Olga Ordás reivindica el sistema MIR y reclama más diálogo con la profesión en La fiesta del Colegio de Médicos de Huesca

La institución advierte del aumento de las agresiones a sanitarios y de la contratación de médicos sin especialidad

30 de Junio de 2026
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Fiesta del Colegio Oficial de Médicos de Huesca 2026. Foto Myriam Martínez
Fiesta del Colegio Oficial de Médicos de Huesca 2026. Foto Myriam Martínez

La defensa del sistema MIR, la preocupación por el incremento de las agresiones a sanitarios y la reivindicación de un mayor diálogo con la profesión médica marcaron el acto institucional que el pasado viernes celebró el Colegio Oficial de Médicos de Huesca con motivo de la festividad de la Virgen del Perpetuo Socorro, patrona de los médicos. La ceremonia reunió a colegiados, representantes del ámbito sanitario y autoridades para dar la bienvenida a los nuevos médicos internos residentes, rendir homenaje a los facultativos jubilados, incorporar a un nuevo miembro a la Comisión Deontológica y recordar a los compañeros fallecidos durante el último año.

El acto, celebrado en el Salón de Actos del Colegio y conducido por la vicesecretaria Soledad Lorés, comenzó con un recuerdo a los afectados por el incendio de Tamarite de Litera, expresado por la presidenta de la institución, Olga Ordás, antes de que se guardara un minuto de silencio en memoria de los médicos fallecidos a lo largo del último año. Tras la lectura de sus nombres, el auditorio guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de Francisco Manuel Ciria Mallada, Mónica Abós Sanz, Antonio José López Gil, Francisco Andrés Aguarón, Francisco Almazán Guillén y Abdul Salam Mohuhem Assani, un homenaje con el que el Colegio quiso reconocer la huella profesional y humana que todos ellos dejaron en la medicina altoaragonesa.

A continuación, la presidenta situó el encuentro como un espacio de unión entre generaciones, en el que quienes comienzan su trayectoria profesional comparten escenario con quienes concluyen décadas de ejercicio asistencial. Subrayó el valor simbólico de ese relevo y animó a los nuevos residentes a aprovechar la experiencia acumulada por los facultativos que se jubilan, convencida de que el aprendizaje nace tanto del conocimiento científico como del ejemplo de quienes han dedicado toda una vida a la profesión. Recordó que "todos aquí tenemos en común nuestra profesión" y defendió el Colegio como el punto de encuentro de quienes inician su carrera, quienes la desarrollan y quienes la culminan tras años de servicio, una institución que, afirmó, trabaja para "defenderla y dignificarla".

Olga Ordás. Foto Myriam Martínez
Olga Ordás y Soledad Lorés. Foto Myriam Martínez

Gran parte de su intervención estuvo dedicada a analizar la situación actual de la sanidad y los desafíos que afronta la profesión médica. Ordás alertó de que las agresiones a profesionales continúan aumentando y advirtió de que "la violencia en los centros sanitarios es un ataque directo a la calidad asistencial, a la confianza entre el médico y el paciente y al funcionamiento del sistema". También expresó la preocupación del Colegio por la tramitación del Estatuto Marco, al considerar que las reivindicaciones planteadas por la profesión no han encontrado respuesta, y lamentó la "falta de diálogo y falta de posibilidad de negociación". En este contexto, explicó que el Colegio Oficial de Médicos de Huesca, junto con los de Zaragoza y Teruel, ha presentado alegaciones tanto a este texto como al anteproyecto de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.

La presidenta defendió igualmente la necesidad de que las reformas del sistema sanitario se construyan contando con quienes ejercen la medicina y recordó que la profesión lleva meses planteando propuestas orientadas a mejorar la calidad asistencial mediante unas condiciones adecuadas para el ejercicio profesional. A su juicio, aspectos como la formación, el liderazgo clínico y la organización del trabajo deben abordarse desde el consenso para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y ofrecer la mejor atención posible a los pacientes.

