Andrea Momoitio presenta 'Farsante': "Una resistencia queer superintersante"

La autora cuenta la historia de Margarita Beese, la falangista que acudió al Registro Civil de Santa Cruz de Tenerife asegurando que su verdadero nombre era Juan Carlos

Periodista
30 de Mayo de 2026
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Andrea Momoitio y Secún Marías en la presentación del 'Farsante' en la 42 Feria del Libro de Huesca. Foto Mercedes Manterola
Andrea Momoitio y Secún Marías en la presentación del 'Farsante' en la 42 Feria del Libro de Huesca. Foto Mercedes Manterola

La Feria del Libro de Huesca ha acogido este sábado la presentación de Farsante. Una historia queer en la Falange, de la periodista Andrea Momoitio, que reconstruye la vida de Margarita Beese, una figura vinculada a la Sección Femenina que desafió las normas de su tiempo y terminó siendo silenciada tanto por su entorno como por el propio régimen al que apoyó.

En una presentación del Colectivo Feminista, y acompañada por la profesora Secún Marías, Momoitio ha explicado que llegó a esta historia a partir del trabajo previo de la investigadora canaria Yanira Hermida. "Empezó a trabajar en el tema unos años antes y compartió conmigo muy generosamente todo lo que había descubierto para que siguiera yo porque se sentía un poco incómoda con la idea de dedicarle tanta energía a una falangista", ha señalado. A partir de ese punto, la periodista inició un proceso de más de tres años que “sigue siendo incompleto” y deja “un montón de interrogantes sin resolver”, por lo que ha señalado que tiene "la fantasía" de que una tercera persona continúe indagando en la vida de Margarita.

Presentación de 'Farsante'. Foto Mercedes Manterola
Presentación de 'Farsante'. Foto Mercedes Manterola

La autora ha relatado que la investigación le llevó a recorrer cerca de cuarenta archivos y a realizar numerosas entrevistas para poder reconstruir el contexto de una figura que atravesó etapas históricas muy diversas. “Necesité mucha ayuda para entender su contexto y poder así intentar acercarme a entender el personaje”, ha señalado. "El libro es no ficción y mi lenguaje es el periodístico, y hacer una crónica del pasado es un reto, pero el objetivo era ese en todo momento, entenderlo todo muy bien para poder transmitirlo con toda la cercanía posible". En ese proceso, ha reivindicado su papel de periodista que le permitió acceder a fuentes de manera más directa, “tocando timbres” para encontrar testimonios.

El libro parte de un episodio central que articula la narración: en 1939, Margarita acudió al Registro Civil de Santa Cruz de Tenerife asegurando que su verdadero nombre era Juan Carlos y que no había sido inscrita al nacer. Ese gesto, punto de partida de la investigación, le pareció a la autora “una resistencia queer superinteresante”, aunque ha reconocido que aún hoy no se conocen con certeza las motivaciones que llevaron a la protagonista a tomar esa decisión.

Durante la presentación, Momoitio ha incidido en la complejidad de un personaje, "por el lugar que ocupa en un partido que hizo tanto daño a esa España de esos años y a la vez también es un relato incómodo en la propia historia familiar. En su familia -ha contado- apenas sabían nada de ella, no sabían que había dirigido una revista, que había estado en la Residencia de Señoritas, que escribían prensa... Sí que sabían que era machuna o lesbiana y que aquello había sido algo difícil de digerir en una una ciudad muy pequeña como Santa Cruz, que no estaba en ese momento preparada para un personaje como Margarita", y ha añadido que posiblemente ningún otro.

La historia olvidada de Margarita Beese

Eligió el título porque a lo largo la investigación vio que "Margarita decía A y hacía B", con múltiples contradicciones en su trayectoria, desde afirmaciones académicas falsas hasta responsabilidades que no había desempeñado.

Ha explicado que el proceso judicial por falsedad documental terminó con una condena firme y no se entró en ningún momento en valorar nada relacionado con su identidad de género ni con su sexualidad. "Margarita no está conforme con la sentencia y pone un recurso de casación en el Tribunal Supremo que finalmente ratifica la condena. En 1941 es detenida en Madrid, trasladada a Tenerife y cumplió pues los más de tres años de condena íntegros. No le perdonaron ni un solo día”, ha subrayado.

Ha destacado además que el propio entorno político al que había estado vinculada negó cualquier relación con ella tras la sentencia. "El juez envía a la Falange una copia de la sentencia avisando al partido de que una de sus militantes había cometido este delito y la Falange contesta rápidamente diciendo que ni es ni ha sido nunca militante del partido falangista. De hecho, en toda la documentación a la que podía acceder tanto de la Sección Femenina como de la Falange hay un borrado increíble también de su nombre. Formó parte de todo eso, pero enseguida se avergüenzan de ella", ha relatado.