La Asociación Española Contra el Cáncer ha destinado más de 216.000 euros a impulsar tres nuevos proyectos de investigación oncológica en Aragón dentro de las Ayudas AECC 2025, centradas en tumores cerebrales, de ovario y oncología infantil, con el objetivo de avanzar en el conocimiento científico y mejorar la supervivencia hasta el 70 % en 2030.
Los trabajos están liderados por tres científicas. Irene Echevarría desarrolla un proyecto orientado a mejorar el tratamiento del cáncer cerebral infantil, un ámbito especialmente complejo debido a que estos tumores presentan características biológicas muy distintas a las de los adultos y conllevan un elevado impacto social.
Por su parte, la doctora Rebeca Sanz trabaja en el marco del programa internacional Transcan en la identificación de nuevos fármacos contra el cáncer de ovario, mediante el uso de “avatares”, modelos que reproducen el comportamiento del tumor fuera del cuerpo humano para ensayar tratamientos con mayor precisión.
Finalmente, la doctora Aranzazu Villasanz, en un proyecto dirigido por Alberto J. Schuhmacher, centra su investigación en la búsqueda de nuevas terapias para tumores cerebrales a través de modelos in vitro que analizan procesos celulares específicos y el papel de componentes como azúcares, péptidos y grasas en el cerebro.
Esta inversión y los detalles de las investigaciones se van a presentar esta tarde en el Planetario de Aragón, y antes se han dado a conocer en una rueda de prensa en la que han participado el presidente nacional de la entidad, Ramón Reyes, el catedrático Carlos López-Otín -como Reyes, ambos de Sabiñánigo- y el investigador Alberto J. Schuhmacher, quienes han respaldado este impulso a la investigación como eje fundamental para transformar el diagnóstico y el tratamiento del cáncer, destacando además el papel de la colaboración científica, la generosidad ciudadana y el voluntariado. Les han acompañado, además, el presidente de la Diputación Provincial, Isaac Claver, y el presidente de la AECC en la provincia de Huesca, José Manuel Ramón y Cajal, además de otros representantes institucionales y de la entidad.

AECC, MOTOR DE LA INVESTIGACIÓN
El presidente nacional de la Asociación Española Contra el Cáncer, Ramón Reyes, ha trazado una visión estratégica de la lucha contra la enfermedad, tras recordar su origen en Sabiñánigo y señalar que se sentía “en su casa” al presentar nuevas ayudas a la investigación en Aragón.
Reyes ha definido a la AECC como el “motor de la investigación en cáncer” en España, destacando su liderazgo en inversión y su capacidad para financiar actualmente a 3.200 investigadores en todo el país. En este contexto, ha situado como meta central alcanzar una supervivencia del 70% en 2030, partiendo del 60 % actual -con un avance reciente hasta el 65% en mujeres-, un objetivo que, según ha explicado, se logrará mediante la prevención, la detección precoz y el impulso continuo a la investigación.
El presidente nacional ha incidido en la importancia de garantizar la equidad en el acceso a los desarrollos científicos, defendiendo la creación de redes de investigación que permitan que cualquier paciente, con independencia de su lugar de residencia, pueda beneficiarse del conocimiento generado. En esta línea, ha destacado programas como Sinergias, que conecta talento sénior y júnior, o el programa internacional Transcan, que facilita la colaboración de investigadores aragoneses en proyectos europeos.
Reyes ha recordado además que el cáncer constituye el principal problema sociosanitario en España y la primera causa de muerte, con cerca de 300.000 diagnósticos anuales, de los cuales 8.500 corresponden a Aragón y unos 1.400 a la provincia de Huesca. Ante estas cifras, ha insistido en que la investigación no solo debe centrarse en aumentar la supervivencia, sino también en mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Durante su intervención, ha tenido palabras de reconocimiento para el catedrático Carlos López-Otín, al que ha definido como el “faro que nos alumbra a todos”, recordando su papel clave en el desarrollo del actual modelo de investigación de la asociación. Asimismo, ha advertido de la dificultad de trasladar a la sociedad la relevancia de esta enfermedad, al señalar que “el cáncer no es sexy” desde el punto de vista informativo, lo que hace imprescindible reforzar la comunicación y la visibilidad del destino de los fondos.
Finalmente, ha concluido que el reto de progresar frente a esta enfermedad exige una colaboración plena entre instituciones, comunidad científica y sociedad civil, al considerar que solo a través del esfuerzo conjunto será posible alcanzar los objetivos marcados.

VERDAD FRENTE AL RUIDO
El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Carlos López-Otín ha aportado una reflexión, articulada en torno a una idea que ha definido como esencial: “Conocer para curar”. En este sentido, ha defendido que el avance frente al cáncer pasa por comprender la enfermedad en todas sus dimensiones, reforzar la prevención y mejorar el diagnóstico precoz como pilares fundamentales para alcanzar la curación.
López-Otín ha ofrecido también una definición de la salud como “el silencio, la armonía y la sabiduría del cuerpo”, frente a un cáncer que ha descrito como una “traición” del propio organismo, en la que las células rompen ese equilibrio al actuar de forma egoísta. En su intervención, ha alertado además del aumento de casos de cáncer de debut temprano, especialmente en personas jóvenes con hábitos saludables, un fenómeno que la comunidad científica aún no logra explicar con certeza.
El investigador ha lanzado un llamamiento a distinguir entre el “ruido” social y la verdad esencial, al señalar que la realidad que nos une es la fragilidad humana y la importancia de preservar la salud por encima de cualquier otra consideración. Por ello, ha rechazado la posibilidad de la inmortalidad y ha advertido de que los avances tecnológicos, incluida la inteligencia artificial, no deben hacer olvidar la dimensión humana de la vida ni el compromiso con quienes más lo necesitan.
Durante su exposición, ha introducido conceptos como el exposoma y el afectoma, en referencia a los factores ambientales y emocionales que influyen directamente en la salud, ampliando así la visión tradicional de la enfermedad. Asimismo, ha recordado su vinculación histórica con la Asociación Española Contra el Cáncer, a la que contribuyó hace más de tres décadas en un momento clave de su desarrollo.
El serrablés ha tenido también palabras de reconocimiento para José Manuel Ramón y Cajal, al que ha definido como un “referente”, y para el investigador Alberto J. Schuhmacher, destacando su trayectoria científica. Finalmente, ha agradecido a la sociedad y al voluntariado su implicación, poniendo en valor la curiosidad y el compromiso colectivo como motores imprescindibles en la lucha contra el cáncer.

