Pilar Domínguez Polo, cooperante de Estrella de la Mañana, cuenta su experiencia atrapada en Doha: “Pudimos ver los antimisiles”

La ONG regresaba de supervisar proyectos solidarios en India cuando el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos obligó dejó a once cooperantes bloqueados siete días

10 de Marzo de 2026
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"Pedacito de esperanza”, una canción con mucha luz.

 La cooperante oscense Pilar Domínguez Polo ha vivido una experiencia que difícilmente olvidará: quedar atrapada durante siete días en Doha tras el cierre del espacio aéreo provocado por el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos. Lo que debía ser una simple escala de regreso desde la India se convirtió en una espera marcada por las alertas, la incertidumbre y el sonido de los sistemas antimisiles.

Antes de que el estruendo de las defensas antiaéreas irrumpieran en su viaje, los once integrantes de la ONG Estrella de la Mañana, habían viajado al estado de Karnataka para supervisar varios proyectos solidarios en el municipio de Mundgod, Anavati, Haveri y en el asentamiento donde la organización trabaja con la comunidad tibetana.

Durante varios días revisaron sobre el terreno distintas iniciativas sociales, educativas  y sanitarias impulsadas por la organización: entre otras, una escuela de formación profesional y preparacion de oposiciones para jovenes sin recursos, el hospital de Mundgod, donde hace dos años trasladaron material para reforzar la sala de partos, la instalación de energía solar que permite evitar los frecuentes cortes de electricidad también en el hospital del asentamiento tibetano.

La visita incluyó también encuentros con personas mayores del asentamiento tibetano, muchos de ellos refugiados que abandonaron su país tras la invasión china del Tíbet y que hoy necesitan apoyo y acompañamiento. Además, los cooperantes comprobaron que varias escuelas rurales de Mundgod necesitan nuevos recursos educativos, una realidad que la organización estudia ahora como posible línea de trabajo.

Pilar Domínguez Polo con su ONG Estrella de la Mañana.
Pilar Domínguez Polo con su ONG Estrella de la Mañana.

VUELO CANCELADO

Sin embargo, el regreso a España cambió de forma abrupta el 28 de febrero, cuando el grupo aterrizó en Doha para realizar una escala. Al encender los teléfonos móviles comenzaron a sonar alertas simultáneas en todos los dispositivos. A través de esos avisos supieron que Estados Unidos e Israel habían bombardeado Irán y que el país estaba respondiendo militarmente.

En cuestión de minutos el espacio aéreo se cerró y el aeropuerto se convirtió en una inesperada ventana al conflicto. “Pudimos ver los antimisiles, cosa que no habíamos visto en nuestra vida”, recuerda la voluntaria oscense, que admite que aquello les provocó “bastante miedito”.

Durante horas permanecieron en el aeropuerto de Doha sin saber cuándo podrían continuar el viaje. Los paneles de salida cambiaban constantemente y las colas se acumulaban frente a los mostradores de las aerolíneas mientras los pasajeros trataban de obtener alguna explicación.

La compañía aérea proporcionó comida a los viajeros mientras intentaba reorganizar los vuelos cancelados. No fue hasta alrededor de la una de la madrugada cuando comenzaron a agrupar a los pasajeros para trasladarlos a distintos hoteles de la ciudad.

El grupo de once cooperantes fue derivado finalmente a un segundo establecimiento tras comprobar que en el primero ya no quedaban habitaciones disponibles. Así comenzó una espera que se prolongaría durante siete días.

La cooperante oscense Pilar Domínguez Polo.
La cooperante oscense Pilar Domínguez Polo ha relatado la terrible experiencia vivida en Doha.

SIN MALETAS NI INFORMACIÓN

Instalados en el hotel, los cooperantes trataron de adaptarse a una situación marcada por la falta de información sobre cuándo se reabriría el espacio aéreo. Durante ese tiempo recibieron un trato correcto tanto por parte de la compañía aérea como de las autoridades qataríes y la embajada española, aunque la principal dificultad era no saber cuándo podrían regresar a España.

