Pérez Pueyo reivindica la vuelta perpetua de la Virgen de Torreciudad y advierte si la Santa Sede no le ampara: "Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo"

El obispo de Barbastro-Monzón recuerda las renuncias, afirma que no consta salida autorizada de la imagen y apostilla que ha pedido a León XIV sea reconocido como Santuario Internacional dependiente de la Santa Sede

31 de Agosto de 2026
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Monseñor Ángel Pérez y los concelebrantes de la clausura del Año Jubilar Peregrinos de Esperanza. Foto Ascen Lardiés
Monseñor Ángel Pérez y los concelebrantes de la clausura del Año Jubilar Peregrinos de Esperanza. Foto Ascen Lardiés

El obispo de Barbastro-Monzón ha defendido la vuelta de la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad a la ermita-santuario en la que permaneció mil años hasta hace medio siglo y asegurado que nadie puede "confundir esta petición con intereses de otra naturaleza", y es que "la Diócesis ha renunciado a todo lo demás".

En el prolongado conflicto con el Opus Dei, Ángel Pérez Pueyo afirma que ha "renunciado a cualquier compensación económica. No reclamamos el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas a su gestión. Hemos pedido al Santo Padre León XIV que Torreciudad pueda ser reconocido como santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede, y que sea la propia Santa Sede quien supervise su realidad económica y pastoral. Pero hay una sola cosa que esta Diócesis no puede entregar, a la que unos hijos no pueden renunciar: a su Madre, a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad".

Tan contundente afirmación procede de su condición de "pastor de esta grey de Barbastro-Monzón, tierra de enorme dignidad bañada por la sangre de mártires y con la huella profunda de tantos santos que la han habitado". Desde esta dignidad, concibe que la historia de este pueblo se detiene para "recordar quién es y de dónde viene" y el 5 de septiembre es uno de esos días, cuando la imagen original "volverá a cruzar el umbral de su ermita-santuario. Después de más de cincuenta años, nuestra Madre retorna a casa".

El espacio donde lo visitaron durante más de mil años generaciones enteras de esta tierra. Incluso con matices dentro de este litigio. "Vuelve donde nuestros mayores pudieron mirarla de cerca, tocarla, besarla, vestirla, cantarle, sacarla en procesión y confiarle las cosechas y las enfermedades, los hijos, las lágrimas y la esperanza. Vuelve donde también José Escrivá y Dolores Albás llevaron a su pequeño hijo Josemaría para implorar por su vida. Vuelve al hogar que este pueblo custodió durante siglos y cuya imagen supo proteger incluso a riesgo de la propia vida en tiempos de persecución y guerra".

El prelado reúsa que sea un simple traslado o una simple jornada de celebración, y profundiza al aseverar que "un pueblo vuelve a encontrarse con una parte de su propia historia, y una Madre vuelve al lugar donde sus hijos aprendieron durante siglos a llamarla Madre. Por eso este día pertenece a la memoria de nuestra Diócesis y a la fe sencilla de tantas generaciones que nos precedieron". Apostilla: "No pedimos privilegios. Pedimos que la Madre permanezca en su casa de siempre".

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En su comunicado a los feligreses de la Diócesis, ha recordado cuestiones que pertenecen "a la verdad de estos hechos. El 9 de octubre de 2024, el papa Francisco dispuso un comisariado pontificio plenipotenciario para el complejo de Torreciudad. Ese comisariado recae sobre Torreciudad; no sobre la Diócesis de Barbastro-Monzón. Esta Iglesia particular no ha sido comisariada y conserva intacta la responsabilidad pastoral que le corresponde sobre la fe de su pueblo, su piedad popular y la memoria que le ha sido confiada".

SIN SALIDA AUTORIZADA Y LAS "INTRIGAS MAFIOSAS" AVISADAS POR EL PAPA FRANCISCO

Afirma monseñor Pérez Pueyo que la Diócesis ha reunido documentación histórica y jurídica que impide considerar la salida de la imagen de la ermita como una renuncia voluntaria del pueblo a su custodia y a su lugar originario. "Antes del actual templo, antes de las controversias y antes de cualquiera de nosotros, durante más de un milenio esta imagen estuvo unida a esta tierra y a su ermita. Y su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la Diócesis".

