La pediatra e investigadora oscense Carmen Pallás Alonso, jefa del Servicio de Neonatología del Hospital 12 de Octubre de Madrid, ha defendido en Huesca la importancia de iniciar la lectura compartida incluso antes del nacimiento, una práctica que favorece el desarrollo del lenguaje y el vínculo entre padres e hijos durante una etapa de máxima plasticidad cerebral. La especialista ha impartido la conferencia Lectura compartida. Beneficios de la lectura desde que nacemos en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, ante estudiantes del Grado de Magisterio, futuros docentes a los que ha atribuido una capacidad de influencia decisiva en la sociedad.
El decano de la Facultad, Javier Zaragoza, ha participado en la presentación de la ponente, dentro de una actividad coordinada por la profesora María Nogués y organizada en el marco del Proyecto de Innovación e Investigación Docente de la Universidad de Zaragoza (PIIDUZ) Lectura de bienestar emocional. La iniciativa reúne a profesores e investigadores de distintas disciplinas y de los campus de Huesca, Zaragoza y Teruel, con la participación de los departamentos de Psicología y Sociología, Didácticas Específicas y Medicina y Psiquiatría. En el equipo trabajan, además de María Nogués, Leticia Mosteo, Marta Bestué, Marta Samper y el doctor Javier Olivera.
Nogués ha señalado que esta tercera conferencia del proyecto adquiere especial relevancia ante los resultados del informe Pisa sobre comprensión lectora y por la necesidad de trasladar estos conocimientos a quienes ejercerán la docencia.
Pallás ha declarado en su intervención apelando directamente a los estudiantes: "El futuro de la sociedad está en vosotros, en los profesores y maestros". Y ha añadido: "El impacto que puede tener un médico o una enfermera es mínimo comparado con el impacto que tenéis todos vosotros".
LEER DESDE EL NACIMIENTO
La lectura compartida, según ha explicado, consiste en que padres, abuelos o tíos lean cuentos en voz alta a los niños, en su lengua materna, desde que nacen. Sin embargo, según ha explicado Pallás, en muchas familias esta costumbre no comienza hasta que los pequeños superan los dos años, pese a que los primeros seis meses constituyen una etapa fundamental para la preparación del cerebro en la adquisición del lenguaje.
"No es lo mismo hablarle al niño que leerle un cuento", ha subrayado. Los relatos ofrecen un lenguaje más rico y estructurado, con mayor variedad de vocabulario y construcciones sintácticas más complejas que las habituales en la conversación cotidiana. Esta diferencia adquiere especial importancia en los hogares con menos recursos socioeconómicos, donde la lectura puede ampliar la exposición de los pequeños a nuevas palabras.
La especialista ha expuesto los resultados de diferentes investigaciones sobre la calidad de la interacción entre adultos y bebés durante actividades cotidianas. Un estudio realizado en Holanda comparó la comunicación durante la lectura, el juego, el canto, las comidas y el aseo. La lectura de cuentos obtuvo los mejores resultados en calidad del lenguaje y de la interacción, además de favorecer una comunicación sincronizada, estímulos positivos simultáneos y una disminución del estrés de los padres.

Las resonancias magnéticas funcionales permiten observar también diferencias en la actividad cerebral. Pallás ha explicado que la lectura presencial, con la voz de la madre, activa áreas cerebrales más complejas que la escucha de una grabación del mismo relato. La experiencia, ha señalado, reproduce de forma muy parecida la conexión que se establece durante la gestación.
La importancia de esta práctica se relaciona asimismo con la denominada brecha de los 30 millones de palabras. Según los datos expuestos por la doctora, a los tres años un niño de un entorno socioeconómico bajo puede escuchar unas 600 palabras por hora, frente a las 2.000 de otro procedente de un entorno medio-alto. "Los cuentos son el puente para salvar esa brecha socioeconómica", ha afirmado.
Pallás ha recordado que la preparación del sistema nervioso central para el lenguaje se concentra entre las semanas 24 y 35 de gestación y los seis primeros meses de vida, un periodo de elevada neuroplasticidad. A esta aportación de estímulos lingüísticos ricos, en un contexto de proximidad y atención, la ha denominado "Nutrición del Lenguaje". Aunque los recién nacidos duerman durante buena parte del día, ha insistido en que su cerebro permanece activo y recibe los estímulos del entorno.
