La masonería regresa a Huesca con la constitución de una logia estable casi noventa años después

La nueva Logia Pirineos nº 4 celebró su primera reunión permanente y recordó el legado de figuras como Ramón Acín, Joaquín Costa o Santiago Ramón y Cajal

21 de Junio de 2026
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La Gran Logia de Aragón clausura su curso en Huesca con la constitución estable de la Logia Pirineos nº 4.
La Gran Logia de Aragón clausura su curso en Huesca con la constitución estable de la Logia Pirineos nº 4.

Huesca ha acogido este fin de semana la primera tenida masónica celebrada de forma estable y permanente en la ciudad desde antes de la Guerra Civil. El encuentro, organizado por la Logia Pirineos nº 4 con el respaldo de la Gran Logia de Aragón, reunió a representantes de la organización llegados desde distintos puntos de la comunidad y sirvió además para clausurar el curso masónico 2025-2026.

La cita marca un hito para los integrantes de esta organización, que consideran que la constitución de una estructura permanente en la capital altoaragonesa supone recuperar una presencia que desapareció tras la contienda civil y la posterior represión ejercida contra numerosos miembros de estas asociaciones.

La jornada comenzó con la celebración de la primera tenida de carácter estable de la nueva logia oscense, un acto interno que simboliza la consolidación de la actividad masónica en la ciudad. Según explican sus promotores, se trata de la primera vez desde 1936 que una logia desarrolla este tipo de encuentros de forma permanente en un espacio fijo de Huesca.

La elección de la capital altoaragonesa para acoger el cierre del curso de la Gran Logia de Aragón respondió también al crecimiento experimentado por el colectivo en los últimos años. Sus responsables destacan que la existencia de un grupo consolidado de miembros permite ahora mantener una actividad continuada y con vocación de permanencia.

Tras la reunión, los participantes compartieron una comida de fraternidad que reunió a masones y acompañantes desplazados hasta la ciudad para participar en una jornada cargada de simbolismo. El encuentro permitió estrechar vínculos entre integrantes de distintas logias aragonesas y celebrar el inicio de una nueva etapa para la organización en Huesca.

La programación continuó por la tarde con una ruta cultural por algunos de los espacios más emblemáticos del casco histórico. El itinerario combinó patrimonio, historia y reflexión sobre la huella que determinadas corrientes de pensamiento han dejado en la ciudad a lo largo de los siglos.

Uno de los enclaves visitados fue la iglesia de San Pedro el Viejo, considerada una de las joyas monumentales del románico aragonés. El recorrido incluyó también una parada ante la antigua vivienda de Ramón Acín, figura imprescindible de la cultura aragonesa contemporánea y uno de los nombres que los participantes vinculan a los ideales de libertad, educación y progreso que inspiran su actividad.

La visita prosiguió en la Catedral de Huesca y ante el célebre cuadro de La Campana de Huesca, escenarios en los que los asistentes analizaron distintos elementos históricos, artísticos y simbólicos relacionados con la trayectoria de la ciudad.

Durante la jornada también estuvieron presentes referencias a otras personalidades estrechamente ligadas al pensamiento regeneracionista y humanista aragonés. Entre ellas figuraron Joaquín Costa y Santiago Ramón y Cajal, a quienes los organizadores consideran exponentes de valores que guardan afinidad con los principios defendidos históricamente por la masonería.

Los integrantes de la logia subrayaron asimismo el significado que tiene para ellos recuperar una actividad que permaneció ausente de la vida pública durante décadas. En este sentido, recordaron la persecución sufrida por numerosos masones durante el franquismo y reivindicaron la memoria de quienes formaron parte de estas organizaciones en la provincia antes de la Guerra Civil.

Para los promotores de la iniciativa, la puesta en marcha de la Logia Pirineos nº 4 trasciende la creación de una nueva entidad asociativa. La interpretan como la recuperación de una tradición intelectual y cultural que, a su juicio, formó parte de la historia oscense durante las primeras décadas del siglo XX y cuya continuidad quedó interrumpida por los acontecimientos históricos posteriores.

Con esta primera tenida estable y la clausura del curso de la Gran Logia de Aragón, Huesca vuelve a convertirse en punto de encuentro para una organización que aspira a consolidar su presencia en la ciudad y a desarrollar una programación permanente en los próximos años.