Nuestro Señor Atado a la Columna, los viatores soportan la expresión triste del Cristo

La Procesión ha discurrido entre multitud de oscenses que han disfrutado del paso, del grupo de tambores y de la Banda de Música

31 de Marzo de 2026
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La Procesión del Cristo Atado a la Columna protagoniza un desfile multitudinario

Los prolegómenos están impregnados de tanta tristeza como esperanza, en paralelismo con el sufrimiento de Jesús hace más de dos mil años. La Misa de Difuntos recuerda con nostalgia y admiración a los muchos cofrades que, a lo largo de esta historia que comenzó en 1953, han vestido las túnicas y han rezado y reflexionado con introspección bajo los capirotes mirando, a su lado, al Cristo Atado a la Columna, seguramente con la misma muestra de desconcierto que quienes hoy padecen injusticias y dolores.

Así, en la Iglesia del Colegio de San Viator, Rafael Gállego, consiliario de la Cofradía, ha abierto la luz con sus palabras a la esperanza, la misma que, indefectiblemente, está en el fondo de la procesión de este Martes Santo. Lo ha hecho en el año en que se celebra el centenario del centro en Huesca.

En vísperas (de un año a otro lo son) de un paso definitivo de la cofradía para portar el paso por costaleros para llevar a hombros al Señor, el Cristo Atado a la Columna se ha sentido, empujado bienintencionadamente por los hermanos, humillado y triste en medio de la falta de libertad, atados sus brazos con una soga que rodea la columna, flexionada la rodilla derecha.

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A las 20:30 horas, ha partido la Procesión de la Cofradía de Nuestro Señor Atado a la Columna. Le inspira una oración de Santa Teresa de Jesús: "Si estáis con trabajos, o triste, miradle atado a la Columna, lleno de dolores, todas sus carnes hechas pedazos por lo mucho que os ama; tanto padecer, perseguido por unos, escupido de otros, negado de sus amigos, desamparado de ellos, sin nadie que vuelva por Él, helado de frío, puesto en tanta soledad, que el uno con el otro podéis consolar".

Luce la creación de un anónimo en el siglo XVIII que desfiló por vez primera en la Semana Santa de 1953, cuya peana data de 1995 con las manos artesanas de Lanzarote y Baldellou según el diseño de la anterior del popular José Larruy, decoarada con tallas de Agustín Lanuza y policromadas por María Pilar Añaños y Carlos Jalle.

La comitiva ha bajado desde el Colegio por la calle del Parque. Primero, las cofradías que cortésmente han acompañado a la titular, con la Banda de Música de Huesca en un cierre que ha ofrecido la calidad propia de sus interpretaciones de música de Semana Santa.

Han encarado los cofrades las calles Capuchinas y Amistad, con el mismo espíritu del fundador, Evilasio Esparza. El conjunto escultórico, presumiblemente procedente del mítico Convento de la Merced del siglo XIII (hoy enterrado por el abandono primero y por construcciones de viviendas sin un triste recuerdo ni hito que lo recuerde), ha caminado cadencioso entre decenas y decenas de cofrades (se cuentan por centenares), ora en filas, ora impulsando el paso, ora en la banda de tambores y cornetas bajo la mirada bonancible del consiliario, Rafael Gállego.

El Coso Alto, Villahermosa (oración incluida ante la que fue sede de San Viator y remembranza del centenario del colegio San Viator), la Plaza López Allué, Cuatro Reyes, Goya, Coso Bajo y la Plaza de Santo Domingo ha sido la hoja de ruta de los viatores acogiendo y arropando al Cristo Atado a la Columna, inamovible en su faz apesadumbrada, sabiendo que forma parte de su condición y del deseo del Padre. Eran pasadas las diez de la noche cuando todos descansaban tras un toque final, el de la Banda de Música, que no es sino el inicio del camino propio de la Semana Santa, el que concluye en esperanza y resurrección.