Seguramente a Francisco Zueras, autor de la ornamentación del salón de plenos del Ayuntamiento de Barbastro hace casi ochenta años, no se le habría ocurrido mejor atmósfera musical para dotar de lustre y de territorialidad a su obra maestra. Allí estaban, hieráticos, el general Antonio Ricardos y Castillo de Albornoz, los hermanos Argensola (Lupercio y Bartolomé) y el resto de ilustres barbastrenses que en cuadro o en tres dimensiones convierten este espacio en una solemnidad embriagadora.
En los bancos, los familiares, los amigos y los compañeros de los contrayentes. Luis Malo, de Huesca, y Elena Olivera, barbastrense de pura cepa y a la sazón la responsable de que las fiestas de la Natividad de Nuestra Señora resultaran una gozada. Naturalmente, representación consistorial para agasajar a la concejal, hija además del presidente de Caja Rural de Aragón, Luis Olivera.
Y en la responsabilidad de establecer los lazos en la ceremonia civil, Lorenzo Borruel, edil de Urbanismo del Ayuntamiento de Barbastro, encargado de oficiar conforme a protocolo y de aplicar la oratoria a los buenos deseos para los novios convertidos por arte del amor y de la condición civil en marido y mujer.
A Lorenzo, le correspondió cambiar el discurso, dejar atrás las áreas para esas setecientas viviendas en perspectiva, las remodelaciones de calles y plazas, los cambios en la trama urbana, los trabajos en torno a instalaciones deportivas, y centrarse en algo mucho menos prosaico y más trascendental como abrir el espacio de una relación conyugal llamada a perpetuarse. ¡Qué decimos perpetuarse! A eternizarse. Expuso las razones para la buena comunicación entre esposos que rigen con franqueza y comprensión, con empatía y con resiliencia desde la parrilla de salida de este acto hasta las metas volantes y el triunfo final.
Lorenzo, que ha heredado las habilidades de un sastre de alta costura como es su genial padre, tenía una sorpresa en el tintero y metamorfoseó la oralidad en canción. Con una guitarra tocada por él mismo, inició unas notas que todos identificaron inmediatamente: S'ha feito de nuey Lo cierto es que todo el salón enmudeció, incluido el rey Felipe VI que presidía desde lo más alto con su imagen, y la galería de personajes barbastrenses inmemoriales. El edil Borruel entonó alto, claro y virtuosamente, buscó altos muy altos (para proclamar que cuando uno cae el otro ha de levantar) hasta llegar al clímax final: "S’ha feito de nuey / tu m’aguardas ya / lo peito me brinca / te quiero besar".
Ahí sí, ahí ya se desbordaron las emociones y los novios se levantaron como un resorte para felicitar al concejal de Urbanismo y oficiante para la ocasión, y después de Elena y Luis, el resto del salón, realmente emocionados todos. Por cierto, muchas felicidades a los novios y los mejores deseos.