TRABAJO COLABORATIVO
El investigador Alberto J. Schuhmacher ha centrado su intervención en la evolución de la ciencia y en la necesidad de un respaldo sólido para sostenerla, subrayando el papel decisivo de la Asociación Española Contra el Cáncer en los momentos más críticos. En este sentido, ha afirmado que “la investigación oncológica en España hubiera atravesado periodos de fase terminal si no hubiera sido por la ayuda” de la entidad, y ha recordado su propia experiencia en 2015, cuando dispuso de un “posible flotador” con una ayuda posdoctoral en plena crisis, en un contexto en el que muchos grupos de investigación desaparecían.
Schuhmacher ha explicado que el modelo del científico individual ha quedado superado —como ya anticipó Santiago Ramón y Cajal— ante la enorme complejidad del cáncer. Esta realidad obliga a trabajar de forma colaborativa y a apoyarse en tecnologías cada vez más avanzadas, que hoy permiten analizar tumores “célula a célula” con una precisión impensable hace apenas unas décadas.
En esta línea, ha puesto en valor el crecimiento del ecosistema investigador en Aragón y el impacto directo de desarrollar la ciencia en el propio territorio. Ha destacado que los avances reviertan en la población más cercana, hasta el punto de afirmar que “no hay nada más conmovedor e ilusionante que poder hacer investigación en casa y ver que el primer impacto lo pueden tener tu entorno”. En este contexto, ha anunciado que el Hospital Miguel Servet contará con una sala blanca para aplicar nuevas terapias avanzadas a finales de este año, gracias al legado de Clementa Soria canalizado a través de la AECC.
El investigador ha detallado también algunas de las líneas en las que trabaja su equipo, como la colaboración con Aranzazu Villasanz en el estudio de tumores cerebrales mediante modelos in vitro que analizan azúcares, péptidos y grasas, o el desarrollo de colecciones de nanoanticuerpos orientadas a mejorar las herramientas de diagnóstico y tratamiento. Todo ello se enmarca en un modelo de ciencia en red, impulsado por programas como Sinergias, que conectan talento sénior y júnior y refuerzan la equidad en el acceso a los avances.
Finalmente, ha cerrado su intervención con una reflexión de carácter personal, aludiendo a Carlos López-Otín y recurriendo a una metáfora de Ramón y Cajal para expresar que su trabajo consiste en reflejar la luz recibida de quienes le han precedido.

CUIDAR E INVESTIGAR
El presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer en Huesca, José Manuel Ramón y Cajal, ha defendido el papel de la entidad como un agente de transformación social sustentado en la transparencia y el compromiso con los pacientes, articulando su labor en torno a dos pilares fundamentales: la humanización, entendida como el cuidado directo a las personas, y la investigación, orientada a curar la enfermedad.
Durante su intervención, ha rechazado una visión asistencialista de la organización al subrayar que no se trata de una entidad “caritativa”, sino de una estructura profundamente vinculada a la sociedad aragonesa, capaz de impulsar investigación y servicios gracias al respaldo de socios y donantes. En este sentido, ha incidido en la importancia de la transparencia y la medición de resultados, detallando que en Aragón se han invertido 1,4 millones de euros en 13 ayudas en desarrollo, entre las que destacan las tres nuevas becas de 2025 mencionadas.
Ramón y Cajal ha enmarcado este esfuerzo en un objetivo claro: alcanzar el nivel de supervivencia al que aludía Reyes, al tiempo que ha puesto en valor el talento investigador presente en el acto, ha destacado la labor de Alberto J. Schuhmacher -"el faro de la investigación en Aragón"- y López-Otín, ha agradecido el apoyo de la Diputación Provincial de Huesca, por su capacidad de escucha, y ha reconocido el papel de los medios de comunicación en la difusión de la labor de la asociación.

AVANZAR COMO SOCIEDAD
El presidente de la Diputación Provincial de Huesca, Isaac Claver, ha destacado el valor estratégico de la investigación oncológica como uno de los pilares para avanzar como sociedad, poniendo el acento en su dimensión más humana. Ha recordado que la lucha contra el cáncer “nos atañe a todos”, no solo por su alcance, sino por el impacto que genera en familias y entornos cercanos, donde cada caso encierra historias de esfuerzo, adversidad y también de esperanza .
En esta línea, ha subrayado que estas ayudas no solo impulsan el talento científico, sino que alimentan una expectativa colectiva de futuro. Claver ha defendido que el presupuesto de la DPH es el “más humano posible”, con el objetivo de ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida y respaldar la labor de entidades como la Asociación Española Contra el Cáncer, al tiempo que ha apelado a sumar apoyos y apostar por el conocimiento como vía para seguir avanzando en la investigación.