La Catedral de Barbastro ha sido este martes el escenario de la Misa Crismal en la que el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, ha saludado a todos los sacerdotes, los diocesanos, los consagrados de vida activa como contemplativa y los laicos y seglares de las unidades pastorales y arciprestazgos.
Ha explicado el jerarca, con báculo y mitra, que es una oportunidad de "participar en una de las celebraciones más significativas y entrañables, la Misa Crismal. Quiero que no sean mis palabras las que resuenen, sino el latido de vuestra vida y misión compartida, a través de un signo evocador", consistente en la firma de todos y cada uno de los ocho moderadores y arciprestes del acta de esa visita canónica no al uso: han sido once años y, en cada una, se ha personalizado aunque la parte primera es común
Cada visita tiene tres momentos, el primero el conocimiento de la realidad, peina la Diócesis, Ángel. Recorrrer 254 parroquias en cuatro años, una a una "conociendo la realidad a través de los ojos de los propios curas, para palpar, sentir y reconocer las necesidades de cada uno de nuestros pueblos".
El segundo momento sería el de organizar. "Aquí tenemos muchísima gente, pero muy dispersa, son muy mayores y tenemos cada vez menos efectivos. Se trata de cuidar la vida pastoral para que no se pierda, de alguna manera tenemos que organizarnos".
Finalmente, "reestructurar y discernir, organizar la diócesis en unidades pastorales y Arciprestazgos". El obispo recuerda que la colaboración ingente de los animadores de la comunidad ha hecho que muchos de los sacerdotes que trabajan en equipos en cada unidad pastoral puedan llegar a todos los rincones.
Ascen Lardiés coordinadora de comunicación de la Diócesis, se encargaba de narrar la siguiente parte de la ceremonia. Fueron saliendo los ocho moderadores de la Unidad Pastoral. El obispo había recordado que era "el día de los sacerdotes y les dimos un gran aplauso. Nuestra gratitud es grande porque ellos han sido en teoría y de facto los que han renovado toda esta organización, a veces con grandes dificultades. Ellos tenían que ser los garantes de esa transformación y reorganización".
Tras renovar las promesas sacerdotales, recibieron el óleo bendecido para que sean "garantes de que Dios busca, Dios sana y Dios consagra a cada uno de sus hijos". Con esos gestos, "intentamos evocar la gran labor dentro de la orquesta que sería el concertino, el que toca el violín, el que anima, el que sostiene, el que preside, el que forma, el que acompaña a nuestro pueblo. Fue un aplauso masivo después de la firma".
LAS ACTAS
Cada acta de Unidad Pastoral narra el itinerario y objetivo de la visita, y destaca la cadencia en los tiempos. "La primera era de recorrer, escuchar y generar comunión, que es desde 2015 a 2019, me costó cuatro años. La segunda, de 2019 a 2021,, en plena pandemia, acompañar, discernir, formar, sostener y corresponsabilizar a todos, y la tercera de 2022 a 2026 en que ya hemos tratado de estructura y consolidar nuestra diócesis".
A continuación, destacan varias cuestiones como la colaboración corresponsable, el equipo sacerdotal y laical para llevar a cabo las tareas, un equipo de laicos comprometidos en la liturgia mucho más viva y celebrativa, la celebración pastoral en el territorio marcado por el turismo pero sobre todo atendiendo a los más necesitados.
Se han enumerado los retos pastorales: desafíos que quedan por hacer. Y una conclusión donde se indican los anexos. El primero, datos estadísticos entregados a la Santa Sede. Segundo, el cambio de paradigma, "en vez de mirar la Iglesia más desde la estructura, lo hemos mirado más desde lo vocacional. Todos somos llamados y todos somos enviados. Por el bautismo, todos tenemos la misma dignidad y el mismo compromiso de ser testigos, y después cada uno tendrá que cumplir con su tarea".
El tercero consiste en las cartas pastorales editadas por los obispos aragoneses y que constituye "la garantía de nuestra continuidad como Diócesis". El cuarto anexo fue la visita ad limina. El documento que el obispo Ángel presentó al Papa León XIV con el retrato de la diócesis, "50 curas, 100.000 habitantes, una población muy envejecida pero, ¿cuáles son las coordenadas invisibles? Una tierra martirial con un contenido enormemente evangelizador desde el nacimiento de la diócesis y toda la reestructuración".
El quinto fue el decreto de reestructuración y el sexto abarcó los grandes ejes de la pastoral: "El anuncio, todo lo que yo creo, lo vivo; la caridad, y todo lo que yo creo y vivo lo celebro, celebración y todo coordinado y coordenado por un equipo que trata de organizar todo". Finalmente, el séptimo anexo eran los libros parroquiales y la estructura de archivo. Lo que firmaron cada uno.
PROCESIÓN DE LAS LÁGRIMAS DE MARÍA
La profunda emotividad y trascendencia de la Misa de Consagración de Óleos precedía a una de las procesioines más arraigadas en la Semana Santa de Barbastro, la de las Lágrimas de María organizada por la Cofradía del Descendimiento.
La Piedad (esculpida por el madrileño Belloso 2008), portada por mujeres cofrades, partía de la Catedral para discurrir por la Plaza de la Constitución, Academia Cerbuna, Paseo del Coso, Plaza de Aragón y San José de Calasanz hasta retornar a la sede canónica de la Cofradía que es la propia seo barbastrense. para regresar a la catedral. Con toda la ternura que inspira la virgen apesadumbrada por la situación del Hijo, la emoción salta a lo largo de todo el recorrido en una noche fría calentada por el fogaril de la religiosidad.