El descenso de nabatas regresa al Gállego arropado por cuatro días de actividades en la Galliguera

Dos nabatas descenderán el Gállego este domingo entre Murillo y Santa Eulalia en una de las citas más emblemáticas del territorio

Periodista
21 de Abril de 2026
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Fran Fraguas, Mónica Soler e Iñaki Bes en la presentación del XII Descenso de Nabatas por el río Gállego. Foto Mercedes Manterola
Fran Fraguas, Mónica Soler e Iñaki Bes en la presentación del XII Descenso de Nabatas por el río Gállego. Foto Mercedes Manterola

El río Gállego volverá a convertirse este domingo, 26 de abril, en escenario de una de las tradiciones más singulares de la provincia con la celebración del XXII Descenso de Nabatas, una cita que este año llega reforzada tras su reconocimiento como Actividad de Interés Turístico de Aragón. Dos embarcaciones tradicionales, una dos y de tres trampos, descenderán el cauce entre Murillo de Gállego y el puente de Santa Eulalia en un recorrido tan espectacular como exigente.

La salida tendrá lugar a las 11.00 horas desde la playa de Murillo la llegada está prevista en torno a las 13.00. A lo largo del recorrido se viven "momentos de mucha intensidad porque el río tiene curvas de 90 grados y la inercia de la madera te empuja en línea recta. Nosotros tenemos que maniobrar para girar, y eso es muy complicado, porque la inercia es tremenda y llevamos una nabata de dos trampos, que pesa en torno a 2.600 kilos y la de tres trampos, en torno a 3.600”, ha explicado el presidente de la Asociación de Nabateros de la Galliguera, Francisco Fraguas.

Ha detallado algunos de los puntos más delicados del recorrido, como el paso conocido como “la lavadora”, una rampa de 300 metros que desemboca en un giro brusco. “Es un giro violento y solemos chocar con las piedras del frente”, ha señalado. La zona es de dificil acceso, "y es una pena porque es muy bonito verlo", ha comentado.

Otro de los momentos clave es el paso por el puente de Murillo, ha explicado Fraguas, donde los nabateros deben “enhebrar la nabata por el ojo de la aguja”, esquivando la losa de la izquierda y las piedras a la derecha, "con lo cual tienes que entrar justo por el medio", y corrigiendo la tendencia diagonal del río. A ello se suman peligros invisibles como las piedras sumergidas que pueden partir los remos o incluso la nabata si se chocan, y las llamadas piedras lloronas porque el agua pasa justo por encima y no se ven.

Para quienes quieran presenciar el espectáculo, los mejores puntos de observación son la playa de Murillo (11.00), el puente de Murillo (sobre las 11.45) y el puente de Santa Eulalia (13.00), con un dispositivo coordinado por la Guardia Civil que permite seguir el recorrido.

Fraguas, Soler y Bes durante la presentación. Foto Mercedes Manterola
Fraguas, Soler y Bes durante la presentación. Foto Mercedes Manterola

CUATRO DÍAS DE ACTIVIDADES

El descenso constituye el acto central de unas jornadas que arrancan este jueves 23 de abril y que implican a numerosos municipios de la Galliguera. Durante estos días, la playa de Murillo acoge la construcción de las nabatas (de 12.00 A 18.00), un proceso abierto al público que despierta gran interés. “Siempre hay gente que se acerca a ver cómo se montan y se le explica la tradición”, ha destacado Fraguas.

El programa incluye actividades para todos los públicos. Este jueves, la localidad de Erés acogerá hinchables infantiles y un concierto en homenaje a Leonor Corral, fallecida recientemente y recordada por su lucha contra el embalse de Biscarrués. El sábado 25, Santa Eulalia de Gállego celebrará la 'Feria de los líquidos: vino, miel y aceite' y se completará el “aguado” de las nabatas, paso previo imprescindible antes del descenso.

