La Catedral de Huesca ha acogido celebración litúrgica en memoria y como acción de gracias por el ministerio sacerdotal de don Javier Osés Flamarique, obispo de la diócesis entre 1977 y 2001, presidida por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, ha reunido al presbiterio diocesano, delegados de la diócesis y autoridades civiles y militares de la ciudad. Han concelebrado el obispo de Huesca y de Jaca, el padre Pedro Aguado Cuesta; el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano; el obispo de Tarazona, Vicente Rebollo; y el obispo titular de Ofena, José Luis Redrado.
La celebración ha arrancado con el deseo de tener presentes a las víctimas mortales de la tragedia ferroviaria de Toledo, con el deseo de fortaleza a sus allegados y una pronta recuperación a quienes padecen las heridas. Juan José Omella ha relatado a continuación que, cuando fue nombrado administrador apostólico de la Diócesis de Huesca, monseñor Osés le dijo: "Me llena de alegría". Contó con su aliento los dos años y tres meses en Huesca.
Durante la homilía, el padre Pedro ha explicado que la concurrencia en la Catedral es "para dar gracias a Dios por la vida y el testimonio sacerdotal de Javier Osés", al frente de la diócesis de Huesca durante 32 años, 24 de ellos como obispo titular, en una etapa "fecunda, humilde y entregada al servicio de todas las comunidades cristianas de la Diócesis y de una iglesia española necesitada de su voz y su testimonio".
Ha afirmado el obispo que le recordamos "por su sabiduría, por su cercanía, por su testimonio de fe, por su dedicación a los más necesitados y por su apertura a todos". Ha dado gracias a Dios por todo el bien que hizo monseñor Osés. Ha recordado la palabra de Dios a través del profeta Jeremías: "Yo os daré pastores según mi corazón". Dar el servicio según la voluntad de Dios. San Pablo lo tradujo como "tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús".
Aguado Cuesta ha estimado que Osés vivió "con humildad y convicción el precioso reto de crecer poco a poco en su identificación con el Señor y esa convicción le llevó a identificarse con aquellos con los que el Señor se identifica: con los pequeños, con los pobres y quienes buscaban la fe", lo que le animó a colaborar con tantas personas que lo buscaban para trabajar por un mundo mejor, y le ayudó a convertirse "en el obispo que aquella comunidad necesitaba en ese momento".
Ha explicado que no se han elegido lecturas fuera de las de este día, en que se celebra a Simón y Judas, que construyeron la comunidad que se necesitaba para comprender y amar a Jesús, los apóstoles más humildes y sencillos de los doce. “Hoy, en la fiesta de San Simón y San Judas, celebramos a un obispo sabio y sencillo, humilde y amigo de todos”, ha afirmado, al establecer un paralelismo entre la memoria del prelado y la figura de los dos apóstoles cuya fiesta celebra la Iglesia este día, conocidos por su discreción y humildad. Jesús fue símbolo de la misericordia de Dios, siempre cerca de los pobres, de los enfermos, dispuesto a escuchar, acoger, curar, perdonar y enseñar con paciencia.
"Estoy seguro de que don Javier rezó muchas veces a Dios, pidiéndole el precioso don de identificarse con Jesucristo. Este es el mensaje del Evangelio. Cristo nos ha salvado, nos ha redimido, nos abre las puertas de la plenitud de la vida, nos acoge en la presencia d eDios. Esta es nuestra fe. Dios. Dios nos espera, y nos abraza y nos recibirá cuando termine nuestro camino en esta vida. Esto es lo que creemos, como don Javier, que nosotros también podemos ver", con los pies en la tierra y el corazón, "este es el secreto: dar lo mejor de nosotros mismos por el bien de todos, sabiendo que Dios nos dará lo mejor de sí mismo para siempre". Agradecimiento a Javier Osés, que "supo vivir de forma realista sirviendo a nuestra iglesia y nuestra ciudad y nuestros pueblos, recordando siempre que hay algo más. Hay un Dios que es paz, que acompaña, perdona, de misericordia, justicia y amor. Que te puedes acercar con confianza, cuyo rostro es el de Cristo. Un Dios que apuesta por ti. Que no es de guerras, sino de paz, que no es de venganzas sino de perdón", que nos sorprende y cuya justicia nos iguala a todos. Y todos podemos acercarnos y descubrirlo.

Este es, ha añadido el padre Pedro, el gran mensaje del Evangelio al que Javier Osés entregó su vida. Por eso Jesús contestó con una dualidad al principal mandamiento: "Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu fuerza y al prójimo como a ti mismo". El Evangelio es tan maravilloso como comprometedor, tan portador de paz como de inquietud, tan pleno de respuestas como de preguntas.
De ahí la reunión en torno a la figura de Osés, con el corazón agradecido para orar por él, y dar gracias a Dios "por su vida, por su enseñanza, por su presencia y por su testimonio".
EL MENSAJE DE LA FAMILIA DE DON JAVIER
Carlos Barraca ha leído unas palabras de agradecimiento de Margarita Osés Flamarique, hermana de don Javier, en nombre de la familia. La gratitud a todas las personas que acompañaron la misión apostólica "Es admirable que después de 25 años de su muerte" permanezca vivo su recuerdo. Ha nombrado al padre Pedro Aguado Cuesta y los sacerdotes, a los feligreses de Huesca y los pueblos de la Diócesis que fueron "para Javier compañeros y amigos como lugares de misión, donde pudo vivir su entrega, amistad y descanso en muchos momentos de su trayectoria evangelizadora".
También por el acto del martes por el afecto y reconocimiento a su "trabajo pastoral sencillo y cercano. Muchas experiencias de amistad sincera, de acogida y casi de familia compartiendo con todos vosotros valores humanos y cristianos, trabajos por la paz, la justicia, la solidaridad entre todos. También sabemos que vivió con vosotros momentos de gozo", conversaciones reposadas compartiendo lo que la vida regalaba cada día y "siendo consciente de sus limitaciones y defectos". "Sabemos que fue así porque os quería y con vosotros pudo vivir y expresar su compromiso eclesial de ser pastor y amigo, hermano y padre porque sabía que Cristo Jesús era su piedra angular". Sintió proximidad de todos en la enfermedad y "la combatió con coraje y esperanza, y acogió su final con paz y confianza serena, entregando su vida como lo había hecho cuando caminaba". "Podemos deciros en verdad que fue muy feliz con vosotros y seguro que será muy feliz en la Casa de Dios nuestro Padre".

La carta termina: "En nombre de toda la familia de Javier, muchas gracias a todos los diocesanos de Huesca. Firmado: Margarita Osés Flamarique. Logroño, 28 de octubre de 2026"
Los obispos y sacerdotes se han trasladado a la capilla de Nuestra Señora del Pópulo, donde está enterrado don Javier, para rezar una oración por su eterno descanso. Allí ha rezado monseñor Omella una oración: "¡Oh, Dios, que pusiste al frente de esta familia tuya de Huesca a nuestro hermano, Javier Osés, para que representando a Jesucristo, presidiera la asamblea de tu pueblo y prometiste recompensar al siervo fiel y solícito. Escucha nuestras plegarias y haz que este buen pastor de esta iglesia que peregrina en Huesca, pase ahora al banquete festivo de nuestro Señor".