Ordás reivindicó asimismo el modelo de formación sanitaria especializada y rechazó la contratación de médicos sin especialidad, una práctica que, según afirmó, "ha dejado de ser una excepción para convertirse en una práctica cada vez más extendida". A su juicio, esta situación "pone en peligro la seguridad del paciente, se desvirtúa el modelo MIR" y compromete especialmente el futuro de la Atención Primaria. También aseguró que el Colegio Oficial de Médicos de Huesca continuará trabajando para reforzar la coherencia entre la formación sanitaria y el ejercicio profesional, adaptándose a los cambios tecnológicos y organizativos que vive la sanidad, pero manteniendo siempre como prioridad la calidad asistencial y la defensa de la profesión médica. Pese a ese escenario, trasladó un mensaje de confianza a los nuevos residentes, a quienes recordó que ejercen "una de las profesiones más maravillosas que existen", al tiempo que felicitó a los médicos jubilados por toda una vida dedicada a la asistencia y reafirmó el compromiso del Colegio con la formación, la ética médica y la defensa de la profesión.

Javier Moraleda, nuevo vocal de la Comisión Deontológica y de Ética Médica. Foto Myriam Martínez
Javier Moraleda, nuevo vocal de la Comisión Deontológica y de Ética Médica. Foto Myriam Martínez

Tras la intervención institucional tuvo lugar la toma de posesión del doctor Javier Moraleda como nuevo vocal de la Comisión Deontológica y de Ética Médica, cargo para el que juró "cumplir fielmente las obligaciones" y velar por el cumplimiento del Código de Deontología Médica y de los estatutos colegiales. El acto continuó con la bienvenida oficial a los nuevos médicos internos residentes, que recibieron un obsequio conmemorativo de manos de la vocal de Médicos Jóvenes, Blanca Cabanuz, quien les animó a participar activamente en la vida colegial y les trasladó el respaldo de la institución durante su formación.

En representación de la nueva promoción intervinieron Mónica Aso y Adaia Añaños, residentes de primer año de Medicina Familiar y Comunitaria, quienes agradecieron la acogida recibida y reconocieron que iniciaban esta etapa con ilusión, pero también conscientes de la responsabilidad que asumían y de todo lo que todavía les quedaba por aprender junto a tutores y compañeros. Aprovecharon su intervención para reivindicar una especialidad que calificaron de "incomprendida" e, incluso, "maltratada", al tiempo que defendieron el papel esencial de la Atención Primaria, recordando que el médico de familia suele ser el primer profesional que escucha, orienta y acompaña a los pacientes en los momentos más difíciles. Su mensaje concluyó con un llamamiento a proteger este nivel asistencial como uno de los pilares del sistema sanitario.

Losnuevos colegiados. Foto Myriam Martínez
Los nuevos colegiados. Foto Myriam Martínez

Los nuevos colegiados son Nydia Delma Veizaga Arispe, Gabriel Sánchez Galiuea, Irantzu Laso Sánchez, Enrique Gran Méler, Víctor de Andrés García, María Lafuente Sanz, Melaura Calvo Giral, Adaia Añaños Díez, Carlos Izquierdo Pallas, Lucía Lanaspa Olloqui, José María Alfaro Cortés, Miguel Ángel Azón Monzón, Cristina Villares Zabalza, Manuel de la Torre Martín, Luis Polo Campillo, Cristina López Calle, Lucía Calavia Cifuentes, Zully Iturburu Villacreses y Mónica Aso Nieto, pertenecientes a especialidades como Medicina Familiar y Comunitaria, Urgencias y Emergencias, Medicina Interna, Geriatría, Urología, Cirugía General y del Aparato Digestivo, Medicina Intensiva, Anestesiología y Reanimación y Cirugía Ortopédica y Traumatología.

