Hay lugares que no se ven solo con los ojos, sino con la memoria. Calles que, bajo el asfalto cotidiano, esconden estratos de historia medieval, ecos de la Guerra Civil y el nacimiento de una identidad que hoy busca abrirse al resto de la ciudad. Bajo el título "Un Barrio Contado", la iniciativa guiada por María Otín se ha convertido en mucho más que un simple paseo: es una reivindicación del orgullo de pertenencia y un puente tendido hacia todos los oscenses para redescubrir el Perpetuo Socorro.
Esta actividad, un "clásico" ya dentro de Barriofest, propone un recorrido emocional e histórico por las arterias más emblemáticas del barrio. Según explica Otín, el objetivo es doble: que los vecinos actuales recuerden y aprendan cosas nuevas sobre su hogar, y que quienes vienen de fuera descubran un barrio que "es necesario dar a conocer y que sea acogido".
El itinerario comienza en la Plaza de la Iglesia, muy cerca de la Plaza Blanca o Plaza de la Música, el auténtico centro neurálgico donde nació el barrio. Desde allí, los asistentes inician un viaje en el tiempo que atraviesa la calle y el Parque Joaquín Roig y hace parada en el Centro Cívico, un espacio vital para el movimiento asociativo que define el carácter participativo de esta zona de Huesca.
El relato de María Otín no elude las sombras ni las luces del pasado. En Las Mártires, la narración se detiene en la historia medieval y los episodios de la Guerra Civil, mientras que en la rotonda surgen figuras y lugares legendarios como el Puente del Diablo, el rey Sancho Ramírez, el ilustre Lucas Mallada o la antigua Santa María In Foris.
Uno de los puntos más fascinantes del paseo es el rescate de lo que ya no está, pero que conformó la identidad de la ciudad. Los participantes recorren el entorno del Hospital Provincial para recordar la importancia que tuvo el desaparecido Velódromo para Huesca. También se revive la historia comercial y administrativa al cruzar la carretera Ramón y Cajal, donde antiguamente se ubicaba un puesto de "portaleros" que funcionaba como aduana.
El recorrido profundiza en la toponimia local al explicar los orígenes de las Balsas de Chirín y el Fosal del Moro, nombres que encierran siglos de vivencias en sus raíces. El paseo culmina con una mirada a la antigua cárcel de Huesca, rindiendo homenaje a la figura de Rafael Salillas, considerado el padre de la criminología moderna y una pieza clave en la historia intelectual vinculada al barrio.
Más allá de los datos históricos, "Un Barrio Contado" destaca por su calidez humana. Es una experiencia enriquecedora que se realiza "a pasito despacio", permitiendo que los asistentes conversen y se reconozcan entre sí. Como bien resume María Otín, al final del día, el objetivo es comprender que, sin importar de qué zona de la ciudad vengamos, "al final de cuentas somos vecinos todos".

La jornada de Barriofest ha continuado con una merienda en Ronda Isuela y la actuación
musical de “El mal de Sambito”. Las actividades continuarán este miércoles, se pueden consultar en este enlace.