Monseñor Pérez: "Sueño Torreciudad como punto de partida del proyecto evangelizador mariano"

El obispo de Barbastro celebra la Misa de Acción de Gracias con motivo del 51 aniversario de la apertura al culto del Santuario

07 de Julio de 2026
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El obispo Ángel Pérez en Torreciudad
El obispo Ángel Pérez en Torreciudad

El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, ha celebrado la Misa de Acción de Gracias con motivo del 51 aniversario de la apertura al culto del Santuario de Torreciudad y ha defendido la necesidad de convertir la diócesis en "una familia de familias". Ha verbalizado un sueño: que Torreciudad sea punto de partida del gran proceso evangelizador mariano en la Diócesis.

El prelado ha insistido en su homilía en la necesidad de dar gracias porque "la gratitud es una de las formas más bellas de la fe, porque sólo quien sabe agradecer reconoce que Dios sigue escribiendo la Historia".

Ha incidido el obispo en el reconocimiento a los sacerdotes y seglares que "han servido con generosidad", a tantas confesiones,  conversiones, vocaciones y familias reconciliadas, a "tantos hombres y mujeres que, arrodillados ante la Virgen, han descubierto que María nunca retiene a nadie para sí, sino que siempre conduce a Jesucristo, su Hijo.tantos hombres y mujeres que, arrodillados ante la Virgen, han descubierto que María nunca retiene a nadie para sí, sino que siempre conduce a Jesucristo, su Hijo".

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Remembraza especial de aquella familia que peregrinó hasta la ermita para poner en manos de la Virgen la vida de un hijo gravemente enfermo, los padres José y Dolores con Josemaría. "Dios escuchó aquella oración". No podían imaginar que aquel camino se convertiría en "una de las semillas de esta extraordinaria historia de fe que hoy seguimos contemplando".

Las grandes obras de Dios, ha agregado, suelen empezar con unos padres de "rezan y cuidan de su hijo", como sucedió con Joaquín y Ana que acogieron el don de María, María y José cuidando de Jesús, "Santa Mónica llorando y rezando por Agustín" o los padres de San Josemaría confiando a la Virgen a su hijo... "Y hoy siguen llegando hasta aquí miles de familias con el mismo gesto: poner en las manos de María la vida de sus hijos".

Ha identificado Ángel Pérez Pueyo la tradición "mariana de más de mil años": peregrinar para encontrarse con la Madre, "la miraban, la besaban, la tocaban, la llevaban en procesión por los caminos de sus pueblos y le confiaban lo más sagrado que tenían: sus propios hijos, sus cosechas, sus enfermedades, sus esperanzas y sus lágrimas".

Ha dado las gracias el obispo por la ermita y por "este templo majestuoso que hace 50 años abrió al culto". Y ha afirmado que la diócesis tiene 135 advocaciones marianas atendidas por los sacerdotes, pero "no tenemos 135 madres. Tenemos sólo una. Cada pueblo la ha vestido con el traje de su propia historia. En el Pueyo. En Torreciudad. En Guayente. En la Carrodilla En Bruis. En tantos pueblos y ermitas donde María ha querido hacerse cercana con el lenguaje y la historia de cada comunidad. ¡Qué riqueza tan extraordinaria!"

El jerarca ha defendido, empero, que no es una colección de imágenes, "sino el mapa del corazón creyente" y la "biografía espiritual de una diócesis que ha aprendido a caminar siempre de la mano de la Virgen".

Misa de Acción de Gracias en Torreciudad
Misa de Acción de Gracias en Torreciudad

Ha retornado al templo con la emoción de saber que, desde hace 51 años, "ha abierto sus puertas a personas llegadas de los cinco continentes. Y también me emociona pensar en aquella pequeña ermita donde comenzó esta historia. Porque los hogares tienen algo que nunca pierden: la memoria de la familia".

Monseñor Pérez ha aludido a uno de los atractivos del conjuunto religioso, "la experiencia profunda de la fe" que consiste en acercarse a su Madre con la sencillez de sus antepasados durante siglos para poder "mirarla, tocarla, besarla, llevarla en procesión por los caminos de esta tierra. Para que su hogar siga siendo un hogar abierto a todos sus hijos".

TORRECIUDAD COMO PUNTO DE PARTIDA

El obispo ha sostenido que, más que terminar una historia, "empieza una misión". "Quizá durante demasiado tiempo hemos hablado de Torreciudad como destino (lugar geográfico). Yo sueño con algo mucho más grande. Sueño en Torreciudad como punto de partida, donde el camino sea el gran proyecto evangelizador mariano para toda la diócesis".

Ha proseguido apostando por una red de ermitas, santuarios, parroquias y comunidades donde María siga conduciendo a todos hacia cristo, "una diócesis que descubra que todas nuestras advocaciones marianas se iluminan mutuamente. Sueño con una Iglesia donde cada pueblo aporte su riqueza y donde todos nos sintamos hijos de una misma Madre".

Es la interpretación de "la fuerza de María" que convierte las diferencias en comunión con Torreciudad como faro con una "misión preciosa y providencial. "Habéis sido pioneros en reunir aquí, año tras año, a miles de familias. ¡Qué hermoso signo!". Es la huella y el origen de la sinodalidad, "queremos ser una familia de familias, no una suma de parroquias, no una organización eficiente, sino una familia donde todos se sepan llamados, acogidos y enviados".

El obispo de Barbastro, vuelto a María, ha concluido la Eucaristía con esta expresión: ""Madre, aquí estamos todos tus hijos. Enséñanos a querernos como Tú nos quieres. Y haz de esta diócesis una verdadera familia de familias".

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