La oportunidad de Huesca de convertirse en una ciudad compasiva que cuida ejemplarmente a sus mayores

El Grupo de Acción Social de la Plataforma Huesca Suena otea las posibilidades de promover esa condición para la capital

24 de Agosto de 2022
Guardar
Los cuidados a los mayores han de ser parte fundamental de las ciudades. FOTO: FUNDACIÓN MÉMORA
Los cuidados a los mayores han de ser parte fundamental de las ciudades. FOTO: FUNDACIÓN MÉMORA

Paulatinamente, se suceden los debates en torno a la crisis del cuidado y sobre las transiciones de nuestras sociedades contemporáneas. Una reflexión que habitualmente se sustancia en la sociedad civil y que encuentra en nuestra provincia una plataforma que está estudiando la posibilidad de que Huesca se acoja al sello de Ciudad Compasiva. Una ciudad humana, que sea capaz de responder al desafío que representa el envejecimiento de la población y el fenómeno creciente de la soledad no deseada. Una urbe pequeña y que, en su dimensión, cuide de sus mayores. Es la vía que está oteando el grupo de Acción Social de Huesca Suena, que puede encontrar un referente en el Libro Blanco de las Ciudades que Cuidan, editado por la Fundación Mémora.

El libro recoge las reflexiones de más de cien expertos en 22 especialidades para encauzar un nuevo paradigma en el que los cuidados ocupen un lugar central. En el fondo, en España somos buenos en cuidar y servir, como recalcó en sus conclusiones el Congreso Mañana organizado por Carlos Barrabés en la Feria de Madrid.

Si hay una conclusión en una frase, la expone Victoria Camps, filósofa y patrona de la Fundación Mémora: “Es el momento de recuperar el valor ético del cuidado y la capacidad de cuidar del conjunto de la sociedad”.

De ahí que el enfoque haya de ser multidisciplinar. “Una ciudad que cuida ha de ser referente para que sus ciudadanos puedan envejecer activa y saludablemente, integrando los valores y los procesos que permitan abordar el final de la vida en paz y dignidad, enmarcada en un entorno de innovación y conocimiento basado en la creatividad y alta tecnología, y comprometida con la promoción y protección de la salud de todos sus ciudadanos”.

Entre las cualidades de las ciudades que cuidan, el Libro Blanco sostiene cuatro patas fundamentales: han de ser "amigables, compasivas, inteligentes y saludables, y el alma de esa nueva urbe ha de ser el concepto de cuidar”.

EL DECÁLOGO

El Libro Blanco establece un decálogo, el primero de cuyos puntos, basado en la etimología, incide en que el término “cuidados” representa trabajo, recursos, relaciones, afectos; compromiso y obligación. Políticas públicas y mercado.

Segundo, que la beneficencia social ha tenido siempre una condición subalterna. Se ocupa de lo frágil y concreto. Asiste, pero no da poder. No aspira a valores igualitarios, sino que atiende al valor moral de atender al prójimo.

Tercero, que ha hecho falta mucho tiempo para otorgar a la palabra “cuidados” valor como concepto político en las teorías sobre justicia social. Desde la Administración y los propios servicios públicos, sea sanidad, educación o servicios sociales, la profesionalidad se ha construido desde la lógica de los saberes técnicos, de la eficiencia y la racionalidad, más que desde lógicas relacionales y de apoyo mutuo.

Cuarto, los estudios sobre las cadenas globales del cuidado adoptan una perspectiva que va mucho más allá de la concepción clásica del cuidado como una labor puramente doméstica. Plantean cuestiones que van al centro de una economía política crítica que desvela relaciones asimétricas de poder facilitadas por los flujos migratorios globales de regiones pobres a ricas.

Quinto, que urge introducir en las métricas de progreso económico actividades por las que no media transacción económica y, en cambio, contribuyen a nuestra felicidad.

Son necesarias mediciones precisas del valor que tiene el apoyo mutuo y las relaciones de cooperación como paso previo a conocer su aportación a la felicidad colectiva.

Séptimo, la economía feminista es hoy una subdisciplina reconocida y consolidada dentro de los estudios de Economía, que se ocupa en desvelar las formas en las que la organización social del cuidado no es solo injusto y poco eficiente, sino que también es insostenible.

Y, finalmente, se pregunta en qué tipo de sociedad viviremos cuando una parte significativa del trabajo que realizamos hoy deje de realizarse por personas humanas.

LOS CUIDADOS VERTEBRAN LA SOCIEDAD

En las conclusiones del Libro Blanco, Victoria Camps sostiene la puesta en valor del cuidado como elemento que debe vertebrar la sociedad y todas las políticas, especialmente en un municipio, centradas en dar un amplio soporte a las necesidades de sus ciudadanos.

Victoria Camps sostiene que "los cuidados han de vertebrar la sociedad y todas las políticas"

El Grupo de Ética apunta que es importante y trascendente potenciar el autocuidado, visualizando el cuidado como algo transversal, más allá del rol de la mujer o femenino que hasta ahora ha tenido. Todos podemos y debemos asumir un papel en el cuidado.

