La Romería Sijena Viva reivindica el regreso de una comunidad monástica al Real Monasterio

La quinta caminata reúne a peregrinos y jinetes en un recorrido desde Sariñena y Sijena hasta el Real Monasterio que pone en valor el antiguo Camino de Santiago

D.H.
04 de Octubre de 2026
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La Romería Sijena Viva reivindica el regreso de una comunidad monástica al Real Monasterio.
La Romería Sijena Viva reivindica el regreso de una comunidad monástica al Real Monasterio.

La Plataforma Sijena Sí, la Orden de Malta, las Hermanas Sanjuanistas, los Ayuntamientos de Villanueva de Sijena, Sena y Sariñena, la Asociación Esperanzarte y el Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet celebraron este passdo sábado la quinta edición de la Romería Sijena Viva, una jornada de peregrinación, convivencia y reivindicación en torno al Real Monasterio de Santa María de Sijena.

La iniciativa tiene como uno de sus principales objetivos reivindicar que el Real Monasterio de Sijena vuelva a contar con una comunidad monástica estable, después de que, desde julio de 2020, el cenobio permanezca sin comunidad religiosa. Para las entidades convocantes, recuperar la presencia de una comunidad adecuada resulta fundamental para preservar no solo el patrimonio histórico y artístico del monasterio, sino también su dimensión espiritual y religiosa, que forma parte inseparable de su identidad histórica. En la primera edición de la romería se recogieron y enviaron al papa Francisco más de 3.000 firmas en apoyo del regreso de la vida monástica a Sijena.

La Romería Sijena Viva pretende, además, recuperar y poner en valor el antiguo Camino de Santiago de Sijena, ofreciendo a los participantes la posibilidad de recorrerlo hasta el monasterio y concluir la peregrinación con un momento de oración en el corazón de este histórico enclave.

La jornada comenzó a primera hora de la mañana, a pesar de las previsiones meteorológicas adversas, con dos recorridos simultáneos. Por un lado, una ruta circular a caballo de 18 kilómetros con salida desde Sijena y, por otro, una peregrinación a pie de 17 kilómetros, que partió desde la ermita de Santiago de Sariñena.

Ambos recorridos confluyeron en Sena, donde se incorporaron nuevos participantes que no podían realizar el trayecto completo. El Ayuntamiento de Sena ofreció un almuerzo a los peregrinos y jinetes antes de afrontar el tramo final hasta Villanueva de Sijena.

Finalmente, una decena de jinetes y alrededor de medio centenar de peregrinos llegaron al Real Monasterio, donde se celebró una misa cantada por el grupo zaragozano Neshamá, presidida por el padre Carlos Palacios, escolapio.

Durante la celebración, el padre Palacios subrayó la importancia del silencio como espacio necesario para que la persona pueda encontrarse consigo misma y con Dios. Asimismo, destacó el valor del testimonio de monjas y monjes en una sociedad marcada por el ruido, la prisa y el materialismo, poniendo de relieve la entrega de quienes encuentran el sentido de su vida en el silencio, la soledad, la oración y el servicio a los demás.

JORNADA DE CONVIVENCIA Y CULTURA

Tras la celebración religiosa tuvo lugar una paella fraterna, que este año tuvo que trasladarse al pabellón municipal debido al riesgo de lluvia. La comida fue servida por el Restaurante Boira de Sariñena y permitió compartir un momento de convivencia entre los participantes y las entidades organizadoras.

Por la tarde, la Asociación Esperanzarte organizó un programa cultural que contó nuevamente con la participación de Neshamá, junto con una destacada exhibición de guitarra clásica a cargo del maestro venezolano Pedro Andrés Pérez Avendaño, cuya actuación fue largamente aplaudida por el público. El espectáculo continuó con una actuación del payaso Kikote (Gabriel Gutiérrez Pablo), que aportó humor y diversión a una tarde especialmente pensada para dar calor y color al monasterio.

La programación concluyó con una visita guiada a la zona expositiva del Real Monasterio de Sijena y una chocolatada ofrecida por el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena.

ROMERÍA CON VOCACIÓN DE TRADICIÓN

La participación de los caballos, mantenida finalmente a pesar de las previsiones meteorológicas por el expreso empeño de la Orden de Malta, aportó un elemento especialmente simbólico y visual a esta quinta edición de la romería y permitió recuperar, al menos parcialmente, la imagen tradicional de las peregrinaciones y caminos vinculados históricamente a Sijena.

Las entidades organizadoras han valorado positivamente el desarrollo de esta quinta edición y han reiterado su voluntad de consolidar la Romería Sijena Viva como una tradición anual, recuperando progresivamente el antiguo Camino de Santiago de Sijena y haciendo de esta jornada un espacio de encuentro, convivencia, oración y reivindicación.

Con esta iniciativa, la Plataforma Sijena Sí y las entidades participantes quieren mantener viva una convicción: "Sijena no es únicamente un monumento que conservar, sino un lugar que debe recuperar su vida, su dimensión espiritual y su vocación de acogida".