Carlos Oliva: nadie se va si permanece en el corazón de aquellos que lo quisieron

A la memoria de Carlos Oliva

Sergio Bernués Coré
Consultor, conferenciante y autor.
14 de Junio de 2023
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Atardecer en Montesusín
Atardecer en Montesusín

Estimado Carlos:

¿Cómo va todo?

Por aquí, el mundo se volvió loco. Han pasado muchas cosas y la vida se complicó un poco más. Planteaba Marco Aurelio que la piedra en el camino no es un obstáculo, es el propio camino. Tenía razón el emperador filósofo y, aunque a veces es complejo ascender y descender por sendas pedregosas, quizás sea eso la esencia de vivir. Comprender que, como en un piano, tanto las teclas blancas (los buenos momentos) como las teclas negras (los malos ratos) son esenciales para interpretar la más bonita de las melodías.

Otro año más, los recuerdos se entremezclan como un coctel que mezcla el dulzor de todo lo que disfrutamos y el amargo sabor de aquella triste mañana de junio. El corazón se acelera como un caballo que galopa sin rumbo, para arribar a una pradera regada de vida que nos serena y nos embriaga de remembranzas de aquellos tiempos. Como en las viejas cámaras de antaño, el sonido del clic va dando paso a bellas imágenes que surcan mi memoria de fiestas, conversaciones y celebraciones eternas.

Este año el agua se ha olvidado de venir y los Monegros que tanto amabas tienen sed. El campo del Pinar fenece poco a poco y la verde alfombra de antaño se difumina en tonalidades marrones, de igual manera que se desvanecieron aquellos sueños de fútbol. Están arreglando esa carretera perdida que gracias a ti descubrí una vez y quizás todo cambio. Quién nos iba a decir que el ingrato juego del destino nos iba a colocar en el tablero tantas montañas que ascender.

El Pinar
El Pinar

A veces, como cantaba Sabina, la vida pasa como pasan las cosas que no tienen mucho sentido. Se nos escapa de las manos como el agua que se filtra entre nuestros dedos, sin ser conscientes del valor que tienen esos momentos que ya no volverán. Vivir no es otra cosa que caminar aprendiendo a morir, tratando de extraer el jugo a cada segundo infinito que se balancea hacia el siguiente.

Montesusin Luna
La luna en Montesusín

Seguimos buscándole sentido a todo esto, aunque cada vez que llegamos a alguna conclusión surgen nuevas cuestiones, disyuntivas novedosas que nos vuelven a poner en marcha abriendo infinitas incógnitas. En consecuencia, probablemente la vida vaya más de sentir que de pensar, aunque se enfade Descartes.

A pesar de que te fuiste demasiado pronto, jamás nos dejaste, y ese aire de los montes negros nos despeina la sonrisa para recordarnos que aún estás aquí y que nadie se va si permanece en el corazón de aquellos que lo quisieron.

Un fuerte abrazo amigo

PD: A la memoria de Carlos Oliva

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