La situación se complicó además porque durante varios días no tuvieron acceso a sus maletas, lo que generó dificultades incluso para cuestiones básicas. “Lo que hicimos fue cada noche irnos lavando un poquito la ropa interior”, explica Domínguez, recordando cómo trataron de mantener cierta normalidad en medio de la situación. 

Algunos miembros del grupo necesitaban medicación, tuvieron que buscarla, y no consiguieron la receta hasta que ya no la necesitaron puesto que llegó la maleta que contenía dicha medicación y a la que no habían tenido acceso durante cuatro días.

Al mismo tiempo, las alertas del Gobierno de Qatar llegaban con frecuencia a los teléfonos móviles con instrucciones de seguridad. “Nos decían que no saliéramos de los edificios y que no nos acercásemos a los cristales", recuerda.

En el hotel incluso se informó a los huéspedes de la existencia de un refugio en el sótano al que podrían ser trasladados si la situación empeoraba, aunque finalmente no fue necesario utilizarlo.

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En medio de aquellos días de tensión, Pilar Domínguez encontró un inesperado vínculo con su propia historia familiar. El sonido de las alarmas le recordó los relatos que su madre le relataba sobre la Guerra Civil española, que vivió siendo adolescente. “Me contaba que sonaban las sirenas y tenían que bajar corriendo a los sótanos -recuerda-. Nunca me hubiera imaginado que yo iba a vivir algo así”.

Para sostener el ánimo, los once cooperantes se apoyaron mutuamente durante toda la estancia. Formando parte de la expedición solidaria, se encontraban también dos vecinas de Binaced, Carmen Chaverri y Berta Solans.

Intentaron mantener pequeñas rutinas que ayudaran a sobrellevar la espera: desayunar juntos, hacer algo de ejercicio en el gimnasio del hotel, leer un poco, y mantenerse en contacto con sus familias gracias al Wi-Fi.

Pilar Domínguez Polo con su ONG Estrella de la Mañana.
Integrantes de la ONG Estrella de la Mañana, más unidos que nunca.

La música terminó convirtiéndose en uno de los refugios emocionales del grupo. Entre las paredes del hotel decidieron cantar y grabar una canción que simbolizaba el espíritu con el que trataban de afrontar la situación. El tema elegido fue “Pedacito de esperanza”, una pieza de Marta Gómez que Domínguez volverá a interpretar este miércoles en Sodeto junto al Coro Arcadia, del que forma parte.

Los momentos de mayor tensión llegaban especialmente cuando sonaban las alertas y se escuchaban los sistemas antimisiles interceptando proyectiles en el cielo. “Si te cayera un pepinazo de estos, podría ocurrir que no regresáramos”, admite.

FINAL DE LA PESADILLA

El final de la pesadilla llegó de forma tan inesperada como su inicio. A las dos de la madrugada del sábado, el teléfono de la habitación sonó con una orden urgente. “Nos dijeron: bajad a la recepción ahora mismo con el pasaporte”. El espacio aéreo se abriría durante unas horas y algunos vuelos podrían despegar hacia distintos destinos europeos.

En cuestión de minutos comenzaron las prisas para preparar la salida hacia el aeropuerto. Finalmente lograron embarcar en un vuelo con destino Madrid, en el que viajaban también centenares de españoles que habían quedado atrapados en Doha. Según calcula Domínguez, en ese avión viajaban alrededor de 500 compatriotas.

El avión aterrizó en la capital española a media tarde, poniendo fin a la terrible experiencia que la cooperante resume con sencillez: “Todo eso fue la aventura”.

Ya a salvo en casa, Pilar Domínguez aprecia que la experiencia le deja, sobre todo, una enseñanza personal sobre la capacidad de mantener la calma en situaciones límite. La cooperante oscense asegura que los años dedicados a trabajar el equilibrio emocional y la meditación le ayudaron a afrontar aquellos momentos con claridad. “Te puede tocar cualquier cosa en cualquier momento”, reflexiona. Por eso insiste en que, incluso en circunstancias inesperadas, lo importante es sostener la serenidad, apoyarse en los demás y no dejarse arrastrar por el miedo.