Osca Slot, el vértigo de los coches en miniatura: "No es un juego, es una forma de conducir"

El club oscense aglutina la pasión de socios que disfrutan las pistas de rally y velocidad con vehículos de escala 1:24 con un parque automovilístico que ellos fabrican y mantienen con un cuidado exquisito

07 de Abril de 2026
Guardar
Club Osca Slot, el fascinante y vertiginoso universo de la velocidad con coches en miniatura

En los orígenes, fueron cinco en la parrilla de salida: Javier Escartín, César Bielsa  Javier Otero, Moisés Gómez y Alberto Sazatornil. Nacía hace veinticinco años Osca Slot, el inicio de una buena amistad y de un club que ha dado buenos frutos con participación en campeonatos de España y de Aragón, instalación de circuitos para exhibición en la feria del automóvil Expoauto (se sustanció anualmente de 2008 a 2016) y otros hitos que se resumen, fundamentalmente, en un espíritu: la amistad y la colaboración para disfrutar de un club fascinante en torno a un universo que trasciende la marca de Scalextric con la que se identifica esta actividad de una manera simplista. Va mucho más allá, es una forma de conducir, una manera de pilotar. A toda pastilla, que cantaría Estopa, pero con un vértigo sano.

Cuatro de los cinco de la partida continúan con esta bonita aventura. En las magníficas instalaciones de Osca Slot en la Plaza Unidad Nacional, no siempre fue aquí, Alberto Sazatornil, Moisés Gómez y Javier Otero, el presidente, ejercen de perfectos anfitriones. Más allá de que impresiona la velocidad con la que se desenvuelven al mando de los coches en las cuatro pistas, "en fábrica y en boxes" hay mucha faena previa.

De hecho, Javier Otero nos hace una demostración práctica de cómo son los coches de competición por dentro. "No tienen nada que ver con lo que el todo el mundo conoce como el scalextric, que es una marca. El Slot ha evolucionado a un nivel en que los coches, entre nosotros, decimos que son profesionales. Llevan regulación de todo tipo, cambiar las ruedas, ajustar el chasis... Y todos esos ajustes hacen que el coche vaya más rápido o menos, que sea más estable o menos, que derrape más o menos en las curvas. Y con eso conseguimos que sea competitivo, por ejemplo en nuestro circuito de pista corren cuatro coches a la vez". Nos acerca el bajo del coche con chasis basculante, corriente eléctrica y motor de doce voltios, corona y piñón. Con eso, ya produce el movimiento. "Ajustamos muelles con distintas durezas, cuando el coche está montado en su carrocería el chasis bascula totalmente. Hay que tratarlo con mucho mimo porque son piezas delicadas". Aprieta los tornillos, "si se sale el chasis de la carrocería te puede hacer perder una carrera". Hay una imitación incluso del DRS de Fórmula 1, que es la absorción de la inercia de una curva.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

Las carrocerías de competición han de tener un peso mínimo y máximo, marcados por reglamento. Javier Otero, que tiene una colección forjada desde 1990 superior holgadamente al centenar de vehículos, nos guía por las diferentes categorías y las escalas del Slot, estas últimas en función de su capricho. A él le gustan los de 1:24, los de 1:32 son más pequeños, es la de Scalextric de toda la vida. "Todos estos son coches hechos de maquetas que compramos y motorizamos con lo chasis". Nos muestra los de 1:24 de rally: un clásico, un world rally car, un grupo B y, dentro del hobby, hay también monomarcas como el Porsche para el que se crea una competición propia con reglamento exclusivo. El rally se corre en pista de plástico, circuito muy enrevesado con mucha curva para derrape y dificultades. Impresionantes los que disfrutan en Osca Slot.

En pista, hay diferentes categorías. Hay un GT, otro para Le Mans Sports Prototypes y la categoría reina, con un precioso Fórmula 1 pintado a mano, con chasis metálicos de aluminio anodizado, otros son de acero. Dentro de la GT, las hay de distintos plásticos, la más avanzada de vacuforme, lo que permite jugar con los pesos. "Las diferencias son muchísimas, hay que conocer los materiales, las piezas de repuesto..." Recuerda que, en sus orígenes hace treinta y cinco años, existían otras categorías como la dragser, la Nascar, la Nascar V12, "cogían velocidades espectaculares. Hoy en día la gente está mucho más atraída por coches que imitan la velocidad". Resume la experiencia: "El Slot no es un juego, es una forma de conducir".

Osca Slot participa actualmente en las categorías GT Sport, GT y sobre todo en las de pista, en los llamados LMP o prototipos, lo que imitan los coches de Las 24 horas de Le Mans. En zonas de Cataluña, Madrid, País Vasco, Andalucía, Valencia... se corre en otras modalidades. Hace años tenían las de rally y se creó una afición.

