Entra en funcionamiento el Museo del Telar, un proyecto anhelado desde hace mucho tiempo en Villanúa y que permitirá dar nueva relevancia a la extraordinaria colección creada por Muskilda Bretos durante casi tres décadas. El museo se encuentra en el sótano de la antigua casa de los maestros , que ahora hace las funciones también de comedor escolar en la primera planta y guardería en la planta baja.
El Museo del Telar ofrece un recorrido por el mundo del tejido tradicional a través de diferentes espacios. La visita comienza con la zona dedicada a las fibras naturales, como el lino, el cáñamo y la lana, y continúa con la explicación de los tintes naturales y las plantas utilizadas para obtener distintos colores. También se pueden conocer las herramientas del telar, como lanzaderas, canilleras y otros utensilios.
Para Muskilda Bretos, alma mater de este proyecto, “el punto central del museo es el gran telar, donde se muestra cómo se tejía antiguamente y las diferentes técnicas para crear diversos tejidos y texturas”. Al finalizar, los visitantes pueden contemplar prendas y tejidos elaborados en el telar y visitar una tienda de artesanía, que se irá conformando con productos de artesanos locales como artículos de cuero, velas, flores secas, jabones y cosmética natural. Esta parte del proyecto se irá implementando de manera gradual durante los próximos meses.

Luis Terrén, alcalde de Villanúa, señala que “nuestra aspiración es que el Museo y las actividades programadas conviertan a este lugar en otro punto generador de interés turístico para Villanúa, porque se trata de un espacio único”.
El Museo estará abierto solo durante los meses estivales y se concibe como un espacio multidisciplinar en el que se plantea el desarrollo puntual de visitas guiadas y algunos cursos sobre la materia, de tal modo que se convierta en un espacio dinámico. Estará abierto en agosto de miércoles a domingo de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00. En septiembre sólo se abrirá los fines de semana.

Terrén destaca que “tenemos la suerte de tener estos telares y puede ser un reclamo turístico muy importante para los meses de verano. Va a ser una gran oportunidad para conocer cómo era este oficio ya desaparecido”.