QUÉ CUENTOS ELEGIR
La elección de los libros también importa. Para los bebés recién nacidos, Pallás recomienda relatos con una historia completa, con planteamiento, trama y desenlace. Los cuentos clásicos, aquellos que gustaban a sus padres cuando eran pequeños o incluso el libro que esté leyendo un adulto pueden servir para comenzar.
"Los libros de cartón con imágenes y palabras aisladas tienen su momento a partir de los seis meses, cuando el niño ya puede mantenerse sentado y relacionar la imagen con la palabra", ha señalado.

La especialista ha insistido en que no es necesario limitarse a publicaciones concebidas específicamente para bebés. Lo esencial es que exista una narración y que el adulto la lea en voz alta, manteniendo la cercanía con el pequeño. La lectura no requiere que el niño siga visualmente las páginas ni que permanezca despierto durante todo el relato.
La investigación también ha abordado la relación entre lectura y rendimiento académico. Pallás ha citado estudios realizados en Francia que vinculan el tiempo dedicado por los padres a leer a sus hijos antes de dormir con mejores resultados posteriores, así como ensayos clínicos en los que las intervenciones de lectura han aumentado el lenguaje comprensivo. Según los datos expuestos, el nivel educativo de la madre influye, pero incrementar el tiempo de lectura tiene un peso aún mayor.
También ha aludido a investigaciones desarrolladas en Estados Unidos: uno de cada tres niños de cinco años no dispone de habilidades lingüísticas suficientes para aprender a leer y dos tercios de los escolares de ocho o nueve años presentan dificultades de comprensión lectora. Esta capacidad constituye, según ha explicado, uno de los mejores predictores de los resultados académicos.
PANTALLAS Y EVIDENCIA CIENTÍFICA
La lectura en voz alta exige presencia y proximidad. Pallás ha diferenciado esta experiencia de la exposición a pantallas o grabaciones y ha señalado que los estudios demuestran que la televisión, los móviles o las tabletas no pueden sustituir la conversación y la lectura cara a cara.
En este contexto, ha citado un estudio realizado en Japón con 57.980 familias, cuyos resultados relacionaron la exposición a pantallas desde el primer año de vida con un impacto negativo en el desarrollo infantil. La especialista ha insistido en que no se trata de una apreciación subjetiva, sino de resultados obtenidos mediante investigación científica.
La Academia Americana de Pediatría recomienda asesorar a las familias sobre la lectura en voz alta desde 2014. En 2019, la revista Pediatrics destacó los libros como una intervención sencilla, escalable y sostenible para favorecer el desarrollo infantil. Pallás ha mencionado también el programa estadounidense Reach Out and Read, que entrega libros en las consultas de atención primaria, y la guía de promoción de la lectura en voz alta elaborada en España por el grupo PrevInfad, con la doctora Ana Garach.
La especialista ha recordado que el 80 % del cerebro se desarrolla antes de los tres años y ha defendido que la lectura debe entenderse como un derecho de la infancia. Pese a la evidencia científica y a las recomendaciones existentes, ha advertido de que la lectura compartida precoz todavía no se promociona suficientemente.
CUENTOS EN NEONATOLOGÍA
La lectura compartida tiene también un papel destacado en el cuidado de los bebés prematuros. En el Hospital 12 de Octubre llevan veinte años recomendando formalmente esta práctica en los informes de alta médica. Además, desde hace siete u ocho años, la unidad dispone de una pequeña biblioteca de la que las familias pueden tomar libros libremente para leer a sus hijos durante el ingreso, incluso cuando se encuentran en situaciones clínicas graves.
Pallás ha explicado que los beneficios son comparables a los que obtienen los niños nacidos a término y pueden resultar aún más importantes en los prematuros, que presentan con mayor frecuencia dificultades de comunicación y lenguaje. La lectura proporciona estímulos y favorece la interacción familiar durante la hospitalización.
La doctora ha recordado la experiencia de una niña de apenas 800 gramos cuyos padres le leían cuentos durante su ingreso. En una conexión en directo de la Cadena SER el día de San Jorge, su padre mostró cómo la pequeña manifestaba preferencias por determinados relatos. Más del 60 % de las familias atendidas en la unidad son inmigrantes y participan activamente en estas iniciativas.
El nuevo espacio de Neonatología del hospital madrileño incorpora también la lectura a su diseño. Las 36 puertas de las habitaciones familiares están decoradas con otros tantos cuentos de distintas culturas, entre ellos Las lágrimas del guepardo, Caperucita Roja y El murciélago y el cocodrilo. Pallás ha definido esta propuesta como un "cordón umbilical literario".
