Hay personas cuya curiosidad no cabe en un solo lugar. Claudia Albertos, una oscense de 21 años, es una de ellas. Estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, decidió cambiar la seguridad de su entorno en Segovia por el ritmo pausado y vibrante de Atsiame, una pequeña comunidad rural en la región africana de Volta, en Ghana. Lo que comenzó como una oportunidad para realizar sus prácticas universitarias se ha transformado en un viaje vital donde la comunicación se convierte en una herramienta de esperanza y visibilidad.
Desde su rol en la ONG Adepu, Claudia no solo gestiona redes sociales; ella captura la esencia de una realidad donde "menos es más". Con una sensibilidad especial para los detalles, ha sabido documentar la alegría de los niños y la unión de una comunidad que la acogió como a una más desde el primer momento. Su historia no es solo la de una joven profesional en el extranjero, sino la de una mujer valiente que ha sabido salir de su zona de confort para entender que la felicidad suele esconderse en los gestos más sencillos, como una niña de diez años ayudándola a lavar la ropa a mano de forma espontánea.
A través de esta entrevista, descubrimos a una Claudia que ha visto cómo su mirada se transformaba: de la prisa constante de Occidente a la "realidad honesta" de Ghana. Su testimonio es un recordatorio poderoso de que comunicar es, ante todo, saber escuchar y entender el mundo que nos rodea para poder contarlo después con el corazón.

P: ¿Quién es Claudia Albertos y qué te llevó a elegir la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas?
R: Claudia Albertos es una chica de 21 años, oscense, muy curiosa, que nunca se queda callada y siempre quiere entender lo que le rodea. Soy muy curiosa, siempre quiero saberlo todo y hago mil preguntas hasta que no me queda ninguna más, porque necesito entender lo que me rodea.
En 2023 dejé Huesca, mi ciudad, mi familia y mis amigos, para mudarme a Segovia y empezar desde cero con mis estudios, un cambio grande que tenía claro que quería vivir.
Desde pequeña me ha gustado comunicar, expresarme y transmitir cosas, ya sea delante de una cámara o en un escenario. Por eso decidí estudiar Publicidad y Relaciones Públicas, porque encaja totalmente conmigo y me permite seguir haciendo lo que más me define: preguntar, entender y contar.
P: ¿En qué momento surge tu interés por vivir una experiencia internacional como esta?
R: Yo siempre había querido hacer un voluntariado, aunque fuera un mes, y poder aportar mi granito de arena. Era algo que llevaba tiempo rondándome, por esas ganas de ayudar y también de salir de mi rutina.
En septiembre me enteré de que podía compaginar las prácticas de mi carrera en Ghana, en un pueblo rural, y no me lo pensé dos veces. Empecé a investigar porque sentí que era la oportunidad perfecta: vivir una experiencia internacional, aprender y trabajar en algo relacionado con lo mío. Además, hacerlo en un sitio tan diferente hizo que todo encajara y tuviera claro que era mi momento.
P: Mencionas que esta oportunidad surgió en septiembre, ¿qué fue lo que más te atrajo de combinar tus prácticas con una experiencia en el extranjero?
R: Lo que más me atrajo fue que no era solo irme fuera, sino poder hacerlo mientras aprendía y trabajaba en algo relacionado con lo mío. No era únicamente una experiencia profesional, también era algo muy personal.
Además, el hecho de que fuera en un entorno rural, en un sitio tan diferente y dentro de un proyecto social, lo hacía aún más especial. Sentí que era una oportunidad para aprender muchísimo, tanto de mi carrera como a nivel personal.

P: ¿Cómo fue el proceso de selección y qué sentiste cuando supiste que ibas a viajar a Ghana?
R: Primero realizamos unas jornadas en las que hacíamos videollamadas con gente del sector, y después teníamos que completar un formulario general. Una vez hecho eso, enviamos varios documentos a los organizadores del proyecto y, por último, hicimos una entrevista para ver nuestro nivel de inglés y conocernos un poco más. A partir de ahí, seleccionaron a las personas que iban a venir.
Recuerdo perfectamente el momento en el que me enteré: estaba en Huesca, comiendo en casa con mi padre y mi hermana cuando de repente me llegó el correo diciéndome que había sido seleccionada. En ese momento mi cara fue un cuadro, me hizo muchísima ilusión, pero realmente no era consciente de todo lo que iba a suponer esta experiencia para mí.
P: ¿Dónde te encuentras exactamente y cómo describirías la comunidad de Atsiame, en la región de Volta?
R: Ahora mismo me encuentro en Atsiame, un pueblo de la región de Volta, en Ghana. Es una comunidad pequeña y muy tranquila, donde la vida va a otro ritmo completamente distinto.
Lo que más destacaría es la cercanía de la gente. Desde el primer momento te acogen como una más, siempre están dispuestos a ayudarte y a compartir contigo su día a día. Es un sitio sencillo, pero con una gran sensación de comunidad y de unión entre las personas.

