Arrancó con Madonna y Chayanne, con la música y las artes vanguardistas, y estableció el real punto de partida en Ramón Acín y su obra Las corridas de toros en 1970. Estudio para una película cómica escrito en 1923 con una gran visión futurista. Teo Sánchez Nacarino, veterinario y divulgador, pronunció el discurso "Tauromaquia y Flamenco. Encuentro de artes" en el Hotel Pedro I dentro de las 21 Conferencias Taurinas del Colegio de Veterinarios de Huesca.
En un salón muy concurrido, Sánchez Nacarino aludió al artista oscense que, en sus 32 viñetas de 1923, se adelantó, "quizás con cierto antitaurinismo", a la confluencia de dos artes, el toreo y el flamenco. La mayor confluencia entre ambas, agregaba, "está en lo sociológico". Las dos son "internacionalmente el arquetipo de lo español. Aunque algunos las consideren retrógradas, los toros y el flamenco están ahí".
Como punto de concurrencia, explicitaba Teo Sánchez, "el elemento fundamental es la emoción. Es un rito colectivo en el que el sentimiento tiene que estar presente. Unos le llaman duende, otros pellizco". Ambos tienen sus "códigos", pero comparten "olés, palmas y silencios, y participa el público. Comparten términos como ritmo, compás, temple y ligazón. Todo con mucha intensidad".
Esta comunión hace que, además, sean imprescindibles para entender la cultura española y una de sus peculiaridades: "No hay dos faenas iguales, ni dos cantes o dos falsetas iguales. Una falseta es irrepetible". Pero flamenco y tauromaquia confluyen en emociones y coincidencias emocionales. Parafraseaba al gran Gerardo Diego: "El flamenco y el toro están hechos de efímeras eternidades".
COINCIDENCIAS TEMPORALES
Ante una audiencia tan atenta que no se oía ni una sola tos -rara avis en toda conferencia-, enfatizaba Teo Sánchez en las coincidencias temporales y de oficios. "Un martes podía ser torero y un sábado cantaor en el siglo XIX, aunque acabaron separándose y convirtiéndose de oficios a profesiones artísticas". Por cierto, esa centuria también es la de la irrupción de los veterinarios, que no andaban lejos, sino al contrario, de quienes concurrían en mataderos ("ahora los convierten en centros culturales"), los carniceros, matarifes, aprendices de toreo, animales y flamencos. "Eran las primeras escuelas taurinas porque tenían materia prima para trabajar".
La alocución caminaba por derroteros fascinantes, "en el matadero empezó el toreo a pie", y aludía a la figura de Enrique el Mellizo, matarife, banderillero, puntillero y arquitecto en el flamenco, inspirador de malagueñas, tangos y soleás del Mellizo. "El torero es flamenco y el flamenco es torero". Con la caña, Teo Sánchez concitaba la atención al recordar que el padre de Pepe Luis Vázquez o aludía a las Gañanías de Sevilla y Jerez, fincas de labor y ganaderas donde el flamenco era protagonista y aparecían letras celebradas que han trascendido.
Se concentró en las ventas popularizadas con ese Fernando Villalón que "soñaba con toros de ojos azules", que eternizó las ventas como la de Antequera que reunía a toda la bohemia sevillana. Por el discurso desfilaba Demófilo y su aseveración de que eran lugares paa el encuentro de flamencos y toreros.
Era el momento de proclamar el acrónimo de la "tauroflamencología" a través de personajes como Silverio Franconetti, el rey de los cantaores, soldado y picador que volvió a Sevilla y creó el concepto de cafés cantantes donde profesionalizó el flamenco.
Imprescindible, porque el tiempo iba apremiando, referir a Federico García Lorca y El Café Chinitas, "soy más valiente que tú, más torero y más gitano", en la disputa de Paquiro con Frascuelo.
Teo Sánchez Nacarino hizo irrumpir en su exposición los tablaos que suceden a los cafés cantantes, antes de referirse a la irrupción del flamenquismo y el antiflamenquismo protagonizado por una parte de la Generación del 98 que incluso creó una revista en esta dirección con la crítica al flamenco por "chabacano. Todo ha cambiado. El flamenco ahora es moderno, tiene buena prensa, también el mundo del toro está brillando cada vez más".

Defendió el orador, en cualquier caso, que son dos artes diferentes que se expresan distantes, aunque hay una coincidencia en las formas, ya que el baile flamenco plásticamente se inspiraba en el toro, como consagró Trinidad Huertas la Cuenca y el número Torerías, que inspiró nada menos que a Carmencita Douset. Y, como ejemplo, "las banderillas tienen una posición flamenca".
En toreros y flamencos, coincidencias de las sagas familiares. Los Ortegas y los Gallos con Manolo Caracol. Los nombres discurrían en medio de curiosidades, anécdotas y coincidencias, como los hermanos Dolores Vargas (compositora del Achilipú) y El Príncipe Gitano con su Obí, Obá y el In the Guetto que universalizaron los Gipsy Kings. Pepe Marchena, "el Michael Jackson de entonces". Y un personaje increíble, el "manirroto" Rafael el Gallo, como lo definía Belmonte.
Sánchez Nacarino definía el disco Tauromagia de Manolo Sanlúcar como el mejor disco de la historia del flamenco, que recorre una cofrida de toros desde "Nacencia" hasta "Puerta del Príncipe".
Confluencias de voluntades, como ese disco conjunto entre Gitanillo de Triana, Antoñete y Curro Romero, cada uno con sus canciones.
Una conclusión para ir con el pecho por delante con Federico García Lorca: "La fiesta de los toros es la más culta del mundo". El conferenciante, que definía a Anselmo González como el primer flamencólogo, sentenciaba que el término "tauroflamencología no es casualidad". Dos mundos permeables, Camarón quiso ser torero, con dos lenguajes distintos pero del mismo sustrato. "Efímero en la memoria y que hace de la emoción la razón de ser".
PREMIOS DEL COLEGIO
Tras las intervenciones del público, el presidente del Colegio de Veterinarios, Fernando Carrera, dirigió la entrega de los premios tras el reconocimiento al conferenciante.
Moisés Fraile, de la ganadería de Toros del Pilar, recogió el Premio al Toro más Bravo de la Feria Taurina de la Albahaca de 2025, Renacuajo, número 24 y colorado, de 574 kilos que fue lidiado por Tomás Rufo el 13 de agosto. El trofeo es autoría de David Bahamonde, un acreditado escultor.
Moisés Fraile se congratuló de que la ganadería tiene "suerte" en Huesca y en Zaragoza, "esperemos que la racha no se estropee y vengamos muchos años a Huesca".
Por su parte, Luis Fernando Ascaso -comisario provincial-, José Manuel Usieto -de la Unidad Adscrita- y Gabriel Atarés recogieron el reconocimiento del colegio a la Policía Nacional por la colaboración en la fiesta.