La propuesta de Monseñor Ángel Pérez: "Intenta hacer cada día un gesto humilde que nadie aplauda"

El segundo itinerario para un Camino Espiritual en Libertad del Año Jubilar de San Ramón Obispo invita a hacernos "más libres... de nuestro propio ego"

25 de Agosto de 2026
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Monseñor Ángel Pérez Pueyo en el templo de la Reparación en Tortosa
Monseñor Ángel Pérez Pueyo en el templo de la Reparación en Tortosa

El segundo itinerario para un Camino Espiritual en Libertad dentro del Año Jubilar de San Ramón Obispo está a disposición de todos los feligreses en Iglesia en Aragón (https://www.iglesiaenaragon.com/san-ramon-un-camino-hacia-la-libertad-interior-frente-al-ego) en un audio del Obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Pérez Pueyo, en el que reconoce que el segundo encuentro con San Ramón le "hace más libre.. de mi propio ego".

Durante doce meses, va a recorrer el itinerario paso a paso de "libertad interior de la mano de un obispo extraordinariamente actual", al que arrebataron la diócesis, le desterraron de su pueblo, "pero no pudieron quitarle aquello que nadie puede arrebatar a quien vive unido a Dios: su libertad interior". Por esto, hace una proposición: "Descubramos juntos cómo esa misma libertad puede transformar también nuestra vida".

En los doce caminos para aprender a ser libres de la mano de San Ramón, este segundo capítulo se centra en una conquista compleja: "Libre de mi propio ego".

"¿Has intentado alguna vez caminar con una mochila demasiado cargada? Al principio, parece que puedes con ella, pero poco a poco los hombros se cansan, los pasos se vuelven lentos y el camino termina haciéndose insorportable. Entonces descubres algo muy sencillo. No era el camino el que pesaba, era la mochila. También nosotros llevamos a veces una mochila invisible, la llenamos de orgullo, de necesidad, de tener razón, de comparaciones, de heridas que nunca perdonamos, de la obsesión por quedar bien... y acabamos creyendo que lo que nos hace sufrir es la vida, cuando muchas veces lo que nos esclaviza está dentro de nosotros", prosigue el prelado.

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Monseñor Pérez Pueyo explica que San Ramón comprendió muy pronto que "el enemigo más peligroso no estaba fuera. No eran las intrigas, ni los poderosos, ni quienes terminarían expulsándolo de su diócesis. El verdadero combate comenzaba en su propio corazón. Por eso buscó largos ratos de silencio, por eso aprendió la humildad en el monasterio. Por eso dejó que Dios fuera moldeando su carácter. Antes de ser un gran obispo, aprendió a ser un hombre profundamente libre".

Este cimiento, agrega el prelado, permitió que, "cuando llegaron las humillaciones", no reaccionara "desde el orgullo, respondió desde el Evangelio, porque, quien ha vencido su propio ego, ya no necesita vencer a los demás".

Ángel Perez considera que una de las "mayores esclavitudes" consiste en que "vivimos demasiado pendientes de nosotros mismos. Nos preocupa nuestra imagen, lo que pensarán de nosotros, nos cuesta reconocer un error, pedir perdón, aceptar una corrección, celebrar el éxito de los demás. Y, sin darnos cuenta, terminamos convirtiéndonos en prisioneros de nuestro propio ego".

Ante esta realidad, la solución está en Jesús, quien nos propone otro camino: "No el de rebajarnos, sino el de dejarnos liberar, porque la humildad no consiste en pensar menos de uno mismo, consiste en pensar menos en uno mismo. Parece un juego de palabras, pero no lo es. ¡Qué descanso produce dejar de ser el centro! ¡Qué paz experimenta quien deja de necesitar la aprobación de los demás!"

Esa fue, agrega el pastor episcopal, "la libertad de San Ramón. Y puede ser también la tuya, la mía".

Monseñor Pérez Pueyo propone para el mes de agosto un reto. "Intenta hacer cada día un gesto humilde que nadie aplauda. Ayuda sin decirlo, escucha sin interrumpir, pide perdón cuando sea necesario, da las gracias con frecuencia. Y, al terminar la jornada, preguntate: ¿Hoy ha crecido mi ego o ha crecido mi corazón?".

Retorno a la inspiración de San Ramón Obispo, que aprendió a vencerse antes de querer cambiar el mundo: "Enséñanos a reconocer nuestras esclavitudes interiores, líbranos del orgullo, de la vanidad, de la necesidad de tener siempre razón. Haz que nuestro corazón sea sencillo, humilde y libre para que sólo Dios ocupe el primer lugar".

Con este nuevo paso en el itinerario espiritual, recomienda Ángel Pérez Pueyo recordar que el mayor enemigo de nuestra libertad no está fuera, "vive dentro de nosotros. Y ahora la pregunta queda en nuestras manos, en tus manos, en las mías: ¿De qué tengo yo que liberarme este mes para parecerme un poco más a San Ramón. Que San Ramón ruegue por nosotros y nos bendiga siempre. Feliz mes", concluye el obispo.