El Santo Cristo de los Gitanos ha abierto las procesiones de Semana Santa después de la entrada de Jesucristo en Jerusalén, en una noche espléndida con multitud de espectadores a lo largo de todo el recorrido, con una Catedral abarrotada de feligreses expectantes a la salida de la preciosa talla de madera. Es, evidentemente y por el carácter creativo e inspirador de los gitanos, la procesión del barrunto, de la intuición basada en la historia y en la recreación cada año, de que por delante quedan días de misterios, de Pasión, Muerte y, finalmente, gloriosa la Resurrección. La primera manifestación que apunta todo este hilo narrativo de fe y de esperanza.
El grupo de cajones recibía la salida del Cristo con ritmos de respeto y devoción. A un lado, en actitud respetuosa, representación institucional con la alcaldesa, Lorena Orduna, y varios concejales. Han partido por delante los estandartes de las distintas cofradías, liderados por el de la titular procesional. La percusión recibía la salida de la Catedral de los representantes cofrades, con sus túnicas y sus capirotes, terceroles y cíngulos. El prior, Manolín Giménez, ha aguardado en la puerta a la llegada de la escultura policromada de dos centurias de antigüedad
Primer quejío en la puerta de la Catedral, de Raúl el Gamba, "Mi padre, mi Salvador del pueblo entero", saludo al paso, "la saeta al cantar al Cristo de los Gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar, cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras, anda pidiendo escaleras, para subir a la cruz". Preciosa expresión de sentimiento a la que sigue música castrense de la Marcha Real. En la procesión destacan guardias civiles y miembros de las fuerzas armadas.
"A ver, señores", grita Manolín Giménez, "para quien tenga el cuerpo rebelde, Dios le dé la vida eterna". Y enérgicos levantan los costaleros al Cristo. Todavía en la Cateldral luce en medio la muchedumbre la escultura de madera policromada de estilo artesano de la escuela Española-Aragonesa, que representa el momento en el que Jesús, de pie, azotado, coronado de espinas, con las manos atadas y portando una caña como cetro, es sacado y mostrado por Pilatos a la muchedumbre. Sostienen los costaleros la peana de Francisco Pueyo y Enrique Ara, ebanistas oscenses que la construyeron en 2008.
Tienen asignada los gitanos la oración propia: "¿Soy como los soldados que golpean al Señor, le escupen, lo insultan, se divierten humillando al Señor? ¿Soy yo como Pilato? Cuando veo que la situación se pone difícil, ¿me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad, dejando que condenen –o condenando yo mismo- a las personas?" (Francisco).
Manolín Giménez ordena otra levantá. "Va para Isabel, va al cielo". Y la procesión va dejando lenta y cadenciosamente la Catedral para el recorrido que comienza por la calle y sigue por San Salvador, Mozárabes, Plaza de Los Fueros, Santos Justo y Pastor, Desengaño, Doña Petronila, Las Cortes y retorno a la Iglesia Catedral.
En la confluencia de la calle Las Cortes y San Salvador, parada para tributar homenaje a Alfonsín, que recientemente ha marchado "con Dios", como ha dicho su primo Manolín. Un homenaje que su hija Consuelo ha recibido con tres claveles y con abrazo a la viuda y los hijos, que viven en el Casco Antiguo.
En la calle de los Fueros, el Gamba, "quién me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos al Cristo de los Gitanos", "que quiero escuchar el paso y la voz de los costaleros".
"Qué bonito es el barrio antiguo de Huesca, donde viven los gitanos y vuelan las cigüeñas", cantaba el Gamba pasadas las 23:35. Y otra vez la saeta compuesta por Antonio Machado y que tanto elevara universalmente Joan Manuel Serrat.
Turno para un cantaor joven de orgullo de pertenencia gitana, en dúo con el Gamba, en unas gradas abarrotadas.
Muchos jóvenes en los tramos finales, sonidos del grupo de San Viator y llegada a la Catedral, bajo cuyo pórtico ha entrado a los sones de la Marcha Real y con la última interpretación del Gamba, "para subir al madero para quitarle los clavos al Cristo de los Gitanos".
Gratitud de Manolín a las Cofradías que les han acompañado, a las autoridades y específicamente a la Guardia Civil (presente el teniente coronel Cordobés Lucena junto al intendente de la Policía Local, Nicolás Hernández), a la ciudad de Huesca y a los vecinos de Sangarrén. Y adentro toda la cofradía titular con su hábito negro y el tercerol y cíngulo blanco.
La sucesión de levantadas y de arengas del prior ha dado aire de autenticidad a la procesión, acompañada por los grupos de bombos y tambores de otras cofradías solícitas para cumplimentar a la titular procesional, en una noche gélida calentada por el estímulo de la fe.