La jornada del domingo contará con la animación de los Gaiters y Gaiteras de Tierra Plana y se cerrará a las 17 en Biscarrués con música de ReyMi, en un ambiente más distendido tras la tensión del descenso.

ñaki Bes, representante de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos, ha puesto el acento en el valor colectivo y territorial de estas jornadas, que trascienden el propio descenso. Como nabatero y vecino del entorno del Reino de los Mallos, ha defendido el papel de la entidad en la protección del río Gállego y en la conservación de su entorno como eje de desarrollo.

“La Coordinadora trabaja desde hace años por la defensa del río y por mantener vivo todo lo que representa, no solo desde el punto de vista medioambiental, sino también cultural”, ha señalado. En este sentido, ha destacado que las jornadas nabateras “son ya una cita consolidada, con más de dos décadas de trayectoria, que han vuelto a llenar de actividad y de vida a los pueblos de la Galliguera”.

Bes ha subrayado que uno de los aspectos más valiosos del programa es su capacidad para implicar a la población local y acercar la tradición a nuevas generaciones. “Durante estos días, en Murillo de Gállego, la Escuela de Nabateros y Nabateras abre su trabajo a vecinos y visitantes, con explicaciones en directo que convierten el proceso de construcción en un espacio de encuentro, de aprendizaje y de transmisión”, ha explicado.

A su juicio, este contacto directo con el oficio permite comprender mejor su significado histórico y su vigencia actual. “No se trata solo de ver el resultado final en el río, sino de entender todo lo que hay detrás: el conocimiento, el esfuerzo y la colaboración que han hecho posible mantener esta tradición viva”, ha añadido.

Además, ha insistido en que estas jornadas reflejan la capacidad de iniciativa de los municipios del entorno. “Lo que estamos viendo estos días es que pueblos como Murillo, Biscarrués o Santa Eulalia siguen generando propuestas propias, con identidad y con futuro. Esto demuestra que el territorio está vivo y que tiene mucho que aportar”, ha afirmado.

Finalmente, Bes ha querido destacar el componente social de la cita. “Estas jornadas son el resultado de muchas personas remando en la misma dirección, unidas por la voluntad de conservar una tradición y, al mismo tiempo, reforzar los lazos de comunidad, identidad y pertenencia que sostienen este territorio”, ha concluido.

Desde la Comarca Hoya de Huesca, su presidenta, Mónica Soler, ha destacado la consolidación de esta cita, que “une cultura, patrimonio y naturaleza” y contribuye al desarrollo turístico de la zona. Además, ha recordado el reciente reconocimiento internacional de esta tradición. “Los descensos de nabatas han sido declarados Bien Cultural Inmaterial de la Unesco, lo que pone en valor el trabajo de muchos años”, ha apuntado.

Como ha recordado, el Gállego, que en el pasado fue vía de transporte y hoy es también un referente para los deportes de aventura, y ha animado a acudir a la tradicional cita.

La Asociación de Navateros de la Galliguera, "aunque el origen y la fuerza de los primeros años se la debemos a Biscarrués, ahora cuenta con 50 socios de toda la zona: Santa Eulalia, Riglos, Ayerbe, Huesca, y además con muchísima presencia femenina. Estamos muy orgullosos", ha señalado Fraguas. 

Ha añadido que el cometido es la recuperación de un oficio con siglos de historia. “Recreamos una actividad que durante cientos de años permitió transportar madera desde los Pirineos hasta el Ebro e incluso hasta los astilleros de Tortosa”, ha recordado. Ha añadido que “los árboles nuestros Pirineos han estado en la Armada Invencible y han luchado en Trafalgar y ayudaron a crear de Aragón y de España un imperio". 

La tradición nabatera conecta además con otras culturas fluviales del mundo. La asociación forma parte de una red internacional con presencia en países como Alemania, Italia o Japón. “Lo curioso es que las técnicas de construcción son muy similares en todos los lugares”, ha apuntado.