P: ¿Cómo fue tu llegada al país y cuáles fueron tus primeras impresiones al aterrizar allí?
R: No fui realmente consciente de que me venía tres meses a Ghana hasta que salí del aeropuerto de Accra y puse un pie en la calle. Ahí fue cuando lo noté todo de golpe: el calor, el ambiente, los olores y el movimiento constante de gente por todas partes.
Nada más salir apareció nuestro coordinador, del que tanto nos habían hablado, y fue en ese momento cuando la cabeza me hizo “click” y pensé: vale, esto ya es real.
Recuerdo especialmente el trayecto de Accra a Atsiame, en una furgoneta, con 35 grados, 15 personas, 30 maletas y gente que aún no conocía, mirando por la ventana sin parar. Era todo tan diferente que no daba crédito, todo nos sorprendía.
P: ¿Qué diferencias culturales o sociales te han impactado más desde que estás viviendo en esta comunidad?
R: Lo que más me ha impactado es la forma de vivir con tan poco y, aun así, ser felices. Disfrutan de cualquier cosa, de los momentos más simples, y eso es algo que llama muchísimo la atención. Aquí realmente se siente que menos es más.
También el ritmo de vida es muy diferente, mucho más tranquilo, sin esa prisa constante a la que estamos acostumbrados. Y, sobre todo, el sentido de comunidad: todo se comparte y la gente siempre está dispuesta a ayudarte. Es algo que te hace replantearte muchas cosas y empezar a valorar más lo que tienes.

Claudia Albertos junto a niños del proyecto educativo en la región de Volta.
P: ¿En qué consiste el proyecto en el que estás colaborando y cuál es su objetivo principal?
R: El proyecto en el que estoy colaborando forma parte de la ONG ADEPU y está centrado principalmente en la educación en comunidades como Atsiame.
El objetivo es mejorar la calidad de vida de los niños a través del apoyo en las escuelas, ayudando en las clases y reforzando su aprendizaje, sobre todo teniendo en cuenta la falta de recursos y profesorado.
Además, también se trabajan otros aspectos como la igualdad o las condiciones del entorno. En mi caso, colaboro en la parte de comunicación, dando visibilidad a todo lo que se hace allí y mostrando la realidad del proyecto.
P: Como responsable de comunicación, ¿en qué consiste tu trabajo diario dentro de la ONG?
R: Mi trabajo consiste en gestionar los contenidos digitales y ayudar a mejorar la presencia online de la organización. Creo contenido y lo adapto para mostrar de la forma más real posible lo que se hace aquí.
Además, colaboro en algunas iniciativas y, al vivir dentro de la comunidad, puedo entender todo desde dentro y aportar a proyectos con impacto social.
P: ¿Cómo logras captar y transmitir la esencia de lo que ocurre allí a través de redes sociales y contenidos?
R: Intento hacerlo de la forma más natural posible, sin forzar nada. Al final, al estar viviendo aquí, todo sale de manera muy real: momentos del día a día, situaciones con los niños, la convivencia…
Me centro mucho en captar pequeños detalles, porque creo que ahí es donde realmente está la esencia. Luego intento contarlo de forma cercana, para que la gente que lo ve pueda entenderlo y sentirse un poco más dentro de lo que estamos viviendo aquí. Para mí lo importante no es solo enseñar, sino transmitir lo que se siente estando aquí.

Albertos documenta el día a día del proyecto a través de contenidos digitales.
P: ¿Qué importancia tiene la comunicación para dar visibilidad a proyectos sociales como este?
R: La comunicación es clave, porque es lo que permite que proyectos como este se conozcan y lleguen a más gente. Si no se cuenta lo que se hace, es muy difícil que tenga el alcance que realmente puede tener.
Además, no se trata solo de enseñar, sino de hacerlo bien, de transmitir la realidad de forma cercana y honesta. Gracias a la comunicación, más personas pueden entender lo que ocurre aquí, implicarse y, al final, ayudar a que el proyecto siga creciendo.
P: Formas parte de un equipo de 13 personas con perfiles muy distintos, muchos de ellos vinculados a la educación; ¿cómo es la convivencia y el trabajo conjunto?
R: La convivencia es muy intensa, porque al final estamos juntos todo el tiempo, pero también muy bonita. Aunque venimos de perfiles diferentes, nos complementamos muy bien y eso hace que el trabajo sea mucho más enriquecedor.
Aprendemos mucho unos de otros, sobre todo porque muchos están más enfocados en la educación y yo en la comunicación, así que hay un intercambio constante.
Al final, convivir y trabajar juntos en una experiencia así crea un ambiente muy cercano, y eso hace que todo fluya mejor.
P: Aunque cuentas con supervisión desde España, también desarrollas tus propias ideas; ¿de qué proyecto o contenido te sientes más orgullosa?
R: Aunque cuente con supervisión desde España, tengo bastante libertad para proponer ideas y crear contenido.
De lo que más orgullosa me siento es de haber conseguido mostrar la realidad de aquí de forma natural, sin forzar nada. Sobre todo, de algunos vídeos en los que se ve el día a día con los niños y la comunidad, porque creo que reflejan muy bien lo que se vive aquí.
Al final, lo que más valoro es que la gente que lo ve pueda entenderlo y sentirlo un poco, y creo que en esos contenidos lo he conseguido.
P: ¿Qué impacto real estás percibiendo que tienen estos proyectos en la comunidad?
R: El impacto se nota sobre todo en los niños. Se ve en su aprendizaje, en cómo van avanzando poco a poco y en la motivación que tienen por ir a la escuela.
También se percibe en el ambiente de la comunidad, en la implicación de la gente y en cómo valoran este tipo de proyectos. Aunque a veces parezcan pequeños cambios, allí se notan mucho.
Al final, te das cuenta de que todo suma, y que estar aquí, aunque sea durante un tiempo, realmente tiene un impacto.

