El Monumento de Semana Santa de Biscarrués vuelve a ser estos días uno de los principales focos de atracción para visitantes procedentes de toda la comunidad autónoma y de otras partes de España que se acercan a descubrir una de las piezas más singulares del patrimonio religioso aragonés. Para quienes no hayan podido hacerlo, el Monumento seguirá abriendo sus puertas para grupos y personas que lo soliciten una vez concluidas las fiestas.
Se trata de una joya del siglo XVIII compuesta por 23 lienzos que representan escenas de la Pasión y que, además de su valor artístico, mantiene intacta su función litúrgica. Durante la Semana Santa, el Monumento no solo se contempla, sino que se integra plenamente en las celebraciones religiosas del municipio.
El Jueves Santo, tras la eucaristía, el sacerdote trasladó el copón con las formas eucarísticas hasta la arqueta situada en el interior del Monumento, donde fue depositado. Este elemento, concebido como un cofre simbólico en el que se guarda a Jesús, adquiere en ese momento todo su significado.

La arqueta presenta una decoración cargada de simbolismo, con los instrumentos de la Pasión -la cruz, los clavos o el martillo-, junto al sol y la luna, representados juntos en el momento de su muerte, y un pelícano con tres crías picándole el pecho del que sale sangre. Esta es una curiosa representación de Jesús cargada de simbolismo ya que, igual que el pelicano -como se creía antes- cuando no tenía nada que dar a sus hijos les ofrecía su propio cuerpo y sangre, Jesús también da de comer de su cuerpo y de su sangre.
Desde ese instante y hasta el Viernes Santo, la tradición de la “vela” ha vuelto a cumplirse. Mujeres del municipio, en turnos de media hora y de dos en dos, han permanecido en oración junto al Monumento, acompañando simbólicamente a Cristo en su sufrimiento.
En ese ambiente de recogimiento, las escenas representadas en las sargas -como Jesús coronado de espinas, la Virgen dolorosa y Cristo cargando con la cruz- invitan a la reflexión, mientras que la imagen de Dios Padre al fondo introduce un mensaje de esperanza.
Tras la celebración del Viernes Santo, cuando la arqueta queda vacía, se desarrolla uno de los ritos populares más curiosos y arraigados. Muchas personas introducen la cabeza en su interior mientras rezan un Ave María, siguiendo la creencia de que este gesto ayuda a prevenir dolores de cabeza durante el resto del año.
Más allá de la Semana Santa, el Monumento de Biscarrués permanece accesible para grupos y visitantes que lo soliciten, convirtiéndose en una parada de interés tanto para quienes se acercan por razones religiosas como para los amantes del patrimonio histórico y artístico de Aragón.