La diócesis de Huesca celebró este sábado una Vigilia de Oración por la Paz en la iglesia de San Vicente el Real, en respuesta a la llamada del papa León XIV a toda la Iglesia universal. La celebración, presidida por el obispo Pedro Aguado Cuesta, ha reunido a numerosos fieles en un acto centrado en la oración ante la situación internacional y la necesidad de avanzar hacia la paz.
Durante la homilía, el prelado ha defendido que la paz “es el bien supremo al que aspira la humanidad”, aunque ha advertido de que no puede entenderse solo como ausencia de violencia. Aguado ha subrayado que la paz cristiana “no nace de la imposición ni del miedo”, sino que tiene su raíz en el mensaje de Jesucristo, invitando a acoger los avances, incluso los más pequeños, sin perder de vista su dimensión profunda.

La celebración ha incluido la proclamación de las bienaventuranzas, con especial referencia a quienes trabajan por la paz, y la oración del salmo 85, donde se vincula este valor con la justicia y la misericordia. A partir de estos textos, el obispo ha insistido en la necesidad de construir la paz desde el amor, el perdón y la transformación personal.
Finalmente, ha animado a los asistentes a convertir la oración en un compromiso activo, orientado a trabajar por un mundo más justo. Con esta iniciativa, la diócesis se suma a la convocatoria del pontífice y refuerza su implicación en la promoción de la fraternidad y la convivencia.