Entre actividades y convivencia, Albertos observa y replantea su forma de entender la vida cotidiana.
P: ¿Qué está suponiendo para ti convivir con la población local y especialmente con los niños?
R: Está siendo una de las partes más especiales de la experiencia. Convivir con la población local te hace entender todo de una forma mucho más real, desde dentro, y no solo como alguien que viene de fuera.
Y con los niños, aún más. Te enseñan muchísimo sin darse cuenta: la forma en la que disfrutan, cómo viven el momento y cómo, con tan poco, son felices.
Al final, es algo que te marca mucho, porque te hace ver las cosas desde otra perspectiva y valorar mucho más lo que tienes.
P: ¿Podrías compartir algún momento o experiencia que te haya marcado especialmente a nivel personal?
R: Ha habido muchos momentos que me han marcado, pero uno de ellos fue de los primeros días. Estaba lavando la ropa a mano, en cubos, intentando apañarme como podía, cuando se me acercó una niña de unos 10 años y, sin decir mucho, empezó a ayudarme.
En cuanto cogió la ropa y se puso a lavarla, me quedé mirándola. La forma en la que lo hacía, con esa naturalidad y soltura, como si fuera lo más normal del mundo, me impactó muchísimo.
Ahí fue cuando empecé a darme cuenta de muchas cosas, de la realidad que viven y de cómo, siendo tan pequeños, tienen responsabilidades que para nosotros no son nada habituales. Fue un momento muy simple, pero que a mí me hizo reflexionar mucho.
P: ¿Cuáles están siendo los mayores retos, tanto profesionales como personales, en esta experiencia?
R: Creo que el mayor reto está siendo adaptarme a todo lo nuevo, tanto a nivel personal como profesional. Al final no es solo venir a hacer unas prácticas, es vivir en un contexto completamente diferente, con otra cultura, otro ritmo y otra forma de hacer las cosas.
A nivel profesional, el reto es saber cómo contar lo que estoy viviendo de forma real, transmitirlo bien y adaptarme a trabajar con los recursos que hay aquí. Y a nivel personal, salir de mi zona de confort, convivir con gente nueva y estar lejos de casa durante tanto tiempo.
Pero al final todo va unido, y creo que precisamente esa mezcla es lo que hace que la experiencia sea tan enriquecedora.
P: Has hablado de una experiencia “muy enriquecedora”; ¿en qué aspectos sientes que más has cambiado desde que llegaste?
R: Creo que sobre todo he cambiado en la forma de ver las cosas. Ahora valoro mucho más lo que tengo y le doy importancia a cosas que antes pasaban más desapercibidas.
También he aprendido a adaptarme mejor, a salir de mi zona de confort sin tanto miedo y a enfrentarme a situaciones nuevas con otra actitud.
Y, sobre todo, me llevo un cambio a nivel personal: ver cómo con tan poco se puede ser feliz te hace replantearte muchas cosas y te cambia la forma de entender el día a día.
P: ¿Qué te gustaría que la gente en España comprendiera sobre realidades como la que estás viviendo?
R: Me gustaría que entendieran que no todo es como muchas veces se muestra desde fuera. Aquí hay dificultades, sí, pero también hay mucha vida, mucha alegría y una forma de ver las cosas muy diferente.
Que no se trata solo de lo que falta, sino también de todo lo que tienen: la forma en la que conviven, cómo se apoyan y cómo disfrutan de las cosas más simples.
Y, sobre todo, que vayan más allá de los prejuicios y entiendan estas realidades desde el respeto, porque cuando lo vives desde dentro cambia completamente la forma de verlo.

La joven oscense destaca que en Atsiame “la vida va a otro ritmo completamente distinto”.
P: ¿Cómo crees que esta experiencia influirá en tu futuro profesional y personal cuando regreses?
R: Creo que me va a influir muchísimo en todos los sentidos. A nivel profesional, me llevo una forma diferente de entender la comunicación, más real y consciente de lo que hay detrás de cada historia.
Y a nivel personal, sé que voy a volver con otra mentalidad. Esta experiencia te hace cambiar la forma de ver las cosas, valorar más lo que tienes y darle importancia a lo que realmente importa.
Al final, es algo que sé que me va a acompañar siempre, tanto en lo que haga profesionalmente como en mi forma de vivir.