La Jornada Mundial por el Trabajo Decente en Huesca, celebrada bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente” ha puesto el acento en crisis de acceso a la vivienda. La sede de la Fundación Ibercaja Villahermosa ha acogido la mesa-coloquio “Sin vivienda accesible, la exclusión se perpetúa”, que ha dado paso a la lectura del manifiesto de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente, realizada ante una pancarta con el lema “Iglesia Unida por el Trabajo Decente”. En la jornada participan Cáritas, Confer, Hoac, JOC, AC, Moviiento Rural Cristiano y el Movimiento Junior.
Las entidades promotoras de la jornada consideran que la crisis habitacional se ha convertido en “uno de los rostros más visibles de la exclusión” y advierten de que, cuando el derecho a la vivienda queda subordinado a la "lógica especulativa, el trabajo pierde su capacidad para sostener una vida digna".
El manifiesto señala los alquileres desorbitados y precios inasumibles "obligan a muchas personas trabajadoras a compartir vivienda, endeudarse o renunciar a un proyecto de vida autónomo". Una situación que afecta especialmente a la juventud. "La dificultad de llegar a final de mes, tener que compartir piso con desconocidos hasta los 40 años porque no hay forma de encontrar alquileres asequibles y mucho menos comprar un piso".

Según apunta, a esta realidad se suma que "la especulación inmobiliaria -impulsada por fondos buitre, viviendas turísticas, pisos no declarados y abusos de propietarios— y agravada por condiciones laborales precarias -contratos temporales, jornadas parciales, prácticas sin remunerar- dificulta cada vez más que la clase trabajadora acceda a una hipoteca".
Las entidades también cuestionan la imagen de bienestar y consumo que se proyecta a través de la “vida” digital, asociada a los viajes, la especulación inmobiliaria, el rentismo, las inversiones en criptomonedas o el acceso a viviendas de grandes dimensiones como aspiraciones normalizadas
"En palabras del papa León XIV, en su carta encíclica Magnifica Humanitas, n° 58: "No basta con exaltar la libertad individual o la iniciativa privada, si después se acepta que una multitud de personas sigan viviendo sin un trabajo digno, sin tutelas y sin acceso a los bienes fundamentales”.

Desde esta perspectiva, el manifiesto recoge que “el trabajo decente no puede desligarse del derecho a un techo digno” y resume su planteamiento en una de las principales conclusiones de la jornada: “Sin vivienda accesible, la exclusión se perpetúa, aunque exista empleo”.
Por ello, las entidades reclaman el desarrollo de políticas públicas que garanticen el derecho a una vivienda digna y asequible, así como la ampliación del parque público de vivienda. Entre sus demandas figuran también la regulación de los precios del alquiler y el "cese de las prácticas especulativas que expulsa a familias enteras de sus barrios".
El manifiesto concluye exigiendo "condiciones laborales que permitan a las personas trabajadoras y a sus familias vivir de forma digna".