El director del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), teniente general Miguel Ballenilla y García de Gamarra, ha pronunciado la conferencia inaugural del XXXIII Curso Internacional de Defensa, organizado por la Academia General Militar y la Universidad de Zaragoza, que se va a celebrar hasta el próximo 2 de octubre en Jaca. El Curso pone el foco en ´El poder de la información: Medios de Comunicación Social en los conflictos modernos y su influencia en las operaciones militares`.
El director del Ceseden ha estado acompañado en la mesa presidencial por el General Director de la AGM, Prudencio Horche, el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán, y coronel director del Curso de Defensa, Carlos Pascual.
En su intervención ha puesto el foco en cuatro escenarios diferentes que vivió muy de cerca: Bosnia Herzegovina, Irak, Líbano y Afganistán. En la conferencia ha abordado de una forma poliédrica el poder de la información, recurriendo a la historia y a su experiencia en estas zonas de operaciones.

El director del Ceseden ha llegado a la conclusión de que “la información es un componente fundamental de los conflictos y las guerras, porque no hay operaciones que se puedan llevar adelante sin el apoyo de la población. Y este apoyo se consigue a través de los medios de comunicación”.
Respecto a la relación de periodistas y militares, ha comentado que “comparten espacio en el mismo lugar, pero sus fines son distintos, y la única forma de sobrevivir a ese escenario es el respeto y la confianza”. A modo de conclusión, ha señalado que “una operación se libra sobre el terreno, pero su sentido se disputa ante la sociedad”.
El teniente general Miguel Ballenilla y García de Gamarra ha pormenorizado este vínculo en los lugares donde ha participado. El primero fue Bosnia-Herzegovina en 1992. “Aquellas eran de las primeras intervenciones que España hacía en el exterior y la atención estaba puesta, sobre todo, en la participación de nuestros legionarios, más que en las propias operaciones”.
Estas consistieron, fundamentalmente, en llevar convoyes a Sarajevo, “mientras que los medios miraban a otro lado. La conclusión es que no todo lo que haces tiene reflejo, sino que muchas veces está rodeado de otros motivos de interés para la audiencia”.

En Irak, la misión se centró en el repliegue tras los atentados del 11 M. “De nuevo no fueron las operaciones el centro de interés -ha señalado-, sino la política interior española y todo lo que se despertó en torno a aquel repliegue”.
En Líbano, el director del Ceseden ha incidido en “la distancia que había entre la misión, las expectativas y lo que se consigue. Obviamente, no era fácil llevarla a cabo con las reglas de enfrentamiento que teníamos de Naciones Unidas, y esas expectativas muchas veces hacen que se deforme la información que llega al público”.
Finalmente, en el caso de Afganistán, ha destacado el detalle de “cómo los tiempos también comunican. Occidente tenía ganas de retirarse; eso era algo que llegaba al adversario, que solo tenía que esperar a que nos fuésemos”. En definitiva, con estos cuatro ejemplos ha explicado “cómo la información tiene diferentes connotaciones, y eso es poder”.
JOSÉ PAMPLIEGA
A continuación, el periodista freelance Antonio José Pampliega, que estuvo secuestrado por Al Qaeda en Siria en 2015 durante un año, ha ofrecido una emotiva conferencia en la que ha relatado su experiencia en distintas zonas de conflicto. Y, sobre todo, ha puesto rostro humano a las personas que van a escenarios de guerra, “a las que, en muchos casos, como a mí, les ha terminado pasando factura”.
En concreto, se ha referido a los problemas de salud mental que sufrió tras el secuestro y al tratamiento psiquiátrico que sigue llevando para asimilar todo lo que vivió. “Nunca se habla de esa parte emocional que parece que va ligada intrínsecamente a la profesión y yo quiero hacerlo, porque es algo que también afecta a militares, población civil o personal médico”. “De una guerra no se sale inmune”, ha concluido.
En su intervención ha agradecido el apoyo del Gobierno durante los meses que estuvo secuestrado en Siria, “ya que gracias a su mediación estoy vivo”, y también se ha referido al “nulo apoyo que tuve de la mayoría de los medios con los que colaboraba, que me cerraron las puertas”.
En cualquier caso, Antonio José Pampliaga asegura que “toda esa etapa mereció la pena y la volvería a vivir. Elegiría la misma profesión y volvería a hacer lo mismo porque si los periodistas no vamos a las zonas de conflicto, lo que allí sucede no se ve, y lo que no se ve no existe, y lo que no existe no duele. Somos los ojos del mundo y tenemos que estar allí para contarlo”.

RELACIÓN PERIODISTAS Y MILITARES
Finalmente, el periodista y presidente de la sección española de Reporteros Sin Fronteras, Alfonso Baulaz, ha hablado sobre ´El impacto de la cobertura mediática en las operaciones militares. Análisis de la relación del corresponsal y los militares en zona de operaciones`.
En su intervención ha analizado la relación de los militares con los periodistas. También se ha referido al vínculo entre los ciudadanos, el Gobierno y las Fuerzas Armadas. En este sentido, ha asegurado que “el soberano es el que tiene el derecho a la libertad de información, es decir, el ciudadano, que es el que costea el esfuerzo militar y la intervención de las Fuerzas Armadas allí donde se le requiere”.
Al hablar del vínculo entre periodistas y militares se ha referido al respecto y la confianza, “que es el juego del periodismo todos los días en todos los ámbitos de nuestra profesión, nuestra relación con las fuentes a las que debemos proteger”. En este sentido, prosigue, “hay que entender que las fuentes militares no son distintas a otras con las que trabajamos, aunque evidentemente hay escenarios de fricción”.
Alfonso Balduz ha asegurado que, en la actualidad, “el mayor problema es la velocidad a la que circulan información y desinformación, y eso hace que se complique esa relación entre el periodista y el militar. Además, por supuesto, de la carestía de presupuesto de los medios, que para la información internacional cada vez es menor, y eso va a detrimento de una ciudadanía informada”.
Su intervención la ha resumido en la siguiente afirmación: “El militar que trabaja con profesionalidad, hace bien su trabajo, y el periodista que trabaja con rigor y ética, también, y son perfectamente compatibles”.