Las Cámaras de Comercio de Aragón han manifestado su preocupación y malestar ante la paralización de las obras de la variante de Sabiñánigo en la autovía A-23 e instan al Ministerio de Fomento a adoptar de forma urgente las decisiones para desbloquear la situación. Recuerdan que se trata de una infraestructura estratégica para el desarrollo económico y social de Aragón y largamente demandada por el territorio.
Destacan que la A-23 constituye uno de los ejes vertebradores del norte peninsular y una vía esencial para la conexión del Pirineo con el resto de Aragón y con los principales corredores logísticos nacionales. "La interrupción de los trabajos en la variante de Sabiñánigo supone un impacto directo en la movilidad de miles de ciudadanos, generando retenciones recurrentes, especialmente en fines de semana y temporadas de alta afluencia, afectando a la actividad económica y comprometiendo la seguridad vial en un tramo especialmente sensible", lamentan.
Como ponen de manifiesto las Cámaras, "las empresas aragonesas necesitan infraestructuras fiables, seguras y eficientes para competir en igualdad de condiciones. Los retrasos prolongados incrementan los costes logísticos, dificultan la planificación, reducen la competitividad y trasladan una imagen de incertidumbre que afecta a la atracción de inversiones en el territorio".
Las obras de los 8,6 kilómetros de la variante fueron adjudicadas en septiembre de 2019 a la UTE formada por las empresas Aldesa Construcciones y Rover Infraestructura con un plazo de ejecución de 40 meses. Ello implica que los trabajos deberían haberse concluido hace aproximadamente tres años. "Cada nuevo retraso prolonga unos costes económicos y sociales que ya han sido asumidos durante demasiado tiempo por las comarcas afectadas", denuncian.
"Mientras a las empresas se les exige eficiencia, capacidad de adaptación y cumplimiento riguroso de plazos, las infraestructuras públicas deben responder con el mismo nivel de compromiso", consideran.
Por todo ello, el Consejo Aragonés de Cámaras insta al Ministerio de Fomento a adoptar, con carácter urgente, las decisiones necesarias que permitan desbloquear la situación, garantizar la reanudación inmediata de las obras y fijar un calendario cierto y vinculante para su finalización.
"Aragón necesita infraestructuras estratégicas que acompañen su desarrollo económico, su cohesión territorial y su competitividad. La variante de Sabiñánigo no es solo una obra pendiente; es una cuestión de seguridad, de equilibrio territorial y de futuro", concluye.
