Dos centenarios han confluido. Ha recibido el Teatro Olimpia a la gran familia del Colegio San Viator, distintas generaciones en buena parte de los cien años "construyendo futuro" y marcando el camino de la educación en valores, humanística, en Huesca. Una atmósfera especial de fraternidad ha abarrotado el Olimpia no sólo en las butacas, sino en el ánimo exultante de quienes han compartido el espacio, los profesores y los religiosos que han edificado el carácter individual y la personalidad colectiva. En la dirección, Sergio Bernués Coré, alumno que fuera y diseñador de las palabras y los ambientes esta mañana.
Gran concurrencia de autoridades con la alcaldesa, Lorena Orduna, la consejera de Educación, Carmen Susín, los diputados Carlos Sampériz y Lola Ibort, el coronel Rafael Matilla, el director provincial de Educación, Carlos Oliván, diputados provinciales y concejales de Huesca.
Lorena Orduna, alcaldesa de Huesca, ha abierto el acto afirmando que es una celebración "muy especial para el colegio San Viator, pero también para toda la ciudad de Huesca". "Cien años de vida, de recuerdos, de enseñanzas, de amistades y de generaciones de oscenses que han crecido en sus aulas".
La regidora ha expresado su orgullo como oscense. "Cien años educando, formando y contribuyendo al desarrollo de la ciudad merecen un reconocimiento muy, muy especial. El Colegio San Viator forma parte de la historia de nuestra ciudad". Más de cinco mil alumnos han pasado por sus aulas, familias que le han confiado la educación de sus hijos.
"Estoy convencida de que prácticamente todos los oscenses tenemos algún familiar, algún amigo o alguna persona cercana que ha estudiado en San Viator, y todos conocemos a alguien que guarda recuerdos muy positivos de este gran colegio. Alguien que habla de sus profesores, de sus compañeros, de las experiencias compartidas, de las excursiones, de los partidos en el patio, de las amistades" que todavía se conservan. "Esto es lo que significa formar parte de la historia de una gran ciudad... San Viator es Huesca".
Recuerdo muy especial para "los religiosos que llegaron a nuestra ciudad hace cien años y pusieron en marcha un proyecto educativo de primer nivel", y para los trabajadores del centro, así como para las familias que pusieron su confianza en la institución y para los alumnos.
Ha hecho una defensa de la educación como gran pilar de la sociedad. "En un colegio se aprende Matemáticas, Lengua, Historia, Ciencias, se hace deporte y se aprenden idiomas, pero también se aprende a convivir, a compartir, a respetar y a superar dificultades y sobre todo para descubrir el valor del esfuerzo tan importante para nuestra sociedad. Se aprende que nuestras decisiones siempre tienen consecuencias, que debemos ser responsables de nuestros actos y que todos tenemos algo que aportar a los demás... Para mí lo más importante es cómo se hace sentir a las personas".
"Educar es ayudar a formar personas libres, responsables, comprometidas y capaces de construir su propio futuro", una de las grandes aportaciones de San Viator con la formación integral de las personas y la participación en la sociedad, ha agradecido la primer edil, quien ha explicado que este centenario es una oportunidad para mirar al futuro para adaptarse a la nueva realidad. "Han cambiado las necesidades de nuestros jóvenes, pero permanece la importancia de contar con una buena educación y personas comprometidas con la educación".
Felicitación por este encuentro de celebraciones y muestra de cariño de Huesca hacia el colegio. "Estos actos van a permitir reencontrar a muchos antiguos compañeros y recordar a profesores que dejaron huella".
Final con una reflexión: "La historia de nuestra ciudad no se escribe con sus edificios, sus calles o los grandes acontecimientos, sino sobre todo con nuestras personas, con todas aquellas instituciones que incluyen los colegios que han conseguido que Huesca sea cada vez mejor. San Viator lleva cien años escribiendo esta parte importantísima de nuestra historia, cien años formando generaciones de oscenses, cien años transmitiendo conocimientos y valores, acompañando a las familias y aportando a Huesca".
