La despedida a Víctor Rincón Pizarro se ha celebrado este miércoles en un acto religioso en la capilla del Tanatorio Huesca, donde familiares, amistades y personas vinculadas a su trayectoria vital han acompañado a la familia en el último adiós. La ceremonia ha estado presidida por Santiago Villacampa, quien fue durante 22 años párroco de la iglesia del Perpetuo Socorro.
Al finalizar el responso, se ha leído un texto en nombre de amigas y amigos de Víctor y de su familia, un escrito cargado de cariño y reconocimiento que ha trazado un retrato humano y comprometido del fallecido. En él se ha recordado a Víctor Rincón como esposo, padre y abuelo, trabajador y amigo entrañable, así como militante obrero y perseguido durante los años de la dictadura.
El texto ha aludido a su carácter “bronco”, no por ausencia de ternura, sino por su afán de justicia, su empeño solidario y su manera constante de “arrimar el hombro” allí donde consideraba que había una causa colectiva que defender.
Las palabras leídas han subrayado también su dimensión más personal, evocando “el abrazo sincero, la mirada infante y la lágrima emocionada” de un hombre que, según se ha destacado, vivió una vida “plenamente humana”, con aciertos y errores, sin renunciar nunca a ser fiel a sí mismo.
También se ha recordado de forma especial la figura de Lola Carmona, su esposa, a la que se ha definido como un pilar fundamental en su vida, y cuya ausencia marcó profundamente los últimos años de Víctor, sin impedirle seguir creciendo y aprendiendo.
El mensaje final ha tenido un marcado tono espiritual y social, enlazando fe y compromiso, y reclamando que el Reino al que aludía la oración se haga presente “en las fábricas, en los talleres, en las minas, en los campos, en la mar, en las escuelas, en los despachos y en las cocinas”. También se ha tenido un recuerdo para las trabajadoras y trabajadores “muertos en el campo de honor del trabajo y de la lucha”, así como para quienes mantienen viva una militancia que, a veces, sufre desaliento.
Víctor Rincón Pizarro falleció el 3 de febrero de 2026 en Huesca, a los 92 años de edad, viudo de Lola Carmona González. El acto religioso se ha celebrado este miércoles a las 11.00 horas en el Tanatorio de Huesca, antes de la conducción del féretro al crematorio de la ciudad, donde se ha procedido a su incineración en la intimidad familiar.