La palabra feminismo, según la Real Academia Española, se define como el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”. Vista esta definición, me pregunto quién podría estar en contra del feminismo y por qué.
Quizá la respuesta a estas preguntas pase por creer que es el desconocimiento del término lo que hace que algunas personas se manifiesten en contra del mismo sin ni siquiera saber muy bien a qué se refieren.
O quizá sea por la tergiversación intencionada de este término por parte de algunas personas, colectivos o incluso partidos políticos para obtener algún rédito electoral o social.
O quizá la respuesta simplemente sea querer seguir manteniendo los privilegios que históricamente han pertenecido al género masculino y que han privado de derechos a las mujeres.
En cualquiera de los casos, estoy profundamente preocupada por la facilidad con la que muchas personas, mujeres y hombres, hablan del feminismo como algo negativo, critican a las feministas por serlo, niegan los avances que el feminismo ha conseguido e invisibilizan o tildan de opresores a los colectivos y movimientos feministas.
Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, quiero reivindicar el FEMINISMO, en mayúsculas y sin ambages. Quiero recordar a tantas y tantas mujeres que han luchado para conseguir los derechos que hoy disfrutamos y que, no en pocas ocasiones, pagaron con su propia vida. Creo necesario no olvidar cuánto esfuerzo ha costado, a lo largo de la historia, conquistar los derechos que hoy creemos intocables pero que, sin embargo, sería muy fácil perder si dejamos que los del “antifeminismo” nos los arrebaten.
Quiero hacer memoria de cómo el feminismo ha conseguido transformar la sociedad y la realidad en la que hoy vivimos y que hace tan solo medio siglo era absolutamente impensable.
Quiero que no demos por hecho que la vida ha sido así siempre, porque no es verdad. Han pasado muchas cosas hasta llegar aquí: ha habido luchas, muertes, huelgas, despidos, gritos y golpes. Pero también ha habido leyes, aprendizaje, cambios y medidas, y en definitiva muchas mujeres y también hombres que han conseguido que hoy estemos más cerca de alcanzar una igualdad real y efectiva.
Hoy quiero hacer una llamada a la unión y a la lucha de las mujeres para no dar ni un paso atrás. No podemos permitir ningún retroceso en materia de derechos de las mujeres. Y esta llamada no es un capricho, es una necesidad imperiosa que surge ante las voces que, ya sin rubor, gritan que la violencia de género no existe, que no nos matan por ser mujeres, que ya tenemos los mismos derechos que los hombres, que es mejor que nos quedemos en casa cuidando de nuestros maridos y de nuestros hijos, y que todo es un invento del “maldito feminismo”.
Hoy nos necesitamos más que nunca: mujeres feministas, fuertes, libres y valientes. Y también hombres feministas, fuertes, libres y valientes. Nos necesitamos todas y todos en esta batalla contra el retroceso que hoy sentimos más cerca que nunca.
Es la hora de salir a las calles y demostrar que estamos aquí, decir alto y claro que no nos van a parar, que somos más las personas que queremos seguir avanzando y dejar atrás el pasado que aquellas que solo miran hacia ese tiempo con nostalgia.
El feminismo ha sido y es una fuerza transformadora de la sociedad, y estoy segura de que entre todas y todos también sabremos construir un mañana en el que el feminismo siga siendo el motor para transformar y mejorar el mundo.
¡VIVA LA LUCHA FEMINISTA! ¡VIVA EL 8 DE MARZO!