HOMENAJE A LOS MÉDICOS JUBILADOS

El bloque central de la ceremonia estuvo dedicado al homenaje a los médicos jubilados. La vocal de Médicos Sénior, Virtudes Pelegrina, dio la bienvenida a quienes iniciaban una nueva etapa tras décadas de ejercicio profesional y les deseó "un largo, saludable y enriquecedor camino en esta etapa de jubilación". Destacó que muchos de ellos han sido "maestros y referentes" para varias generaciones de facultativos y recordó que, además de transmitir conocimientos, han dejado un legado de valores y vocación de servicio. También presentó las actividades que desarrolla la Vocalía Sénior, entre ellas las excursiones de montaña y el proyecto 'Viajando con las imágenes', e hizo un emotivo recuerdo del doctor Jorge García Dihinx, fallecido este año junto a su pareja en un accidente de montaña. Asimismo, animó tanto a los nuevos jubilados como a los residentes a implicarse en las iniciativas de cooperación internacional, que definió como "uno de los valores más nobles de nuestra profesión: la ayuda a los demás".

Los senior, una vida dedicada a la medicina. Foto Myriam Martínez
Los senior, una vida dedicada a la medicina. Foto Myriam Martínez

Durante la ceremonia también se entregaron los diplomas honoríficos a los médicos que han alcanzado la jubilación durante el último año como reconocimiento a toda una trayectoria al servicio de la profesión. Recibieron esta distinción María Sofía Barco Marcellán, Concepción Vega Vidalle, Ángeles Bobe Pellicer, Miguel Montoro Huguet, Luis Borderías Clau, Rosa María Sanjuán Domínguez, José Manuel Ramón y Cajal, María Rosario Casado Ortiz, Juan Huertas Piedehierro, Azucena Soria Jaime, María Ángeles Aragón Sanz, Alberto Latre Barluenga, Emilio Moros Díaz, Mercedes Cabanuz Latorre y Raquel Cortina Lacambra.

Asimismo, el Colegio reconoció a aquellos facultativos que, habiéndose jubilado durante este periodo, no pudieron asistir al acto: María Pilar Aventín Puértolas, José Gabriel Beltrán Gracia, Fernando Vera Cristóbal, María Pilar Fuertes Martín, Jesús Ángel Rodríguez Buchón, Miguel Zazo Monjaro, José Miguel Goñi Lopera, María Jesús Murillo Capdevila, Jesús Mariano Calvo Viul, Carlos Manuel Lacasta Vivas, María Pilar Cortés Fernández, Francisco Ratia Sopena, Antonio Bonet Avilla, José Carlos Vázquez Derqui, Daniel Laliena Clemente, José Juan Tagüeña Lanao y Ascensión González Palacín.

BORDERÍAS Y ARAGÓN

Tras la entrega de diplomas e insignias a los facultativos jubilados, dos de ellos tomaron la palabra para compartir una reflexión sobre el presente y el futuro de la medicina. El doctor Luis Borderías comenzó defendiendo que "la sanidad no es de nadie. La sanidad es de todos", al recordar que cada generación recibe un sistema sanitario construido por quienes la precedieron y tiene la responsabilidad moral y profesional de transmitirlo, si es posible, en mejores condiciones a quienes tomarán el relevo. Tras repasar la profunda transformación científica vivida durante las últimas décadas, desde la medicina basada en la observación clínica hasta la actual medicina de precisión, apoyada en la genética, la biología molecular o la inteligencia artificial, advirtió a los nuevos residentes del riesgo de perder la visión global del paciente. "Que el árbol no os impida ver el bosque", afirmó, porque "el bosque sigue siendo el paciente y su sufrimiento, su esperanza, sus dudas y sus miedos".