El Papa Francisco, añade, conoció personalmente este detalle nuclear. "Durante la visita ad Limina de diciembre de 2021 acogió nuestra preocupación por la piedad popular y por el arraigo eclesial de Torreciudad. Más tarde, en un manuscrito fechado el 13 de julio de 2023, me escribió de su puño y letra: ¡No cedás!" Y el 18 de septiembre de 2024, al encontrarme con él en la plaza de San Pedro, volvió a preguntarme directamente: "Ángel, ¿bajaron ya la Virgen?". Pocas semanas después, en otro manuscrito fechado el 13 de octubre de 2024, me advirtió expresamente de "las intrigas mafiosas que están en curso" alrededor de este asunto, tal y como advertí en la homilía de nuestra catedral precisamente ahora hace un año".

Esas palabras, expone el jerarca de Barbastro-Monzón, "pesan sobre mi conciencia de obispo y pastor de este pueblo" especialmente cuando está en juego "la dignidad de un pueblo pequeño y humilde, que quizás no tenga poder, pero tiene memoria, que quizás no tenga influencia, pero tiene historia, y cuya dignidad no vale menos por ser pequeño".

En un manuscrito fechado el 13 de octubre de 2024, el Papa Francisco "me advirtió expresamente de las intrigas mafiosas que están en curso"

En un paralelismo sagrado, recuerda al anciano Eleazar que, según refleja el segundo libro de los Macabeos, recibió la oferta de una salida prudente, "bastaba con fingir" y podía salvar la vida y evitar el sufrimiento. "Pero Eleazar comprendió que aquella apariencia dejaría a los jóvenes un ejemplo de cobardía y prefirió morir antes que manchar su vejez y deshonrar la fe recibida".

Renuncia el obispo de Barbastro-Monzón a la comodidad en beneficio del ejemplo que deja a su pueblo. "Yo no puedo firmar, aprobar ni consentir una fórmula que prive a este pueblo de Barbastro-Monzón de su propia Madre, o que la convierta en alguien extraño que haga algunas visitas a sus hijos desde casa ajena".

"LA COMUNICACIÓN NO IMPLICA CEDER A LA DIGNIDAD"

Se ha referido al comisariado plenipotenciario sobre Torreciudad, convertido en una mediación entre el Opus Dei y la diócesis, "como si este pueblo que esperaba justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos, que originó precisamente la comisión de Torreciudad. La firmeza no es enemiga de la comunión. Bendigo y agradezco todo el bien espiritual que, durante cincuenta años, se ha realizado en el templo de Torreciudad: las confesiones, las conversiones, las familias, las vocaciones y la devoción mariana de peregrinos llegados de tantos lugares del mundo. Deseo que ese bien continúe y crezca. Deseo que el Opus Dei pueda desarrollar allí su carisma y su misión. Deseo que Torreciudad sea un gran foco universal de evangelización mariana. Precisamente por eso hemos pedido que el nuevo santuario dependa directamente de la Santa Sede". Pero...

"Pero la comunión no implica ceder a la dignidad. La caridad no obliga a llamar justo a lo injusto. La paz de la Iglesia no puede levantarse sobre el silencio de un pueblo al que se pide que renuncie a su propia memoria".

El Papa León XIV y Ángel Pérez Pueyo
El Papa León XIV y Ángel Pérez Pueyo

De ahí que el 5 de septiembre Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad volverá por un día a su ermita-santuario, y que anime a la presencia en la Romería de Ribagorza y Sobrarbe. "Ese día estaremos juntos, como Iglesia diocesana, alrededor de Nuestra Madre en su casa. Nuestras manos volverán a tocarla y nuestros labios a besarla. Y nuestra presencia serena y orante expresará, sin necesidad de levantar la voz, que un pueblo puede ser pequeño, pero no carece de memoria, de dignidad ni de Madre".

Ya anuncia que, delante de todos, y con la inspiración del anciano Eleazar, "reafirmaré mi compromiso con el pueblo de Barbastro-Monzón de honrar la memoria y dignidad de estos mil años de historia, y también la de nuestro vecino que durante la guerra civil protegió a Nuestra Madre para que no fuese destruida y posteriormente volvió a dejarla en su casa. Ese compromiso me lleva en conciencia a no poder privar a nuestra diócesis de su Madre tan querida, y tened por seguro que vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo".

Tras proclamar que la verdad puede padecer, pero no perece, una oración concluye su comunicado: "Me encomiendo a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad y a vuestras oraciones, para que el Señor me conceda estar a la altura de esta tierra martirial y de enorme dignidad de la que tengo el honor de ser pastor".