El grupo Soledad apuesta por construir la arquitectura comunitaria que fomente las redes de cuidado y de apoyo mutuo.

El grupo de Educación aboga por la incorporación de la educación para el cuidado en el currículum escolar.

A su vez, el grupo Cultura destaca el compromiso de la cultura con los retos sociales, la cultura entendida como herramienta para hacer realidad el deseo de cambio, avanzando y dando respuesta a las necesidades sociales, movilizando y llamando a la acción, generando impacto social y emocional.

El grupo Envejecimiento defiende la promoción de un nuevo acuerdo intergeneracional para abordar y diseñar los nuevos retos de la nueva sociedad. “Tenemos tiempo, tenemos experiencia y tenemos recursos suficientes para poderlo hacer”.

El grupo de Salud Publica aporta que la salud de uno depende del cariño y el cuidado del otro: cuídate de ti mismo lo necesario para vivir plenamente y del vecindario como de ti mismo.

Del grupo Modelo Sanitario se resalta la importancia de potenciar el desarrollo de redes de ayuda y de lucha contra factores que son determinantes de la salud como son la pobreza o la soledad no deseada.

El grupo Médicos define cuidar como un verbo poliédrico que interpela a todos, la calidad y la ética de los cuidados define como profesionales, también a los médicos y como sociedad en general. Es el auténtico parámetro del llamado estado de bienestar.

Del grupo Enfermeria se deduce que la idea del cuidado no se puede entender sin una relación interpersonal, de forma que tan importante como un tratamiento farmacológico es saber acompañar, saber escuchar y es facilitar el contacto.

El grupo Psicología y Antropología señala que hay que reforzar las estructuras de acogida, de compasión y el cuidado, creando lo que se ha llamado una cultura del encuentro. Para ser ciudadanos compasivos, hay que proponérselo.

Los Farmacéuticos aportan la necesidad de establecer un sistema de comunicación entre todos los agentes del sistema de salud y social que permita compartir información a tiempo real en aquellos casos donde atender y cuidar sea importante para el paciente.

El conjunto de los grupos entiende la necesidad de coordinar el mundo de lo sanitario con el mundo de lo social, desde la óptica de la innovación social, la necesidad de reforzar los servicios sociales como cuarto pilar del estado de bienestar y su liderazgo en la coordinación de los planes municipales de la soledad no deseada.

Un nuevo poder más orientado a la atención de las personas como centro de vida de las ciudades, como señala el grupo Voluntariado, en el que prevalgan los valores atribuidos a lo femenino y que deben ser compartidos por hombres y mujeres en un nuevo modelo igualitario con más capacidad de transformar la convivencia, la cohesión y disminuir las desigualdades.

Urbanismo y Hábitat incide en la idea de que una nueva ciudad ha de ser abierta, inclusiva y adaptable, estar pensada a la medida de las personas, tanto para los espacios públicos como para la movilidad y los servicios urbanos.

Ecologia y Medio Ambiente enfatiza en la urgencia de cambiar las reglas del juego en donde las personas y las leyes de la naturaleza deben estar en el centro de las políticas de la ciudad.

Por otro lado, el grupo Política Municipal nos dice que la ciudad que cuida es la ciudad de los vecinos. Una gran alianza múltiple para sensibilizar para la detección precoz. El cuidado no debe ser solo una actitud vital, sino que debe ser una decisión política, y por eso el grupo Legislación defiende la ley Integral de derechos de los mayores.

Economía propone la gestión colaborativa, apuntando la necesidad de que debemos insistir en la idea de que hay espacio para una colaboración entre lo público, lo comunitario y lo privado. Se complementa con el grupo TICs que destaca la importancia de la gobernabilidad de las tecnologías de la información, resaltando que la tecnología contribuye a mejorar la calidad de la vida en casa.

El grupo Investigación propugna un aprendizaje realizado en codiseño y cocreación de servicios que se complementa con el grupo Comunicación, que defiende reducir el edadismo y garantizar la voz de los mayores en los medios de comunicación.

Finalmente, el grupo Feminismo refiere en su reflexión que ha hecho falta mucho tiempo para otorgar a la palabra “cuidados” valor como concepto político en las teorías sobre justicia social. La economía feminista es hoy una subdisciplina reconocida y consolidada dentro de los estudios de Economía, que se ocupa en desvelar las formas en las que la organización social del cuidado no es solo injusto y poco eficiente, sino que también es insostenible.

En una conclusión global, “en la sociedad actual más envejecida con una población que muestra una larga esperanza de vida, muy superior a la que hasta hace poco se tenía, con nuevas necesidades de servicios, donde predomina el anonimato de las personas y donde es dificil de establecer relaciones sociales, aparece la soledad no deseada de las personas como un factor de gran repercusión y preocupación. Es el momento de poner en valor el cuidado de las personas, en un sentido amplio desde el autocuidado hasta el cuidado de la comunidad, de la propia ciudad y del medio ambiente y es el momento de influir en las políticas a desarrollar en los municipios. La ciudad actúa como elemento vertebrador de las acciones que en todos los ámbitos repercuten en la vida de las personas que la habitan. Es el momento de situar al cuidado como el alma de una ciudad”.