Las adicciones comportamentales continúan ganando terreno entre las personas que solicitan ayuda especializada. Es una de las principales conclusiones de la memoria anual presentada este jueves en Huesca por la Confederación de Entidades para la Atención a las Adicciones (CEAA), integrada por seis entidades de Proyecto Hombre que desarrollan su actividad en Aragón, Cataluña y País Vasco. El balance correspondiente a 2025 refleja que 7.679 personas, entre usuarios y familiares, recibieron acompañamiento durante el pasado año y constata el crecimiento de los problemas vinculados al juego, los videojuegos y el uso abusivo de pantallas.
La presentación se ha celebrado en el Palacio Villahermosa de la Fundación Ibercaja, en la capital altoaragonesa, con la participación del presidente de la Confederación, José Antonio Torres; el director del Centro de Solidaridad Interdiocesano de Huesca, Alfredo Carrera; y el secretario técnico de la organización, Jorge Luis Casanova, encargado de exponer los principales indicadores recogidos en la memoria.
Aunque las adicciones relacionadas con sustancias continúan concentrando buena parte de las intervenciones, las entidades han advertido del avance sostenido de las denominadas adicciones comportamentales. Los casos asociados a la ludopatía, los videojuegos o el uso problemático de dispositivos electrónicos requieren cada vez más atención específica y representan uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los recursos especializados.
Pese a ello, el alcohol y la cocaína siguen siendo las sustancias que generan un mayor número de demandas de ayuda. Los problemas relacionados con el alcohol representan el 32,79% de las atenciones realizadas, mientras que la cocaína concentra el 31,28%. A estas situaciones se suman otros consumos vinculados al cannabis, la heroína, el speed o los policonsumos, configurando un escenario cada vez más complejo para los profesionales que trabajan en este ámbito.
La memoria también muestra cambios progresivos en el perfil de las personas atendidas. Aunque los hombres continúan siendo mayoría y representan el 80% de los usuarios, la Confederación ha destacado el crecimiento constante de mujeres que acceden a los diferentes programas de tratamiento y acompañamiento. Además, cerca del 45% de las personas atendidas tiene entre 30 y 48 años, mientras que prácticamente la mitad se encuentra en situación de desempleo.
La realidad de los adolescentes ocupa igualmente un lugar destacado en el informe. Durante 2025, más de 5.000 personas, en su mayoría jóvenes, participaron en programas de orientación e información impulsados por las entidades de la Confederación. Entre quienes recibieron atención específica, el 43,57% tenía menos de 16 años, un dato que evidencia la necesidad de reforzar la prevención y la detección temprana.
Otro aspecto relevante es el creciente peso de las chicas entre la población adolescente atendida. Las mujeres representan el 32,74% de los menores que han participado en los programas especializados, una proporción sensiblemente superior a la registrada entre la población adulta.
Durante la presentación celebrada en Huesca, los responsables de la Confederación han querido poner en valor el papel que desempeñan las familias en los procesos de recuperación. Cerca de 2.000 familiares recibieron atención profesional durante el pasado año y participaron activamente en los tratamientos en casi la mitad de los casos. La implicación continúa recayendo mayoritariamente en las mujeres, que representan el 60,50% de quienes acompañan a las personas usuarias frente al 39,50% de los hombres.
La red de recursos gestionada por las entidades integradas en la CEAA dispone actualmente de 417 plazas residenciales, con una ocupación anual superior al 90%, una cifra que refleja la elevada demanda existente y la importancia de mantener dispositivos especializados capaces de ofrecer respuestas adaptadas a diferentes perfiles y necesidades.
Los responsables de la organización han recordado además que las entidades que conforman la Confederación comparten más de cuatro décadas de experiencia en el ámbito de las adicciones y desarrollan programas ambulatorios, iniciativas de prevención, comunidades terapéuticas, recursos específicos para adolescentes, actuaciones en centros penitenciarios y proyectos de reinserción social.
Junto al balance de actividad, la Confederación ha alertado de las dificultades económicas que afrontan muchas entidades para sostener los recursos actuales y responder al incremento de la demanda. Entre los principales retos de futuro figuran la consolidación de un enfoque integral de intervención, el desarrollo de tratamientos cada vez más personalizados, la incorporación de la perspectiva de género y la adaptación de los servicios al crecimiento de las adicciones relacionadas con el comportamiento.
Los datos presentados en Huesca dibujan así un escenario en el que los problemas asociados al juego, las pantallas o los videojuegos adquieren cada vez mayor protagonismo sin que desaparezcan las consecuencias derivadas del consumo de alcohol y drogas. Una realidad que obliga a reforzar tanto la prevención como los recursos de atención para responder a unas necesidades que continúan creciendo año tras año.