El psiquiatra Javier Olivera Pueyo, jefe de sección de Psiquiatría del Hospital Universitario San Jorge de Huesca y profesor asociado de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de la Universidad de Zaragoza, ha sido elegido presidente de la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG). La asamblea ha respaldado por unanimidad su candidatura, sin que concurriera ninguna otra, para relevar a Manel Sánchez Pérez al frente de una entidad que cuenta actualmente con 432 socios de 20 nacionalidades.
Olivera lleva 21 años vinculado a la sociedad científica, en la que ha desempeñado distintas responsabilidades, entre ellas las de secretario y vicepresidente. Se incorporó en 2001, cuando tenía 31 años y recibió el premio a la mejor comunicación en un congreso celebrado en El Escorial. Desde entonces, ha asistido al crecimiento de una organización que ha pasado de reunir a menos de 40 profesionales a superar los cuatro centenares de miembros, procedentes de España y de países como Estados Unidos, Suiza, Escocia y distintas naciones latinoamericanas.
El nuevo presidente afronta el cargo con la experiencia acumulada durante más de dos décadas y el respaldo de quienes han formado parte de la dirección. Ha expresado su agradecimiento por la confianza recibida y por el apoyo de los profesionales con los que ha compartido este recorrido. "He estado con seis expresidentes y estoy muy agradecido por todo el apoyo de estos años y porque hayan pensado en mí para esta responsabilidad", ha señalado: Costa Molinari, Manolo Martín Carrasco, Raimundo Mateos, Luis Agüera, Manolo Franco y Manel Sánchez.

La nueva junta directiva incorpora a profesionales de distintos puntos de España. Jorge Cuevas, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona, ocupará la vicepresidencia; Anna Catalán, del Hospital de Sant Pau de Barcelona, será la secretaria; Patricia Gracia, de Zaragoza, ejercerá como vicesecretaria, y Jorge Pla, de Madrid, asumirá la tesorería. La vocalía estará integrada por Jorge Lázaro, de Las Palmas de Gran Canaria; Rosa Molina, de Madrid; Leire Narvaiza, de Barcelona; Jorge López, de Extremadura, y Carmen Moreno, también de Madrid.
COMBATIR EL ESTIGMA
La renovación de la dirección coincide con un momento en el que el envejecimiento de la población plantea nuevos desafíos para la atención sanitaria. Olivera explica que ha vivido "toda la eclosión del aumento de la longevidad" y considera que el incremento de la esperanza de vida obliga a prestar mayor atención a los problemas de salud mental asociados a las edades avanzadas. Entre los principales objetivos de su mandato figura visibilizar estos trastornos y combatir el estigma que todavía los rodea.
El presidente advierte de que determinadas señales de sufrimiento psicológico se atribuyen con demasiada facilidad a la edad. La pérdida de memoria o la tristeza pueden considerarse equivocadamente consecuencias inevitables del envejecimiento, lo que dificulta que quienes las padecen reciban una valoración adecuada. "Nuestro trabajo es divulgar que estas personas requieren tratamiento, atención específica y unidades y servicios específicos", ha subrayado.
La psicogeriatría aborda, entre otros problemas, las depresiones, las psicosis y los trastornos de conducta y psiquiátricos asociados a las demencias. El aumento de la población mayor puede elevar las necesidades asistenciales en este ámbito, por lo que Olivera considera esencial mejorar la detección y la atención, además de reforzar la formación de los profesionales.

La colaboración con atención primaria, geriatría, neurología, enfermería, trabajo social y terapia ocupacional será otra de las líneas de trabajo. "La psicogeriatría es multidisciplinar", ha recordado, al destacar la necesidad de coordinar a las distintas especialidades para ofrecer una respuesta adecuada a las personas mayores con problemas de salud mental.
PSICOGERIATRÍA EN HUESCA
El nuevo presidente también ha señalado prioridades concretas para la provincia, donde el envejecimiento demográfico hace especialmente relevante la atención a la salud mental de las personas mayores. Olivera considera fundamental mantener la Unidad de Psicogeriatría de Huesca, a la que atribuye un notable prestigio, y continuar el desarrollo del programa que se lleva a cabo en colaboración con geriatría.
El objetivo es consolidar los recursos existentes y seguir avanzando en unidades y servicios específicos que respondan a las necesidades de una población cada vez más envejecida. "Huesca es una de las provincias más envejecidas de España", ha recordado, una circunstancia que refuerza, a su juicio, la importancia de preservar esta atención especializada.
Olivera inicia así su etapa al frente de la Sociedad Española de Psicogeriatría con el reto de trasladar el conocimiento científico a la práctica asistencial, mejorar la formación y contribuir a que los problemas de salud mental en la vejez reciban la atención que requieren. Durante el congreso de la entidad en el que ha sido elegido, además, ha participado en una mesa en la que se ha abordado un asunto como la angustia ante la muerte.