Los Romanos toman las calles de Huesca en un desfile de Viernes Santo que pone "la piel de gallina"

Equites y soldados de lanza recorren el centro de la ciudad arropados por el público antes de la guardia ante el Cristo Yacente en Santo Domingo

Mercedes Manterola y Myriam Martínez
03 de Abril de 2026
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Los Romanos toman las calles de Huesca

El paso firme de los soldados y caballos han vuelto a marcar uno de los momentos más esperados de la Semana Santa de Huesca. Como cada Viernes Santo, a las 14.00 horas, los Romanos han comenzado su desfile recorriendo la calle Santiago, Pedro IV, la plaza de Lizana y el Coso -recuperando el paso por el Coso Alto tras las obras- hasta llegar media hora después a la plaza de Santo Domingo, donde las bandas de tambores y bombos de las cofradías les han recibido con su toque. Numerosos oscenses se han sumado al recorrido y han llenado las calles del centro para acompañar a los soldados en uno de los desfiles más arraigados de la ciudad.

José Mur lleva cerca de sesenta años desfilando como cabo de los romanos de lanza, los astiarios, y aún se le pone la piel de gallina. "Cuando llegas a los Porches, de siempre hay alguien que dice un viva a los romanos. Y la llegada con los tambores es espectacular", traslada.

Para Mur, el desfile tiene varios momentos cumbre. "Uno es cuando empiezas, que ya lo has dejado todo preparado y llega el primer toque. Luego cuando bajas por Santiago, llegas a Santa Ana y coges el Coso... ves gente por aquí, gente por allá, y eso te va llenando", describe.

El grupo de romanos de lanza que desfila cada año está formado por veinte personas, no por falta de voluntad sino por disponibilidad de uniformes. "No hay más trajes, lo que llevamos son de la Veracruz", explica Mur. Junto a ellos desfilan también los equites, los soldados a caballo, un total de cinco.

Mur ha lamentado, sin embargo, la desaparición de los romanos de hacha, los velites, que en otro tiempo formaban un grupo importante y que han ido desapareciendo con los años hasta no salir ya en el desfile. "Es una lástima, ha ido en decadencia y ahora ya no salen", ha dicho con nostalgia.

Tras su llegada a Santo Domingo, los romanos han entrado en la iglesia, por donde han desfilado cientos de oscenses para venerar al Cristo Yacente. Allí harán guardia por parejas, con relevos cada cuarto de hora, hasta la hora de la procesión de la tarde. José Mur ha agradecido además la presencia de las bandas de tambores y bombos de las cofradías, cuya recepción en la plaza de Santo Domingo ha sido, una vez más, uno de los momentos más emotivos de la mañana.

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