Luis Borderías. Foto Myriam Martínez
Luis Borderías. Foto Myriam Martínez

A continuación, animó a quienes inician ahora su residencia a entender que la formación va mucho más allá de los conocimientos adquiridos en la Universidad. Recordó que aprenderán a convivir con la incertidumbre, a comprobar que escuchar resulta muchas veces tan importante como explorar, que la experiencia constituye una ayuda imprescindible, aunque un exceso de confianza puede convertirse en un peligro, y que el conocimiento científico solo alcanza todo su valor cuando se ejerce acompañado de la empatía.

En esa misma línea, reivindicó la importancia del denominado "currículum oculto", ese aprendizaje que no figura en los programas docentes y que se adquiere observando el comportamiento de los tutores frente a los pacientes, su forma de afrontar los errores o de tomar decisiones difíciles. A su juicio, esas enseñanzas dejan una huella mucho más profunda que muchas lecciones teóricas y acaban moldeando la manera de ejercer la profesión médica.

Borderías también se detuvo en la próxima implantación de los estudios de Medicina en Huesca, que definió como "una gran oportunidad", aunque advirtió de que una Facultad de Medicina exige recursos, investigación, profesorado, excelencia asistencial y una planificación sólida para alcanzar todo su potencial. Finalmente, resumió toda una vida dedicada a la profesión con una idea que dirigió especialmente a las nuevas generaciones: "El médico debe ser siempre estudiante, pero también debe ser siempre profesor", porque, concluyó, mientras exista "una persona que sufre y otra que intenta ayudarla", la esencia de la medicina permanecerá intacta.

María Ángeles Aragón. Foto Myriam Martínez
María Ángeles Aragón. Foto Myriam Martínez

La doctora María Ángeles Aragón aportó la visión de una generación que, según reconoció, ha vivido con dificultad el momento de "colgar la bata". Se definió como parte de la "generación ascensor", aquella que pasó "de la España vaciada a ser doctora en Medicina", y recordó que muchos de los profesionales homenajeados comenzaron su carrera en una época marcada por el paro y la precariedad laboral, pero contribuyeron decisivamente a consolidar la Atención Primaria y la asistencia especializada en hospitales comarcales. Reivindicó el compromiso de quienes desarrollaron toda su trayectoria en el medio rural, donde la estabilidad en los destinos permitió construir vínculos estrechos con compañeros y pacientes, favoreciendo una atención más cercana y un auténtico trabajo en equipo.

La ginecóloga recordó sus 40 años de ejercicio en el Hospital de Barbastro, una etapa durante la que, explicó, la continuidad asistencial permitió conocer a los pacientes "con nombres y apellidos" y fortalecer la coordinación entre los distintos profesionales. También destacó la capacidad de adaptación de su promoción a los profundos cambios tecnológicos y sociales vividos durante las últimas décadas. "Éramos profundamente analógicos y lo seguimos siendo", afirmó, antes de reivindicar el esfuerzo realizado para incorporar las nuevas herramientas sin perder la esencia de la profesión.

Aragón expresó igualmente su preocupación por la escasez de profesionales, las dificultades para cubrir plazas alejadas de los grandes núcleos de población y la ausencia de un gran pacto sanitario, al considerar que resolver el déficit de médicos únicamente mediante incentivos económicos no solucionará el problema de fondo. No obstante, rechazó caer en la nostalgia y recordó que "no podemos pensar que todo tiempo pasado fue mejor". Al contrario, trasladó un mensaje de confianza hacia quienes toman ahora el relevo, convencida de que aportan "aprendizaje, buena formación y ganas de mejorar". Como despedida, animó a los facultativos jubilados a disfrutar de esta nueva etapa y "a devolver a nuestras familias el tiempo que les ha robado nuestra profesión".

La ceremonia concluyó con un encuentro de convivencia en la terraza del Casino de Huesca, donde colegiados, familiares e invitados compartieron un espacio de celebración que puso el broche a una jornada marcada por el reconocimiento a toda una vida dedicada a la medicina y por la confianza depositada en quienes asumen ahora el relevo generacional.

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