CHA denuncia que las 1.162 viviendas proyectadas en Benasque obedecen a un modelo especulativo

Entiende que prioriza la expansión turística e inmobiliaria frente a las necesidades locales

DH
23 de Agosto de 2026
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Vista de Benasque.
Vista de Benasque.

CHA Alto Aragón considera que el proyecto urbanístico previsto en el entorno de la telecabina de Benasque, con 1.162 viviendas sobre 33,5 hectáreas, profundiza en un modelo de desarrollo que prioriza la expansión turística e inmobiliaria frente a las necesidades de la población local.

José Ramón Ceresuela señala que esta actuación no puede analizarse de manera aislada, ya que se vincula a una infraestructura turística de gran dimensión y supone una transformación relevante del valle.

Ceresuela advierte en un comunicado de que Benasque ya afronta importantes dificultades relacionadas con el acceso a la vivienda, la movilidad, los recursos naturales y la conservación del paisaje".  "Esta situación especulativa va a darse tanto en la urbanizacion de Cerler como en que se va a construir en Benasque o Anciles".

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Estima CHA que no se está  pensnado en vivienda asequible  para la gente de la zona o personal trabajador que acude al territorio, "a lo quee se debe añadir que,  lamentablemente , los problemas que ya se padecen tanto de insuficiencia de servicios publicos, como recogida de basuras, limpieza, o la falta de agua y continuos cortes de luz o telefonia , pasan a un tercer plano cuando se trata de adoptar decisiones políticas".

Además,  CHA considera que una operación residencial de estas características incrementa la presión sobre un territorio especialmente sensible e hipoteca su evolución durante décadas. “El futuro del valle no puede quedar supeditado a una expansión urbanística de estas dimensiones”, sostiene.

CHA defiende un modelo de desarrollo basado en garantizar vivienda y servicios para quienes viven en el Pirineo, mantener empleo y actividad durante todo el año y preservar sus valores naturales y paisajísticos. “Queremos un Pirineo vivo y habitable, no unos valles sometidos a una presión creciente por grandes operaciones turísticas e inmobiliarias. Las administraciones públicas aragonesas tienen que apostar por una planificación responsable que sitúe a la población y la protección del territorio en el centro de las decisiones”, concluye Ceresuela.

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