Cuarte, Alerre, Banariés, Banastás, Chimillas, Huerrios y Yéqueda. Por orden alfabético excepto la organizadora de la Romería de los Siete Lugares, Cuarte, cuya alcaldesa pedánea, Silvia Lles, tenía motivos para la satisfacción, no en vano incluso el tiempo ha acompañado y ha habido representación de los siete pueblos, incluida la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, en cuyo ayuntamiento están integrados tres de los núcleos que celebran esta peregrinación.
Une la devoción y la tradición que confluyen en el Santuario de Loreto, al que bien podríamos denominar el lugar de los lugares por tan intensa y extensa fe que existe en el espacio por donde correteaban Lorenzo, a la sazón diácono y hasta santo posteriormente, y su hermano Orencio. Con absoluta certeza, esta explanada exterior del templo en la que se congregan todos los pueblos para entrar en común unión hasta el interior para orar y para invocar a la divinidad aquello que viene a implorarse en las bendiciones de los términos: que ni las tierras ni las personas sufran quebranto alguno irreversible y que el suelo y el cielo provean de las mejores cosechas, de los frutos que llenen de prosperidad, bienestar y alegría los pueblos.
Con tal espíritu, vecinos de los siete lugares han tomado sus asientos en la bancada eclesial, donde ha llegado José María Arnal, párroco de La Encarnación en Huesca, para oficiar la Eucaristía y recordar aquellos principios y aquellas convicciones que reúnen a los católicos. Ha comenzado con una proclama alusiva al hecho de los siete pueblos que armonizan su romería de mayo una vez al año como expresión de afecto: "Compartir es maravilloso".
El sacerdote ha desgranado valores que aúnan al pueblo cristiano, como el hecho de la intercesión, "que alguien pida por ti y tú pidas por alguien". Ha contextualizado esta romería en tiempo de Pascua, porque la Semana Santa no se termina con el Santo Entierro, sino que sigue con la Resurrección, que es "una alegría profunda. Jesús ha dicho: no estoy muerto. Y es una alegría caminar juntos acompañados por Cristo. Es una maravillosa doctrina".
Ha invitado a los vecinos de todos los pueblos presentes a vivir este espíritu y manifstarlo en sus existencias, todo desde "el amor, desde la disponibilidad y las vivencias". Conseguir un hito: "Vivir con compromiso por un mundo más humano".
El final de la celebración religiosa ha dado paso al encuentro en torno a las mesas habilitadas en la explanada exterior, donde asomaban buenas tortillas caseras, empanadillas, embutidos, otros bocados y vinos y refrescos. Cuarte al cargo. Y, entre todos los alcaldes presentes y los vecinos de cada pueblo, un anhelo de que la Romería de los Siete Lugares no pague las modas de la laicidad y el desapego hacia la identidad. De momento, el aspecto de este 2026 es edificante, pero hay que seguir picando, arando y sembrando para que la tradición florezca al ritmo de la salud de los términos.