Sin embargo, la joya de la corona para la escala 1:24 es la pista de madera hecha a la medida para la competición. Se construyen de una sóla pieza con posibilidad de desmontar los distintos tramos, pero son un diseño completo. Las otras son standard, de plástico, y se pueden adquirir en una tienda especializada.

Una diferencia fundamental está en los mandos. El de rally es sencillo y se acerca al de scalextric de toda la vida. El de competición lleva un sistema de clavijado específico de forma que permite comodidad y rapidez para cambiar de carril. Mandos con autoconexión para meter y sacar. Se regula la arrancada del coche, la curva para que salga con más o menos reprís, la estabilidad o el freno. "Cada pista en la que jugamos, dependiendo de sus características, permite regular el mando". Explica también la ergonomía precisa para poder jugar un tiempo seguido sin resentir la mano.

La caracterización de este juego es versátil. Imitan el Rally Dakar echando gofio, la harina canaria, para la nieve harina blanca y con otro material blanco el hielo, y el coche en la pista derrapa. Va por tiempo, por vueltas, todo reglamentado. un mundo.

Alberto y Bosco Sazatornil
Alberto y Bosco Sazatornil

LA SAGA SAZATORNIL

Alberto Sazatornil recuerda los orígenes de Osca Slot hace veinticinco años en el encuentro con Javier Otero, Javier Escartín, Moisés y César Bielsa. Comenzaron en San Vicente de Paúl, 63, en el barrio del Perpetuo Socorro. "Ahí ya nos iniciamos en competición en rallys, porque una pista de velocidad vale mucho dinero. Hicimos campeonatos de Aragón, que no quedamos mal del todo. El último año en la otra ubicación, fuimos campeones en el Grupo N, en clásicos, en escala 1:42 en clásicos, en World Rally quedamos terceros. Hubo una gran aceptación y resultados".

Llegó una pausa. "La gente empezó a tener hijos, empezó a tener trabajos y se quedó un poco congelado. Hemos estado diez o quince años congelados, sin actividad. Y lo retomamos hace tres, gracias a Miguel Ángel Francia que es también socio y nos prestó el local, y nos adecuó este para poder poner nuestras instalaciones. Ahora tenemos cuatro pistas de rally, esta de velocidad que la compramos de segunda mano porque no nos daba para más. Esta pista de velocidad nueva igual vale 14.000 euros. Y ahora estamos montando esta pista de plástico de cuatro carriles que está todavía sin hacer, sólo está montada encima y hay que adaptarla para que no haya rebabas y se pueda utilizar con coches más pequeñitos de 1:32".

Alberto está orgulloso de sus hijos, Bosco y Arlés, que ya compiten con buenos resultados. "Estamos abiertos a quien venga", asegura Alberto Sazatornil, que explica que la cuota se circunscribe a "pagar la luz, el mantenimiento, algunos refrescos y algunas cenas que nos hacemos aquí después de correr". Tiene clara la dimensión de esta afición. "El slot es la excusa para juntarnos los viernes por la noche a pasar un buen rato y luego, si corremos, bien".

Tiene, eso sí, muchas más analogías con la realidad de las que pueda parecer un simple juego. "Si no lo entrenas, este coche con el que está corriendo Bosco, que es un Porsche GT3 con DRS, y que vale 194 euros, en la primera curva lo puedes chafar y aunque lo puedas recuperar, fastidia algo que vale tanto dinero". Rechaza la visión de que se trate de un hobby costoso: "¿Qué hobby no hay caro? ¿Cuánto vale una escopeta de caza o una caña de pescar, cuánto vale la gente que va con la moto? Tampoco esto es un deporte, es una manera de pilotar. Hay una situación en que ya no piensas si tienes que frenar aquí o allá, que eso sí se hace cuando empiezas. Llega un momento en que lo haces por instinto. Es un instinto. Sabes que, antes de entrar a la cuurva, tienes que soltar, sabes que los mandos llevan para frenar, para entrega de corriente, para picos de velocidad en curva más altos... Y llega un momento que sabes que entras en la curva no se va a salir y, si apuras mucho y no te sales, ganas".

Reconoce Alberto Sazatornil que no deja de ser un juguete, pero apela al dicho de que "la diferencia entre un coche de juguete y uno de verdad es el precio". Tiene su aspecto educativo sobre los comportamientos de los vehículos. "Mis hijos, cuando van conmigo en el coche, dicen "aquí tienes que frenar un poco antes". Se fijan. Puede ser que les ayude". Beneficios colaterales de lo lúdico. Aprender divirtiéndose, divertirse aprendiendo, el orden de los factores no altera el producto, que es vertiginoso, excitante y más que una competición, un modo de conducir y de compartir. En Osca Slot, una puerta abierta a los amantes de esta forma de modelaje.

Archivado en