La gran novedad en la configuración de la Semana Santa de Huesca, junto al nuevo paso de María Santísima de la Salud, es el estreno procesional propio de la Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora, que lucirá sus ancestrales túnicas y capas blancas con capirote, fajín, bocamangas y botones azules más allá de la Procesión del Santo Entierro el Sábado Santo desde la parroquia de la Encarnación hasta la Iglesia de Santo Domingo y San Martín.
La cofradía, que cumple 75 años (1951) ha querido celebrar esta efemérides con esta inauguración profesional propio de la mano de la Banda de Tambores Jesús Belenguer (prior que fue de la Cofradía). Empujarán todo el recorrido el Descendimiento de Felipe Coscolla (1923) con sus tres grupos: María Magdalena de rodillas mesándose el cabello mientras observa al Cristo sostenido por José de Arimatea y Nicodemo, mientras, separada de la Cruz, María es consolada por San Juan. En el conjunto, los cuatro ángulos portan los escudos de Aragón, Huesca, la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz y Graus, origen del escultor.
El prior de la Cofradía del Descendimiento, Jorge Barecha, ha vivido la experiencia cofrade desde que tenía cuadtro años, cuando quedaba maravillado por las evoluciones del desfile y los ensayos de los tambores. Oficialmente, procesionó con 12 años portando la cruz y ya son dieciocho ediciones las que va a sumar este 2026.
El salto de la Cofradía es importante. De estar poco más de treinta cofrades en 2023, ha pasado a 75. "Hemos más que doblado lo que teníamos". En el entorno del 75 aniversario, uno de los componentes, viendo la proyección de la actividad de la hermandad, dijo: "¿Y si proponemos sacar una procesión por nuestro 75 aniversario? Si sale bien, la dejamos instaurada".

Al cargo del paso irán seis personas empujando, otra más en el freno y otra con el volante. Reconoce Jorge Barecha que, en la Procesión del Santo Entierro, en la cuesta de la calle Moya, "una persona de filas va para atrás y ayuda a empujar para que no sea tanta carga, porque este paso, para seis personas, se hace a ratos un poco pesado". Pesa, afirma, entre 1.500 y 1.700 kilos.
MUY ORIENTADA AL CENTRO
Jorge Barecha recuerda que, en el origen, la iniciativa surgió de la comunicación con el párroco de La Encarnación, José María Arnal, y la gente habitual. "Nos decían que la Semana Santa de Huesca está muy orientada al casco histórico, al centro de la ciudad, como es normal porque las parroquias más importantes están ahí. Pero decían que no tenemos Semana Santa como tal porque no pasa nada. Y dije: vamos a plantearlo con la Archicofradía y el párroco y llegamos a un consenso. Cuando ya lo hicimos público, varias personas han venido a decirme que están encantados porque, aunque sea un pelín, que no es mucho trozo lo que vamos a pasar, ya arranca una procesión desde nuestro barrio". Es un soplo de aire fresco y otra barrera más que se derriba en la psicología de la ciudad después del fin de la atávica vía de tren que la separaba de la ciudad.
No ha habido posibilidad de realizar ensayos por la ocupación de todos y la indisponibilidad del paso. "Es complicado, aunque los miembros de la Junta hemos recorrido el trayecto para revisarlo, dando vueltas con el coche o andando para ver si nos habíamos dejado algo".

UN CONJUNTO "MUY EXPRESIVO"
Describe con pasión el prior de la Cofradía del Descendimitno de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora el conjunto de Felipe Coscolla. "Si te fijas en la piel, la cara, como es un descendimiento, representa al Cristo fallecido cuando ya le han bajado de la Cruz. Sí que es verdad que, cuando vas en procesióin, da tiempo, pero, hasta que no te paras a mirar con calma lo que representa las figuras y el paso, no te das cuenta de verdad de la simbología que tiene. A mí me gusta por lo que es y, aparte de ser de Felipe Coscolla que tiene unas figuras espectaculares, representa la expresividad en todas las imágenes de una manera singular".
Tiene especificidades que no pasan inadvertifdas a los ojos del prior "en pasos similares o que portan Cruz: es el angelote en el centro de la Cruz y la inscripción de la parte superior de la Cruz", en hebreo, griego y latín. "De normal se suele ver la típica inscripción de INRI, un detalle que llama mucho la atención y que no da tiempo de apreciarlo en Procesión".