La unidad organiza asimismo un concurso de fotografía con motivo del Día Mundial del Niño Prematuro, que se conmemora el 17 de noviembre. La ponente ha recurrido a distintas referencias culturales para mostrar la presencia de la lectura en la representación de la maternidad, desde obras de Botticelli hasta la imagen de la Virgen amamantando y leyendo al niño que se conserva en el Museo de Zaragoza. También ha citado una viñeta de Forges y la frase de la esquela de Michela Ceballos: "No estéis tristes, leed un buen libro".
FAMILIAS, LIBRERÍAS Y ESCUELAS
La extensión de la lectura compartida requiere la implicación de distintos ámbitos. Pallás ha concedido un papel esencial al profesorado de Educación Infantil, cuyos alumnos suelen incorporarse a las aulas a partir de los tres años. Aunque ese momento no coincida con el inicio recomendado, los docentes pueden transmitir la práctica a las familias y lograr que llegue también a hermanos pequeños, sobrinos o vecinos.
"Nunca se llega tarde porque es mejor empezar a leer a los 3 años que no", ha señalado. Y ha insistido en la capacidad de los maestros para influir en los adultos: "La labor que pueden hacer los docentes motivando a las familias es esencial". En ocasiones, ha añadido, el trabajo con los padres puede tener un impacto mayor que la intervención directa con el niño.
La recomendación debe alcanzar también a las librerías y a los centros sanitarios. Pallás ha lamentado que no siempre se aconseje regalar cuentos a los recién nacidos y ha defendido que estos libros pueden ser una alternativa especialmente valiosa a otros obsequios.
En el caso del Hospital San Jorge de Huesca, ha propuesto que durante la estancia en la maternidad se informe a las madres de la importancia de comenzar a leer desde los primeros días y se les anime a pedir cuentos como regalo. Su mensaje para las familias sería sencillo: "Oye, pues si te van a hacer regalos, pide que te regalen cuentos y empieza a leerles desde ya, porque va a ser bueno para su cerebro y su desarrollo".
La implantación de esta práctica en las unidades neonatales exige, además, modificar la relación de los profesionales con las familias y acabar con sus resistencias. La especialista ha explicado que, en ocasiones, la permanencia de los padres junto a los bebés ingresados está limitada y que la lectura requiere tiempo, tranquilidad y comodidad. Por eso ha defendido que dejen de ser considerados visitantes para asumir su papel como cuidadores principales.
"Ese cambio de que los padres no son la visita que viene a ver a su hijo, sino que son partícipes del cuidado de su hijo y cuidadores principales, cuesta, pero es que la vida es cambiar porque no podemos seguir haciendo todos lo mismo", ha afirmado.
HUESCA, EN SU CORAZÓN
La conferencia ha tenido también un significado personal para Carmen Pallás, vinculada a Huesca por su familia materna. Nieta del fundador de Ciclos Alonso, pasó sus primeros años en la ciudad y después vivió en Grañén, donde su padre, veterinario nacido en Jaca, ejercía su profesión. A los ocho o nueve años se trasladó con su familia a Alcalá de Henares.
Al comienzo de la charla ha dedicado la intervención a una persona muy especial para ella. "Dedico esta charla a mi tía Alegría, que con más de 90 años está aquí sentada y que tanto nos cuidó cuando pasábamos los veranos en el parque de Huesca", ha proclamado con mucho cariño.
La especialista ha recordado también los cuentos de su infancia, que ahora se encuentran repartidos entre sus hermanos, y la vinculación de su padre con la ciudad. "Huesca está en mi corazón porque, a pesar de que llevo muchos años fuera, sigo manteniendo vínculos; mi padre, creo que hasta los 90 años, venía aquí el 15 de agosto a salir vestido de ansotano".
Por último, ha reconocido que no es fácil contestar a la pregunta de hasta qué edad conviene leer cuentos a los hijos. Pallás no conoce evidencias que permitan determinar si, cuando ya saben leer, es preferible que lo hagan solos o que sus padres continúen acompañándolos antes de dormir. Su recomendación es mantener la costumbre mientras los pequeños la soliciten, incluso cuando tengan diez años.
"Hay que leerles mientras el niño lo pida", ha concluido. Y ha dejado una última consideración sobre el placer que proporciona esta práctica también a los mayores: "Para un adulto, leer un cuento es el mejor rato del día".