CARMEN SUSÍN
Sergio Bernués ha narrado la pequeña historia del colegio desde sus sedes, Villahermosa, Las Cortes y la ubicación actual en 1959, todas impregnadas del valor de la confianza, siempre, como dice el eslogan de la celebración, "construyendo futuro" con hitos como la incorporación de alumnas en 1984, y con la calidad de la enseñanza cuyos frutos han sido científicos y profesionales de prestigio.
Ha dado el turno de la palabra a Carmen Susín. La consejera de Educación, Ciencia y Universidades, antigua alumna, ha remembrado la importancia de la educación unida a facetas como el deporte con aquel mítico Campeonato de España de Baloncesto de 1950, "que fue el inicio de Huesca con este deporte", o aquella afición al hockey sobre patines hasta 1970. El nacimiento de la Peña Los que Faltaban, o las sesiones matinales de cultura donde pasaban icónicos grupos como Los Gringos. La Cofradía o, riéndose, el Gordo de Navidad. Hija, sobrina, hermana, prima y tía de alumnos de San Viator, ha traído hasta el presente las jornadas de convivencia del Alto Aragón, las verbenas y el deporte.
La consejera ha defendido una "educación digna, libre y que aporta oportunidades a los jóvenes" con las herramientas del "conocimiento, la exigencia y el esfuerzo. Hay que recuperar los valores de la constancia, del esfuerzo, de la perseverancia en la hoja de ruta de la formación".
Ha traído la consejera el pensamiento de la filósofa María Zambrano: "En el vacío del aula sucede algo; algo que va más allá de lo que se aprende materialmente en ellas. Muchos de los que por ellas han pasado tal vez no adquirieron tantos conocimientos como fuera menester. Pero les sucedió algo en la frecuentación de las aulas; algo esencial para ser hombre se les enseñó en ellas: a oír, a escuchar, a atender, a dejar que el tiempo pase sin darse cuenta queriendo entender algo, abrirse al pensamiento que busca la verdad. Y a mucho más: a estar frente a un maestro que representa siempre, que es en verdad por poco brillantemente que cumpla su cometido, un mediador. Y esto de la mediación es cosa también a meditar. Y todavía algo más: las aulas se recorren; se va de unas a otras según se pasa de un curso a otro. Y ello solo es ya una iniciación a la vida".

Ha arengado a San Viator a ayudar a saber entender "e iluminar la chispa que alumbra la mente de los estudiantes", y ha aludido al Informe PISA y los malos resultados de España. "Nos tiene que servir para reflexionar y poner soluciones. Queremos rescatar la excelencia en las aulas" con un progreso pedagógico que se asienta en un proyeco educativo que entregue "herramientas y conocimientos para ser libres con el esfuerzo como pilar de los métodos de aprendizaje".
La titular de Educación ha estimado que los viatores encarnan "la vocación y el rigor. Vosotros marcáis el camino" con una "formación ética y un nivel académico. El centro nos está demostrando que, renovándose, innovando y manteniendo la misión poréis afrontar este reto educativo.
PASADO, PRESENTE Y FUTURO
Sergio Bernués ha retomado la dirección del acto con la inspiradora historia de Mathias Rust, que en 1987 aterrizó con su avioneta en la Plaza Roja de Moscú sorteando los radares que fallaron en su detección y respuesta, para simbolizar una misión de paz en tiempos de Gorbachov. Moraleja: "Para conseguir algo extraordinario, hay que atreverse". Tras parafrasear a Martín Descalzo y esgrimir la frase del pájaro que aseguraba que su "seguridad no está en las ramas, sino en las alas", ha dado paso a la canción "Volando voy" de Kiko Veneno interpretada por La Banda de los Altemir: Óscar Altemir, Juan Altemir, Mateo Altemir, Gruillermo Planas y Saúl Lasierra, que han hecho cantar y dar palmas al teatro con sus pegadizas versiones.
Dos directores para la historia, Rafael Gállego y Salvador Arto, han mantenido una conversación con el antiguo alumno Javier Gállego, sociólogo y tertuliano televisivo, quien ha mostrado su orgullo por participar en el acto. Rafa y Salvador han expresado el sentido del trabajo de San Viator, transmitir la educación en la fe, la formación integral, la educación de la voluntad y de la inteligencia, desarrollo afectivo y para la convivencia.
