El Vidal Mayor y el sonido de las espadas vuelven a Huesca

La ciudad revive las históricas Cortes de 1247 con recreaciones medievales, combates y la gran escenificación en la Catedral

27 de Junio de 2026
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Escenificación del Vidal Mayor en la catedral de Huesca. Foto Myriam Martínez
Escenificación del Vidal Mayor en la catedral de Huesca. Foto Myriam Martínez

Las espadas han vuelto a cruzarse en Huesca ocho siglos después. El sonido del metal ha resonado este sábado en la plaza Luis López Allué, donde decenas de personas se han detenido para seguir las lizas medievales mientras los combatientes medían su destreza ante la atenta mirada del público. Al mismo tiempo, el Cerro de San Jorge se ha convertido en un campamento del siglo XIII gracias a la presencia de recreacionistas que muestran cómo era la vida cotidiana de la época. La ciudad ha iniciado así un viaje al pasado para conmemorar las Cortes de 1247 y el nacimiento del Vidal Mayor, una de las compilaciones jurídicas más importantes de la Europa medieval.

La recreación, organizada por la Compañía de Arqueros Medievales de Aragón, reúne durante todo el fin de semana a asociaciones llegadas desde distintos puntos de Aragón, además de Castilla y León, Francia y Portugal. El programa se basa en el rigor histórico, pretende la divulgación y se ha confeccionado a base de actividades abiertas al público para acercar uno de los episodios más trascendentales de la historia del antiguo Reino de Aragón.

En el Cerro de San Jorge, el público puede recorrer las diferentes estancias, conocer el equipamiento de soldados y guerreros, descubrir antiguos oficios y gremios y conversar con los recreacionistas sobre aspectos de la vida cotidiana de los siglos XII y XIII. También participan grupos de almogávares, cuya presencia permite mostrar otra de las facetas militares de la Corona de Aragón.

Liza medieval en el encuentro internacionalEl Vidal Mayor. Foto Myriam Martínez
Participantes en la Liza medieval. Foto Myriam Martínez

Mientras tanto, la plaza Luis López Allué ha acogido las tradicionales lizas, combates individuales que reproducen con fidelidad los enfrentamientos medievales. Cada duelo ha enfrentado a dos combatientes bajo la supervisión de un árbitro y vencía quien conseguía un mayor número de impactos válidos.

Ana Laguardia, integrante de la Compañía de Arqueros Medievales de Aragón, ha explicado que, aunque el espectáculo transmite intensidad, cada combate se desarrolla siguiendo unas normas muy estrictas. Laguardia ha explicado que no está permitido golpear las piernas porque los participantes no llevan protección en esa zona. Tampoco se autorizan puñetazos, agarrones u otras acciones ajenas a este tipo de recreaciones, en las que prima la seguridad sin renunciar al máximo rigor histórico.

La organización lleva años participando en encuentros de recreación medieval dentro y fuera de Aragón. Además de recorrer distintas comunidades autónomas, la compañía también ha asistido a eventos celebrados en Francia, donde ha compartido experiencias con asociaciones especializadas en la divulgación histórica.

Liza medieval en el encuentro internacionalEl Vidal Mayor. Foto Myriam Martínez
Uno de los combates. Foto Myriam Martínez

Para Laguardia, el éxito de estas actividades radica en su capacidad para acercar el pasado al público de una forma muy cercana. "La historia está muy bien en los libros, pero cuando puedes verla es muchísimo más enriquecedor", ha afirmado. A su juicio, el atractivo de los caballeros, las espadas o las antiguas batallas mantiene vivo un imaginario que sigue despertando curiosidad entre personas de todas las edades.

RECREACIÓN EN LA CATEDRAL

La programación ha continuado esta tarde con el acto más esperado del fin de semana. A partir de las 17:00, un desfile medieval ha recorrido las calles del casco histórico hasta la Catedral de Huesca, donde a las 18:00 ha tenido lugar la recreación de las Cortes de 1247, cuando Jaime I reunió en la ciudad oscense a los representantes de los distintos estamentos del Reino de Aragón para afrontar uno de los grandes desafíos de su tiempo: poner orden en un territorio donde convivían decenas de fueros, privilegios y normas diferentes según cada ciudad, villa o señorío. El público ha presenciado el debate entre quienes defendían la necesidad de unificar aquella compleja legislación y una parte de la nobleza, que veía amenazados sus privilegios y su capacidad para impartir justicia en sus dominios.

Uno de los grandes protagonistas ha sido Vidal de Canellas, obispo de Huesca, consejero de Jaime I y jurista formado en la prestigiosa Universidad de Bolonia, uno de los principales centros europeos del estudio del Derecho romano. La escenificación ha destacado su capacidad para mediar entre las distintas posiciones y su decisiva aportación a la recopilación de los fueros aragoneses, una labor que sentó las bases de un sistema jurídico mucho más ordenado y estable.

Escenificación del Vidal Mayor en la catedral de Huesca. Foto Myriam Martínez
Escenificación del Vidal Mayor en la catedral de Huesca. Foto Myriam Martínez

El acto también ha permitido conocer cómo aquel proceso dio lugar a tres recopilaciones legislativas. De ellas surgió el Vidal Mayor, redactado en aragonés medieval y enriquecido con un extraordinario conjunto de miniaturas que lo convierten no solo en una obra jurídica de referencia, sino también en una auténtica joya artística del siglo XIII. Según ha explicado la organización, este manuscrito pudo haberse concebido para el entorno de la Corte y la formación de los infantes del reino.

La representación ha concluido recordando que el Vidal Mayor original ya no se conserva en Aragón. El códice se encuentra actualmente en un museo de California (Estados Unidos), aunque la Diputación Provincial de Huesca impulsó hace años una edición facsimilar que permite conocer de cerca una de las obras más valiosas del patrimonio jurídico aragonés. Ocho siglos después de aquellas Cortes, la ciudad ha vuelto a convertirse en el escenario donde comenzó a escribirse una parte esencial de la historia institucional de Aragón.

Las actividades continuarán el domingo en el Cerro de San Jorge con nuevas demostraciones de combate, entrenamientos militares, exhibiciones y el acto de despedida de las compañías participantes. Un fin de semana en el que Huesca no solo recuerda su pasado medieval, sino que reivindica el legado de un texto que situó al antiguo Reino de Aragón entre los referentes jurídicos de la Europa del siglo XIII.

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