 años. Durante aquella primera crisis fue trasladado por la policía, ingresado contra su voluntad y sometido a una contención mecánica. Aquel episodio marcó su relación con el sistema y terminó orientando su posterior trayectoria profesional. "Siempre he dicho que hago estas cosas porque me hubiesen gustado que me tratasen a mí así", reconoce.

De aquella experiencia nace también su empeño por humanizar la atención en salud mental. Verdugo entiende que la incorporación de personas con experiencia propia no puede reducirse a crear nuevos puestos dentro de los equipos. La presencia de estos perfiles, a su juicio, debe acompañar una revisión más amplia de las formas de atender, escuchar y relacionarse con quienes recurren a los servicios.

Verdugo reconoce el alcance de la reforma psiquiátrica de 1986, pero considera que algunas prácticas asociadas a aquella cultura todavía persisten. Menciona los ingresos involuntarios y otras formas de intervención que, desde su perspectiva, deben ser revisadas a la luz de los derechos humanos. "Se cerró el psiquiátrico, pero seguimos con prácticas manicomiales", afirma.

Su propia vivencia de las contenciones hace que esta cuestión no constituya para él un debate abstracto. Verdugo admite que hacen falta más medios, pero rechaza que esa carencia pueda justificar determinadas actuaciones. También reclama una preparación específica para quienes afrontan situaciones de crisis, de manera que dispongan de alternativas a intervenciones centradas exclusivamente en la dimensión física. "La falta de recursos no puede ser la excusa para atarnos a la cama", sostiene.

Su mirada crítica alcanza la propia concepción de la recuperación. Verdugo cuestiona un modelo en el que las consultas pueden quedar demasiado alejadas entre sí y en el que la medicación adquiere un peso determinante. Frente a esa lógica, reivindica una atención capaz de acompañar los procesos vitales y favorecer que cada persona recupere progresivamente capacidad de decisión sobre su propia vida. "La atención que se hace es de la locura más que de recuperación", considera.

La transformación que plantea desborda además el ámbito sanitario. La discriminación continúa condicionando, según señala, las oportunidades de quienes tienen problemas de salud mental, desde el acceso al empleo hasta la vivienda. Verdugo prefiere esta palabra a "estigma" porque entiende que esta última puede desplazar la responsabilidad hacia quien recibe la marca, cuando su origen está en la mirada colectiva. "El estigma es algo que yo porto y parece que es una cosa mía", explica.

Las barreras se hacen visibles en terrenos muy concretos, como el empleo y la vivienda. Verdugo alude a las dificultades que encuentran quienes tienen discapacidad psicosocial para acceder al mercado laboral y cuestiona la imagen que asocia los problemas de salud mental con la violencia o la peligrosidad. A su juicio, esa percepción termina limitando las posibilidades de desarrollar una vida autónoma y reclama que el cambio alcance también a la mirada colectiva.

En ese planteamiento, la participación en primera persona adquiere un peso decisivo. Verdugo sostiene que durante años profesionales y familiares han ocupado el espacio público para explicar lo que les ocurría a quienes atravesaban estos procesos, mientras sus protagonistas quedaban en un segundo plano. Por eso reclama que puedan intervenir de forma efectiva en las decisiones que afectan a su propia trayectoria. "Es nuestra vida y tenemos que opinar", reivindica.

Para Verdugo, la presencia de esta figura plantea una cuestión que va más allá de su papel dentro de los equipos. A su juicio, cualquier avance en este ámbito debe ir acompañado de una revisión de las prácticas asistenciales y de la forma de afrontar las crisis. De lo contrario, el cambio puede quedar limitado a sumar un nuevo perfil mientras permanecen intactas actuaciones que considera necesario superar. "Si metemos agentes de apoyo entre iguales, pero seguimos conteniendo en la cama, sobremedicando, etcétera, no estaremos cambiando realmente el modelo", plantea.

A DEBATE, EL 7 DE OCTUBRE

La VI Movida Arcadia trasladará este debate a Huesca el próximo 7 de octubre, durante las jornadas técnicas "El apoyo entre iguales en salud mental", que se celebrarán de 9.00 a 13.00 horas en el Salón de Actos del Palacio Villahermosa de la Fundación Ibercaja. El encuentro abordará los principios de esta figura, sus ámbitos de intervención, las posibles resistencias dentro del colectivo profesional y las condiciones necesarias para incorporarla a entidades y servicios.

Verdugo compartirá la jornada con Viviana Carmona, coordinadora de proyectos de Activament, movimiento asociativo de salud mental en primera persona; José Carlos Azón, enfermero especializado en Salud Mental, y Reyes Cortés, miembro de AFAPEM, la Asociación de Familiares de Personas con Enfermedad Mental de Huesca. La psicóloga de Arcadia Fundación Agustín Serrate Irene Abad ejercerá como moderadora en el diálogo entre pacientes, técnicos, familiares, profesionales y un agente de apoyo entre iguales.

Su intervención partirá de una experiencia todavía reciente en la sanidad pública, pero asentada sobre un recorrido que comenzó mucho antes. Verdugo considera que los resultados obtenidos hasta ahora en Navarra, junto a las experiencias desarrolladas en otros territorios, justifican que Huesca explore también esta vía.

La llegada de Verdugo a Huesca permitirá conocer de primera mano una experiencia que en Navarra acaba de dar sus primeros pasos dentro de la red pública y confrontarla con las distintas perspectivas reunidas en las jornadas. Su trayectoria personal, profesional y asociativa estará así en el centro de un debate que parte de una premisa sencilla y ambiciosa a la vez: "Otra salud mental es posible".

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