Ambos han recordado cómo ha cambiado el colegio. Arto, tres décadas largas en el centro, ha afirmado que ha pasado de 19 a 34 aulas y ya desde hace 42 años hubo un antes y un después con la incorporación de las chicas. Ahora, con los chicos, cultivan el cariño, el afecto, la atención y las ganas de aprender. Ha variado la tecnoloía pero se sigue jugando y disfrutando mientras se aprenden.
Los icónicos directores estiman que en lo esencial no ha habido cambios en el aspecto del respeto hacia los profesores y en algo tan importante como "el comportamiento en la celebración de la eucaristía". Sí que constatan una pérdida social del valor del esfuerzo por estar en "una sociedad de la inmediatez, cuando la educación es un proceso y no se pueden conseguir resultados a corto plazo". Como en la vida, "necesitamos tiempo para la dinámica de ensayo y error, porque el error es una fuente también de aprendizaje. Quizás nos estamos acostumbrando a soportar poco ese error".

Sí que existe una adaptación importante a la tecnología y a la Inteligencia Artificial, ha defendido Salvador Arto, quien ha recordado la incorporación directiva de las mujeres como la directora de Secundaria, Jara, o la presidenta de los antiguos alumnos, Marta. Recuerdo final para La Hojeta con dos nombres propios, Rafa y Jesús Redondo. Hoy es digital y se envía a todas las familias.
Rafael Gállego ha agradecido, tras recordar a la Cofradía, el grupo filatélico y el aula de naturaleza, el esfuerzo de los educadores "para perpetuar la identidad viatora".
Tras el divertido número del mago Juan Capilla y de Los Altemir con Un beso y una flor de Nino Bravo, una nueva conversación de Javier Gállego, esta vez con Juan Antonio Foncillas (el pretérito perfecto y activo), Sescún Castán (hija de Adolfo, profesor) e Isabel Altemir, la más joven. Remembranzas de Juan Antonio Foncillas, que llegó con cinco años a San Viator y siguió hasta 1959, un baúl de anécdotas de aquellos tiempos de profesores como Víctor Gómez y Jaime Gómez López. Sescún e Isabel aportaban la admiración y gratitud hacia el profesorado de dos etapas distintas.
Porque, quien tiene un amigo tiene un tesoro, ha sonado el Amigos para Siempre de La Banda de los Altemir antes de la conversación de Sergio Bernués con el director actual, Juan Calvete, pleno de "emoción y gratitud", juventud directiva con ilusión y motivación.
Ha explicado Calvete los retos, el principal la inclusión de la tecnología y del IA en el aula buscando la virtud de la perpetuación del espíritu humanista en la educación a través de usos recomendables. "Los docentes son un referente moral para decir qué sí hay que utilizar de la tecnología y qué no".

Juan Calvete ha abundado en que la metodología de origen es el "aprendizaje a través de la lectura, la memoria, el conocimiento, la toma de decisiones y la creación de alumnos como sujetos libres". Incidencia además en la salud emocional y el bienestar, conscientes del valor del acompañamiento. "Educamos para la vida y para que aprendan del error porque la vida es error y aprendizaje". Y un tercer pilar: "Que confíen en nosotros, porque damos la máxima calidad posible, formamos en idiomas y queremos afrontar los retos de los cambios sociales".
A este respecto, un eje básico: "Cuando uno entra en nuestra casa, la resistencia es fundamental. La resistencia crea el hábito y el hábito crea el aprendizaje". En ese sentido, "el carácter del propio colegio religioso nos enorgullece por los valores de la religión católica. Queremos que nuestros alumnos sean solidarios y aprendan a ayudar a los más necesitados".
Un motivo final de orgullo en su intervención: "Tenemos un gran equipo para programar, corregir y escuchar en su tarea".
Habían transcurrido más de dos horas y media, que han corrido como por arte de la magia que todavía ha desplegado Juan Capilla y la música de los Altemir. Un centenario feliz que se reflejaba en los rostros sonrientes de todos sin excepción.