Juan Carlos Rois insta a organizar la resistencia civil frente al rearme y el gasto militar: “No vale con decir guerra no, hay que resistirse”

El investigador defiende la desobediencia civil y propone modelos de defensa social no violenta

21 de Febrero de 2026
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Conferencia de Juan Carlos Rois en Huesca. Foto Myriam Martínez
Conferencia de Juan Carlos Rois en Huesca. Foto Myriam Martínez

El activista pacifista e investigador del gasto militar español, Juan Carlos Rois, defendió en Huesca la necesidad de articular una respuesta social firme ante el incremento del presupuesto en defensa y el actual proceso de rearme europeo. En la charla organizada por Bienvenidxs Refugiadxs en el Espacio Rosa Luxemburgo, sostuvo que el momento exige abandonar el pacifismo declarativo para activar mecanismos reales de oposición. “No vale con decir guerra no, hay que resistirse”.

Bajo el título “Activismo por la paz frente al gasto militar. Ante el rearme y la militarización, propuestas de resistencias civiles”, Rois planteó que la estrategia por la paz debe construirse “desde abajo”, con una acción “horizontal y desobediente”, capaz de confrontar decisiones políticas que consolidan la expansión armamentística.

El investigador, que estuvo acompañado en la mesa por Luis Arduña, cuestionó el marco conceptual dominante y distinguió entre la “paz negativa”, entendida como mera ausencia de conflicto armado, y una "paz positiva" vinculada a la justicia social, la seguridad humana y ecológica y la transformación profunda de las relaciones sociales. “La ambición por la paz, no por la no guerra. No es lo mismo”, afirmó. A su juicio, limitarse a contener enfrentamientos no altera las dinámicas estructurales de dominación.

Rois defendió una desmilitarización integral que vaya más allá del presupuesto y alcance la cultura política. “Desmilitarizar las mentes, desmilitarizar los valores”, señaló, aludiendo a la normalización de la jerarquía, la obediencia acrítica y la centralización del poder.

Rechazó, además, la progresiva transferencia de funciones civiles hacia estructuras castrenses, desde la gestión de emergencias hasta la respuesta ante catástrofes, fenómeno que, según denunció, se ha asumido sin debate público.

Durante su intervención recordó distintos ciclos de movilización en el Estado español -la campaña contra la OTAN, la lucha contra las bases militares, la insumisión o el movimiento contra la guerra de Irak- para subrayar que los cambios no nacieron de la iniciativa gubernamental, sino de la presión sostenida de la ciudadanía. “Fue la gente la que se movilizó”, insistió, reivindicando la desobediencia civil como motor histórico de transformación.

El activista alertó del impacto económico del incremento previsto en defensa y señaló que destinar el 4 % o el 5 % del PIB al ámbito militar supondría una cifra equivalente a multiplicar por diez el presupuesto de la Comunidad Autónoma de Aragón. “Nos están vendiendo una moto”, afirmó, en referencia a los argumentos que justifican ese aumento bajo el paraguas de la seguridad nacional.

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Frente a esa orientación, Rois defendió la construcción de defensas sociales no violentas, también denominadas defensa popular no violenta, como alternativa estratégica al modelo armamentístico. “¿Hay alternativa al militarismo? Por supuesto que sí. Teórica y práctica”, sostuvo, y subrayó que ya existen experiencias organizadas que priorizan la protección de la vida y de los derechos frente a los intereses de la industria de armamento.

El investigador apeló a abrir un nuevo ciclo de movilización con mayor ambición política y capacidad organizativa. Rechazó la idea de un ejército europeo como solución al actual escenario geopolítico -“No queremos ningún ejército europeo ni de nada”- y defendió sustituir la lógica de dominación por dinámicas de cooperación, cuidado y acción colectiva.

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