Multitudinaria romería a San Úrbez en Nocito, el santo "profundamente actual" capaz de propiciar "la unidad de todos"

El obispo Aguado Cuesta preside la celebración en un abarrotado santuario como eje de una gran jornada

28 de Junio de 2026
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Multitudinaria romería a San Úrbez en el santuario de Nocito con 68 cruces de otros tantos pueblos

Cientos de peregrinos han concurrido en una multitudinaria y emotiva romería al Santuario de San Úrbez de Nocito, en cuyo entorno han desfilado en la procesión nada menos que 68 cruces representativas de otros tantos lugares de la provincia, organizada por la Cofradía en honor al santo, que preside Óscar Ballarín.

El desfile procesional, con el encabezamiento de la Cofradía y los Javieres ondeando la portentosa bandera, ha precedido a la Santa Misa presidida por el obispo de Huesca y Jaca, Padre Pedro Aguado Cuesta, acompañado del párroco del templo, Rafael Gállego.

El prelado ha pronunciado una homilía en la que ha querido reconocer la "preciosa procesión" que nos lleva hasta este santo, cuya reliquia besamos y recibimos su testimonio. "Veneramos y agradecemos también la vida de nuestros mayores que nos han transmitido el amor a este santo tan nuestro".

Ha articulado su alocución en torno a las Lecturas, al santo y a una propuesta que ha realizado. Ha aludido al Evangelio en el que se refleja la fortaleza de Jesús cuando habla a los suyos. "El que no cargue con su cruz y no me sigue, no es digno de mí. El que piensa en sí mismo y sólo en su vida la perderá, y el que la pierda por mí la encontrará. El que dé de beber, aunque no sea más que un poco de agua a mis discípulos, yo os aseguro que no quedará sin recompensa".

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El obispo se ha referido a San Úrbez, que "entendió perfectamente" el mensaje de Jesús, porque "él eligió su vida de ermitaño por amor a Cristo, aceptó el sacerdocio por amor a Cristo, escuchaba y acogía a los que se le acercaban por amor a Cristo. Y los que iban a verle sabían que ese hombre era un santo. Y esto es la fe, es tener a Cristo en el centro de la vida, y eso se aprende desde niños. Y se vive con el favor de Dios a lo largo de la vida".

Ha aludido a los santos Justo y Pastor que supieron ser testigos de Jesucristo siendo niños. San Úrbez lo fue a lo largo de una vida que prácticamente fue centenaria. "La fe nos ayuda a no pensar en nosotros mismos, sino en los demás. La fe nos ayuda a comprender que nada hay más valioso que el bien, que escuchar, acoger, orar y bendecir".

De pastor a buen pastor, el obispo Aguado Cuesta ha sostenido que San Úrbez es un santo de otro tiempo pero que es "profundamente actual, que supo vivir desde Dios siempre, siendo niño, incluso en la esclavitud, siendo un joven buscador", un caminante, un pastor al cuidado del ganado, un ermitaño dedicando horas a Dios, "un sacerdote, acogiendo los dolores y las esperanzas de todos los que acudían a él, un hombre de Dios".

Desde estos conceptos, se ha preguntado qué podemos aprender hoy de San Úrbez. "Muchas cosas, pero quiero proponer una. Aprendamos de San Úrbez la importancia de la fe". Algo fundamental en tiempo de realidades diversas como un cierto enfriamiento y debilidad en las comunidades cristianas, y como los signos de las cofradías que quieren transmitir la fe. "Necesitamos despertar, fortalecer y transmitir la fe, porque la vida cristiana consiste en eso". Ese fue San Úrbez y esa manera de transmitir hace que "fuera tan valioso" el viaje del Papa León, porque quería contagiar la vivencia de los católicos y daban ganas de seguir escuchándolo.

El Padre Pedro ha concluido con una propuesta partiendo de la Cofradía, de las personas presentes en esta romería de todas las edades y condiciones. Ha defendido que hay que cuidar del Santuario y de la memoria de San Úrbez. "Estamos celebrando algo que nos une a todos y esta es mi propuesta: en esta tierra bendita, convivimos personas muy distintas. Y a veces las sensibilidades nos complican la vida, pero hay cosas que nos unen, pensemos como pensemos. Y San Úrbez es una de ellas. Nos une a todos. Aprendamos a orar lo que nos une, lo que nos hace comunidad, lo que nos hermana" en una sociedad con tantas divisiones y polarizaciones.

"Esto que hacemos hoy nos dice que podemos valorar lo que nos une y, desde esa experiencia, tratemos de buscar lo mejor para nuestra sociedad y nuestros pueblos, para lo que vivimos en nuestras familias. Esta es la gran lección de San Úrbez, la unidad entre todos nosotros en torno a alguien como él en quien reconocemos una vida que vale la pena celebrar", ha terminado su homilía el obispo Aguado Cuesta.

Los centenares de feligreses han pasado a besar las reliquias de San Úrbez, a ritmo ora de jota, ora de coral, antes del reparto de la torta ("bendecida está más rica", ha afirmado con certeza el Padre Pedro) y la comida de hermandad. Un año más espléndido en la romería.

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