Resistirse a este ecosistema humano es renunciar a disfrutar de la naturaleza, de la ruralidad y de la socialización. No hay renuncia
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Caminos de ida y vuelta. "Los que se van ya volverán", cantaba Mochi. Esta atmósfera firma una lealtad y un arraigo. La marcha sólo puede ser temporal... para volver
2/6
Una lección metafísica, existencial. El ser humano en la inmensidad del universo. Y, sin embargo, con su propio espacio, con su intimidad, con su familia. En su reino.
3/6
Lo que la tierra te da. Bosques, llanos para sembrar y cosechar, un horizonte para soñar y para adivinar. La imaginación de grandes leyendas
4/6
Siétamo es lugar de leyendas, como la del pedruscón que relató Rafael Andolz. De ahí vino en un tiempo el sobrenombre de "memojos". ¡Menuda culada se dieron al intentar remover la mole pétrea! ¡Me mojo!
5/6
La vida. Una encrucijada. Norte, sur, este, oeste. Siempre hay un camino para cada dirección. Y siempre nos espera un destino, aunque el origen sea tan secular y resistente como Siétamo.
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Resistirse a este ecosistema humano es renunciar a disfrutar de la naturaleza, de la ruralidad y de la socialización. No hay renuncia
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Caminos de ida y vuelta. "Los que se van ya volverán", cantaba Mochi. Esta atmósfera firma una lealtad y un arraigo. La marcha sólo puede ser temporal... para volver
2/6
Una lección metafísica, existencial. El ser humano en la inmensidad del universo. Y, sin embargo, con su propio espacio, con su intimidad, con su familia. En su reino.
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Lo que la tierra te da. Bosques, llanos para sembrar y cosechar, un horizonte para soñar y para adivinar. La imaginación de grandes leyendas
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Siétamo es lugar de leyendas, como la del pedruscón que relató Rafael Andolz. De ahí vino en un tiempo el sobrenombre de "memojos". ¡Menuda culada se dieron al intentar remover la mole pétrea! ¡Me mojo!
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La vida. Una encrucijada. Norte, sur, este, oeste. Siempre hay un camino para cada dirección. Y siempre nos espera un destino, aunque el origen sea tan secular y resistente como Siétamo.
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