La voz de Barbastro, Pepe Sánchez, pasa a la edad dorada tras cuatro décadas de servicio

Ha recogido la vida del territorio desde 1986 y ha dirigido la emisora de la SER desde 1990 hasta 2022

16 de Junio de 2026
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Ángel Pérez Pueyo, Pepe Sánchez y Antonio Latorre en Barbastro
Ángel Pérez Pueyo, Pepe Sánchez y Antonio Latorre en Barbastro

Su trayectoria ha sido el paradigma de la evolución de los medios de comunicación en nuestro país. Ejemplo de la trayectoria vital y filosófica del resistente por excelencia, la radio, a la que se podría aplicar esa expresión tan de moda -y tan mal pronunciada- de la resiliencia. Constatación de la doctrina transparentada en una frase del gran Ryszard Kapuscinski: Cuando la información empezó a ser negocio, la verdad dejó de ser importante.

Uno de los factores beneficiosos de la edad es haber compartido tanto con personas como Pepe Sánchez, desde hoy jubilado, en lo profesional y en lo humano. Para el arcón individual de todos los jardineros que siembran y plantan en la vida, quedan esas confidencias que no se pueden, ni se deben, compartir. 

Rezará -nunca mejor empleado el verbo- su ejecutoria que la chispa del periodismo prendió en una invitación, la del sacerdote José María Garanto, para ayudar al inolvidable informador de raza que fue Ramón Martí, a la sazón polígrafo en todo lo que tuviera que ver con la comunicación. De esa relación entre maestro y discípulo brotó una vocación, y Pepe inició una trilogía colaborativa: Radio Huesca, Nueva España como periódico provincial y El Cruzado Aragonés como semanario local y comarcal.

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Aquel joven, cuya curiosidad no ha mermado con el paso del tiempo sino que, por el contrario, ha completado un ojo avizor admirable, se fijaba en las portentosas cualidades de Ramón Martí, en el entusiasmo de Ángel Huguet, en los valores de Benjamín Plaza y en la serenidad de Manolo Garrido para integrar la nómina de plumas de El Cruzado Aragonés.

Era capaz Pepe -lo sé porque es virtud que mantiene- de asombrarse, aspecto que alimenta de pasión este oficio, que no otra cuestión es, del periodismo que alza su nivel cuando alguien aplica la fortaleza del flujo socrático: el interrogante para conocer, por dentro y por fuera, el mundo. De ahí su sección "Preguntando que es gerundio", fórmula que siguió perpetuando como colaborador de Radio Barbastro en aquel 1983 que alumbró como tal el Aragón autonómico con las primeras elecciones al Gobierno de Aragón.

Tres años después, la apertura de la segunda legislatura de Felipe González y la entrada en la Comunidad Económica Europea (luego UE), ese modelo de bonhomía que era Luis Garcés, desde su puesto de director, le firmaba el contrato como miembro de la plantilla. 1990 fue agridulce. Fue elevado a la dirección de Radio Barbastro y lloró la muerte el 7 de diciembre de Luis Garcés Bentué. En la emisora de titularidad de Ibercaja (dos años antes había adquirido el nombre de la antaño Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja) y asociada a la Cadena SER, tomó el relevo primero como director y luego director general Félix Fernández-Vizarra, otro de los nombres fundamentales del grupo, artífice de la expansión a la televisión (que luego fue lapidada) y radiofónicamente a las comarcas en las que abría sedes (luego serían fulminadas) que cedió el testigo a Eduardo Villuendas, al que aprecia sinceramente.

Pepe, en la emisora
Pepe, en la emisora

Pepe Sánchez no sólo ha sido una voz limpia, rotunda y reconocible. Ha sido el retratista radiofónico de rostros identitarios de Barbastro y el Somontano. Radiólogo (aunque no sirve para paliar las carencias en el hospital, hasta ahi no llega) que escudriña el interior de los entrevistados. Portavoz frente a las injusticias. Alentador de las grandes obras y de las sublimes cualidades del territorio (incluidos, claros, los que brotan de la tierra). No ha existido la pereza en su diccionario profesional. Ni ha faltado toda clase de virtudes en su devenir deontológico.

Pepe ha entregado a Radio Barbastro su habilidad informativa y comercial, un hombre orquesta en la comunicación que lo mismo estaba al pie del cañón de cada acto en Barbastro y el Somontano (sin perder detalle fuera lunes, sábado o domingo), que visitando a un cliente, que presentando un acto, que entrevistando con la destreza que siempre ha mostrado para las relaciones humanas. Tan dado a identificar la sorpresa y a sorprender, en su acción de voluntariado social incluso ha acabado de presidente de la Asociación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios Doña Petronila. No es mal destino para la edad dorada. Servir, ese es el camino.

De las cuitas de su última "legislatura" periodística (en 2022 fue desprovisto de la dirección), dejamos todo a la perspicacia del lector, simplemente indicando que aplica la cita de Kapuscinski. Sin más. Los últimos años han sido pésimos para la profesión, magníficos para los hombres grises, pasmosos para el sector con peor nivel directivo de cuantos pululan por la economía patria, y una doble oportunidad: han germinado excelentes jóvenes y se han ido con la dignidad íntegra personas como Pepe Sánchez. Incólume frente a la hostilidad, con probidad triunfal ante la adversidad. La cabeza alta.

Todo este tránsito, el triunfal y el difícil, ha sido recorrido por la senda de la humildad, tantas primicias y exclusivas de las que podría presumir. Y, sobre todo, su excelencia profesional y humana ha sido trazada por la incontestable senda de la discreción, de la mano tendida (incluso a los obispos, todos valorados por Pepe, aunque don Ángel es mucho don Ángel y Omella le dejó huella) y de la amistad irredenta. La que ha mantenido con toda la familia de EL DIARIO DE HUESCA, al que ha prestado admirables servicios. Pero esa es una cuestión que queda para él y para nosotros. Enhorabuena, Pepe, en esta lectura retrospectiva, cantamos con Il Divo como resumen de todo: "Lo has hecho bien". Y la faena que te queda, libre para recorrer las calles con ese ojo único y con la compañía eterna de Carmen. Felicidades.

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