Tallados por su amor

Una vez más las Convivencias de nuestro Centro Juvenil Salesiano de Huesca han sido un milagro

Josan Montull.
Cura y profesor
01 de Julio de 2026
Guardar
Los participantes en la convivencia del Centro Juvenil Salesiano con el obispo Padre Pedro. Foto Centro Juvenil Salesiano
Los participantes en la convivencia del Centro Juvenil Salesiano con el obispo Padre Pedro. Foto Centro Juvenil Salesiano

Ocurre de vez en cuando. Abrimos los ojos y ante nosotros aparece un acontecimiento, unas personas, unas situaciones, que nos llenan de esperanza y son sanadoras y liberadoras…son, ni más ni menos, un milagro. Un milagro humano y sencillo es lo que un año más hemos vivido en las convivencias de Villanúa que el Centro Juvenil Salesiano organiza la última semana de Junio.

45 chicos y chicas de entre 14 a 17 años, acompañados por una docena de jóvenes monitores han vivido siete días “milagrosos”. Las Convivencias son la conclusión de todo un año de trabajo con los adolescentes y jóvenes del Centro Juvenil. Cuando suben a la Colonia se conocen y son amigos que han compartido la experiencia de Tiempo Libre en el Centro, jugando, reflexionando, preparando un Musical, celebrando su confirmación…durante todo el curso.

El tema de las convivencias este año ha llevado por título “Tallados por su amor”. Ambientándonos en una isla hawaiana en la que los nativos levantan tikis, estatuas con forma humana que representan divinidades, espíritus o antepasados que conectaban el mundo de la tierra con la Trascendencia, nuestra convivencia nos ha ayudado a descubrirnos como tikis de Dios, cada uno distinto, singular y llamado a construir una fraternidad entre todos.

Cada día nos centrábamos en una palabra que hacía alusión a un valor: “Aloha”: “Hola”, que representaba la acogida; “Ohana”, que significa familia, comunidad; “Ha´a, Ha´a” que significa corazón, cariño; “Mana”, que se traduce como fuerza interior; “Ho´o pono pono” que quiere decir restaurar lo roto: “Ho´i ke” que significa mostrar el propio mundo interior; “Mahalo” que se traduce como agradecer, reconocer y valorar lo recibido”.

Tras de cada una de esas palabras se multiplicaban reflexiones del evangelio, encuentros de grupo para hablar temas profundos, momentos de fiesta, de baile y de risa. Especialmente emotiva fue la noche en la que todos los jóvenes se sentaron ante una caja con su nombre iluminados por un corazón gigante. En la caja había detalles personales y hasta mensajes de su familia y amigos que tocaron el corazón de los chavales.

Hasta un taller de cocina para elaboración de crepes sirvió para charlar de temas serios. Hubo una emotiva celebración penitencial tras una larga noche de hablar y cenar en grupo.

Como ya es tradicional, no faltaron los testimonios de vida de personas que se acercaron hasta nosotros: voluntarios de Entarachen, comprometidos con Etiopía; voluntarios de FISAT, organización que en Levante trabaja con jóvenes en situación de mucha vulnerabilidad; Jero, monitor llegado de Villena que explicó su enfermedad; el padre Pedro, nuestro obispo, que nos alentó a la esperanza y se alegró al ver a muchos de los jóvenes que se habían confirmado este año; Josan Rodríguez, víctima del terrible accidente de la discoteca Manhattan que perdió las piernas y la vista y nos dio una lección de humanidad sobrecogedora. No faltaron Celia (antigua monitora) y Jandro, que pronto contraerán matrimonio; estuvieron también Jorge y Patri, con su pequeño hijo Enzo, que pronto será bautizado. Todos dieron un testimonio vital, que emocionaba y animaba a hacer nuestros los significados de las palabras hawaianas que marcaban cada día.

El joven Óscar Rodríguez ha coordinado con especial sensibilidad y esfuerzo todos los trabajos para que este encuentro tradicional fuera maravilloso. A través de todo lo vivido, descubrimos que somos “tikis de Dios”…que Él nos hace en serio, no en serie.

No faltó la tradicional visita de nuestro querido Richi Roldán, que, ataviado con traje hawaiano, repartió “Huesitos” y alegría entre los asistentes. El chef Alfonsito Bielsa cambió los fogones habituales del Restaurante Mérida para llegarse a las Convivencias y hacer las delicias culinarias de todos.

En la Eucaristía final dimos gracias a Dios por la maravilla de esos días, pusimos en sus manos la próxima boda de Jandro con Celia y el bautismo de Enzo. La cena posterior precedió a una fiesta que se prolongó durante horas.

Ocurre de vez en cuando, una vez más las Convivencias de nuestro Centro Juvenil han sido un milagro, uno más de los que vivimos en el Centro Juvenil Salesiano de Huesca.

Archivado en