"Sin comunidad no somos nada": el Orgullo alza la voz en Huesca frente al odio y la exclusión

Unas doscientas personas participaron en la concentración celebrada en la plaza Concepción Arenal y reclamaron la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQA+

05 de Julio de 2026
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Concentración en Huesca con motivo del Día del Orgullo. Foto Carlos Neofato
Concentración en Huesca con motivo del Día del Orgullo. Foto Carlos Neofato

Alrededor de doscientas personas se han concentrado esta calurosa tarde de domingo en la plaza Concepción Arenal de Huesca. En medio de un mar de banderas diversas del colectivo plural, ha reinado, perfectamente dispuesta en el suelo, una pancarta con un lema de lo más pertinente en tiempos convulsos: “El derecho a vivir en paz”, que trae a las cabezas más canas de los que aquí estamos recuerdos de la canción de Víctor Jara, cantautor que defendió la dignidad humana en el contexto de una vida digna también, y que pagó con su vida su compromiso.

Mientras se espera el momento de la lectura del comunicado, podemos ver corrillos que conversan animadamente. Gentes conocidas en la ciudad por su faceta política, otras personas identificadas por su actividad en el mundo teatral, el literario o con el siempre importante tejido asociativo, sin cuyo concurso los derechos humanos no hubieran alcanzado el listón actual. Y, junto a ellos, personas desconocidas que se acercan a la carpa de merchandising para adquirir camisetas, abanicos, banderas, cintas y pegatinas con los colores de la inclusión.

La lectura del comunicado ha sido contundente desde el primer párrafo: “Durante los últimos años, todes nos hemos dado cuenta de cómo nuestras calles se han visto invadidas por personas que una vez creímos olvidadas. De personas que nos quieren expulsar de nuestros barrios, que nos quieren arrebatar los derechos que tanto han costado conseguir por las que nos precedieron, y que, sin dudarlo, nos borrarían del mapa si pudieran".

Se ha incidido en que “cada vez es más imprescindible salir a la calle tal día como hoy, para recordarles que no lo están consiguiendo y que jamás lo harán. Para recordarles que el colectivo LGTBIQA+ se mantiene en pie y seguirá adelante por todas aquellas luchas con las que estamos hermanades: por los derechos de las personas racializadas, las trans, las discas, las locas y las obreras".

Comunidad ha sido otra de las ideas centrales del texto, que ha expresado la necesidad de “seguir juntas para poder seguir cuidando el colectivo, para poder seguir ofreciendo espacios seguros y para poder seguir utilizando nuestra voz como herramienta de lucha. Os volvemos a repetir: Sin comunidad, no somos nada".

Finalmente, han querido referirse a quienes sufren otros odios y denunciar que la homofobia se acrecienta cuando se cruza con el origen étnico o la situación migratoria. El manifiesto ha continuado afirmando que “sin papeles no hay orgullo”, y denunciando que el sistema actual condena a las personas migrantes a la exclusión e invisibilización. “También queremos abrazar a nuestras hermanas y hermanos trans, denunciando el desabastecimiento de tratamientos hormonales imprescindibles en su día a día, y a las personas neurodivergentes, para recordarles que en el Orgullo oscense siempre serán bienvenidas".

En el párrafo final, se dirigen a quienes quieren negar su existencia, ausentándose de sus actos, y aseguran que no dejarán de gritar y hacer ruido. Añaden que el año que viene volverán a estar donde consideran que deben estar.

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