María Santísima de la Salud y las Lágrimas procesiona por vez primera: "Al Nazareno le hemos buscado compañía"

La Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno vive una Semana Santa muy especial con el paso que portarán 32 costaleros, 28 mujeres

María José Sampietro y Javier García Antón
22 de Marzo de 2026
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María Santísima de la Salud y de las Lágrimas procesiona por vez primera en Huesca

La Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno va a disfrutar esta Semana Santa de uno de esos hitos que saltan en lugar preferente a la historia de una agrupación, uno de muchos en la más populosa de la ciudad de Huesca con más de 470 cofrades. Al Nazareno que lleva procesionando desde hace 81 años, le va a secundar por vez primera la ternura y la angustia que representa María Santísima de la Salud y de las Lágrimas, para que el camino del crucificado sea en Miércoles Santo más llevadero.

Esta incorporación, diez años en ciernes y dos en aceleración del proyecto, añade emoción al sobrecogimiento sempiterno de portar al Nazareno. Tres cofrades, el prior, Luis Monsón Pueo, Luis Marzal, coordinador del grupo de costaleras, y Carlos Buisán, al mando del proceso de integración de la Virgen en el convento y en la Semana Santa, sienten un escalofrío en la iglesia del Convento de la Asunción mientras contemplan ambas figuras. Después de la incorporación como Cofrade de Honor del Rey Felipe VI en 2022, quizás sea el mayor momento de orgullo de pertenencia de la Real Cofradía.

Luis Monsón recuerda, junto a Nuestro Padre Jesús el Nazareno, que la imagen primigenia se sucedió por la actual a la que "este año le hemos buscado compañía", explica jubilosamente. Lógico, la mejor, la de la Madre. Son 470 los cofrades, "todos los años entra gente y algunos salen, desgraciadamente algunos fallecen, pero mantenemos siempre por encima de 450".

Cuando llegan estas fechas, la Cofradía se pone en modo piña. Hay muy buena relación de los grupos todo el año, como la banda, que va a concursos y ensayan. Los costaleros algo menos, pero tienen sentido de pertenencia. "Con los nuevos -costaleros-, aún haremos más grupos".

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Luis Monsón, Luis Marzal y Carlos Buisán delante de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Foto María José Sampietro
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En el convento, prácticamente todas las mejoras han sido sufragadas por la Cofradía, desde el pintado hasta la incorporación junto al altar del Santísimo Sacramento. Explica Carlos Buisán que la adquisición "se hizo con aportaciones de los cofrades hace diez años y hace dos años se propuso en la Junta sacar a la Virgen a procesionar. Llevamos dos años trabajando y se ha integrado la peana".

La figura de María Santísima de la Salud y de las Lágrimas fue creada por Ana Rey, la vistió David Calleja y la peana viene de una cofradía de Alora, la Oración del Huerto. La adquirió otra de Guadix para hacer un traslado de una virgen que no se materializó y la pusieron a la venta. Recorrieron Carlos y otro cofrade 1.600 kilómetros con un coche y una plataforma para traerla a Huesca. Las dimensiones coinciden con las del Nazareno, "es madera también buena. Del mismo año que la peana del Nazareno, y el año pasado se hizo un pesaje y son 285 kilos la peana".

"UN GRUPO PRECIOSO"

Luis Marzal explica el proceso de ensayos que arrancó en diciembre de 2025, todos los sábados desde las nueve de la mañana. "Las costaleras y los costaleros están haciendo un esfuerzo grande. Se está creando un grupo precioso, no se falla nada a los ensayos y, poco a poco, se van viendo mejoras. Hoy mismo ha sido perfecto".

Son 32 costaleros, 28 mujeres y 4 chicos, "me sorprendió que hubiera tantas chicas. Estoy encantado con ellas". Luis Marzal está doblemente ilusionado y responsabilizado porque la Junta ha depositado en él la confianza para que rija el paso como macero. "Para mí es una ilusión terrible". ¿Qué le inspira María Santísima de la Salud y las Lágrimas? "Lo primero, dulzura, tranquilidad, paz y, en el fondo, también un poquito de sufrimiento".

En cualquier caso, este bonito sentimiento de estreno de algo profundo, esta complementariedad para que el Cristo esté tan bien acompañado como hacerlo con la Madre, no empece para que tengan las ideas claras por arraigo e historia. "Para mí, el Nazareno es el Nazareno. Yo es lo que he visto siempre, esta imagen lleva poquito con nosotros, pero yo me pongo delante del Nazareno y se me ponen los pelos de punta", asegura Carlos Buisán.

En todo caso, la Cofradía "la ha acogido bien, muy bien", añade Luis Monsón, "es algo muy deseado por una gran parte de la Cofradía. Fue algo que caló en mucha gente. Luego, el resto, con el tiempo, hemos ido viéndola y diciendo: "¡qué bonita es!, ya casi es como Nuestro Padre Jesús".

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Carlos Buisán, Salas Marzal, Cayetana Marzal y Luis Monsón delante de María Santísima de la Salud y de las Lagrimas. Foto María José Sampietro

LAS COSTALERAS SALAS Y CAYETANA

Los nervios afloran en  las costaleras conforme se acerca el día de su particular gloria llevando a la Virgen tras los pasos del Nazareno. Ese será el orden. Salas y Cayetana, hermanas Marzal Pérez, que configuran el grupo junto a su mayor, Cleo, están extraordinariamente motivadas y emocionadas.

Salas recuerda que llevan muchos años perteneciendo a la Real Cofradía. "Nos hacía muchísima ilusión por el Nazareno que llevan mi padre y mi cuñado. Siempre decíamos que lo queríamos llevar, pero cuando surgió la oportunidad de la virgen, decidimos participar. Con muchas ganas de que llegue el día y muy ilusionada".

Coincide Cayetana en su anhelo de llevar el Nazareno, "pero estoy muy orgullosa de llevar por primer año a la Virgen y de que la saquen mujeres, que es un paso".

Un aliciente la coincidencia de las tres hermanas, "estamos muy a gusto en la cofradía. Me siento muy bien cuando estamos todas, nos llevamos muy bien y tengo muchas ganas", afirma Salas, y apostilla Cayetana que hacen la cuenta atrás: "Cada sábado que pasa es uno menos y estoy ilusionada por que llegue el día y poder ver la virgen por las calles el primer año". Será una ilusión vivida, una reflexión íntima y una alegría compartida. La virgen en su máxima expresión con ese rostro hermoso en el que ruedan las lágrimas y esas manos entrelazadas que revelan paz y una cierta angustia. Momentos para la pasión en su más estricto sentido.

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Luis Monsón, Carlos Buisán y Luis Marzal. Foto María José Sampietro