Decenas de personas han participado este martes en un abrazo simbólico al IES Ramón y Cajal de Huesca, una iniciativa promovida por las organizaciones sindicales de la enseñanza CSIF, CGT, CCOO, HUSTE-STEA, UGT y ANPE para mostrar su respaldo al centro y extender la reivindicación al conjunto del profesorado de la provincia. Los participantes, cogidos de las manos, han formado una cadena que ha bordeado los edificios que acogen el instituto. Entre ellos se encontraban varios ediles y cargos provinciales del Partido Socialista.
El acto ha pretendido representar, según el manifiesto leído durante la concentración, un gesto de apoyo y solidaridad con el IES Ramón y Cajal, pero también una llamada de atención sobre la situación que, a juicio de las organizaciones sindicales, atraviesan otros centros de la provincia. Los convocantes han señalado que en el instituto se produjeron hace casi dos años unos hechos que, según han afirmado, no constituyeron un episodio aislado, sino el inicio de una sucesión de acontecimientos que también han afectado a otros centros.
Los sindicatos han defendido que el abrazo debía entenderse como una muestra de respaldo al profesorado que está afrontando presiones, requerimientos y sanciones. Al mismo tiempo, han reclamado un cambio en el modelo de actuación de la Inspección Educativa, para sustituir, según recoge el manifiesto, la presión por un sistema basado en el "asesoramiento y acompañamiento real" que permita a los docentes desarrollar su trabajo con seguridad.
Entre sus reivindicaciones figura la eliminación de los denominados criterios mínimos en todas las etapas educativas de la provincia de Huesca. Las organizaciones sindicales sostienen que se están imponiendo al profesorado exigencias o documentos que no forman parte de la normativa vigente y que, a su juicio, añaden carga burocrática y limitan la autonomía pedagógica de los centros y de sus profesionales.
También han reclamado la unificación de los criterios de Inspección Educativa en Aragón, al considerar que no debe existir una aplicación diferente de la normativa en función de que el centro se encuentre en Huesca, Zaragoza o Teruel. El manifiesto defiende que el profesorado aragonés debe estar sometido a "la misma interpretación de la normativa, a las mismas reglas, exigencias y procedimientos en todo el territorio".
Otro de los puntos planteados ha sido la revisión de los expedientes y sanciones impuestos en la provincia de Huesca. Los sindicatos consideran desproporcionado el número de procedimientos disciplinarios que, según afirman, se están produciendo en la provincia en comparación con Zaragoza y Teruel y reclaman que se revise esta situación y se garantice que los procedimientos se desarrollen con todas las garantías y proporcionalidad. En este sentido, el manifiesto sostiene que, ante un error, "el primer paso tiene que ser el asesoramiento por parte de la inspección y no la sanción".
La movilización ha puesto también el foco en el Inspector Jefe de la provincia de Huesca. Tras dos años de conflicto y ante lo que las organizaciones sindicales describen como una pérdida de confianza de una parte importante del profesorado, el manifiesto reclama su cese y plantea la necesidad de un cambio al frente de la Inspección Educativa provincial que permita recuperar el diálogo, el asesoramiento y la confianza en el servicio.
Durante el abrazo, algunos alumnos de Sergio Martínez han exhibido pancartas en apoyo de su profesor, sobre quien pesa una propuesta de sanción de diez meses de empleo y sueldo y respecto a la que, según la información facilitada para este acto, la Administración todavía no se ha pronunciado. Entre los mensajes mostrados podían leerse "10 meses de sanción por ejercer su libertad de expresión", "Basta de abusar. Queremos educar", "10 meses de sanción. Exigimos explicación" y "Tod@s estamos con Pichi".
La jornada ha concluido con un llamamiento a mantener la movilización. El manifiesto recuerda que el abrazo no constituye una acción aislada y convoca a la comunidad educativa y a las organizaciones sindicales a la huelga del 14 de octubre. "Este abrazo que estamos dando hoy no será el único", recoge el texto, que anima a continuar unidos en defensa de una educación pública en la que los profesionales puedan ejercer su labor con "autonomía, seguridad y dignidad".