Ecologistas en Acción alerta en Huesca del “aluvión” de plantas de biogás y pide analizarlas “caso a caso”

La entidad reclama una transición ecológica “justa” que no perpetúe la ganadería industrial ni agrave la presión sobre el territorio

Periodista
14 de Abril de 2026
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Ecologistas en Acción alerta en Huesca del “aluvión” de plantas de biogás y pide analizarlas “caso a caso”.
Ecologistas en Acción alerta en Huesca del “aluvión” de plantas de biogás y pide analizarlas “caso a caso”.

La expansión de proyectos de biogás y biometano en Aragón ha abierto un intenso debate sobre su papel en la transición energética y su impacto en el territorio. Bajo esa premisa, la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca acogió este martes la charla coloquio “El dilema del biogás y biometano. ¿Solución verde o lavado de cara de la ganadería industrial?”, organizada por Ecologistas en Acción y protagonizada por Nacho Escartín y Marina Gros, dentro de la Semana de las Luchas Campesinas.

Los ponentes han realizado un análisis detallado que ha situado el foco en el crecimiento acelerado de estos proyectos, sus implicaciones ambientales y sociales, y su estrecha relación con el modelo de ganadería industrial.

Marina Gros ha expuesto que actualmente en Aragón hay 43 proyectos de biogás y biometano, "algunos aprobados, otros en tramitación y otros que conocemos solo por la prensa”. Una cifra que, a su juicio, evidencia la magnitud del fenómeno y la necesidad de abordarlo con criterios claros. “Estamos hablando de magnitudes muy diferentes, con hay plantas enormes, con tratamientos anuales descomunales, y otras mucho más pequeñas, de una décima parte”, ha explicado. Ha considerado que esa diversidad obliga a analizar cada caso en su contexto territorial.

La preocupación crece, además, por la "falta de planificación". Como ha apuntado, “nos encontramos con proyectos que dicen que van a usar residuos de determinadas granjas o industrias y luego ves otros que utilizan exactamente los mismos datos. No hay una planificación clara y eso puede acabar siendo un desastre, una burbuja”.

Nacho Escartín y Marina Gros. Foto Mercedes Manterola
Nacho Escartín y Marina Gros. Foto Mercedes Manterola

Uno de los aspectos más críticos que ha planteado Gros es la ubicación de estas plantas. “Muchas veces no se instalan donde están los residuos, sino donde es más fácil inyectar el gas a la red”, ha asegurado. La razón es "puramente económica. Las grandes empresas buscan maximizar beneficios, hacer plantas cada vez más grandes y con el menor recorrido posible hasta la red gasista”.

Ha considerado que este planteamiento rompe con el principio de economía circular. “Si no se favorece la circularidad real en el territorio, el modelo pierde sentido”, ha considerado.

Ha defendido que el biogás puede tener un papel en la transición energética. “Es una tecnología que, para algunos usos, puede ser buena”, como las estaciones depuradoras y en concreto la de Huesca, que cuenta con una. No obstante, ha insistido en que “todo depende del tamaño, de la localización, de la gestión de los residuos y de la aceptación social”.

HERRAMIENTAS PARA DECIDIR DESDE EL TERRITORIO

Ante la complejidad del escenario, Gros ha reivindicado la necesidad de dotar a la ciudadanía de herramientas para evaluar los proyectos. “Hemos elaborado un informe muy didáctico con preguntas clave: el tamaño de la planta, la procedencia de los residuos, las distancias, la gestión del digestato…”, ha explicado. Con esta información, "la reflexión tiene que nacer de la gente del territorio. Empoderarnos como comunidades para decidir qué proyectos son interesantes y cuáles no”, ha señalado.

También ha referido a modelos alternativos, como promover proyectos de comunidades energéticas que integren el biogás junto a otras soluciones, como la calefacción, siempre desde una lógica local”.

PURINES Y GANADERÍA INDUSTRIAL

Nacho Escartín ha cuestionado el relato que presenta el biogás como solución a los purines. “Se repite constantemente que es la gran solución, pero lo importante es recordar que los purines son solo una parte del proceso”, ha señalado. Para el portavoz ecologista, “el problema no es qué hacemos con los residuos, sino que hemos generado una cabaña ganadera absolutamente insostenible”. En este sentido, se ha referido a que "antes se negaba el problema de los purines y ahora, de repente, se reconoce para justificar estas plantas”.

Asistentes a la charla sobre biogás y biometano. Foto Mercedes Manterola
Asistentes a la charla sobre biogás y biometano. Foto Mercedes Manterola

Escartín también se ha mostrado crítico con la idea de que el biometano elimina la contaminación. “Las plantas no hacen magia. El problema no desaparece, se transforma”, ha afirmado. En su explicación, ha insistido en que los nitratos, uno de los principales contaminantes, permanecen tras el proceso. “Si ya tenemos zonas saturadas de nitratos, ¿qué vamos a hacer con el digestato resultante?”, se ha preguntado y ha señalando este punto como “el talón de Aquiles” del modelo.

No he visto analíticas completas y públicas sobre qué contienen esos digestatos ni qué se hace con ellos después”, ha alertado aludiendo a la falta de transparencia.

Escartín ha apuntado que "para que sean rentables necesitan funcionar los 365 días del año, lo que implica una entrada constante de residuos”, lo que  puede derivar en que "estemos justificando aumentar la cabaña ganadera para alimentar las plantas”. A ello se suma el impacto logístico. “Una planta de 90.000 toneladas puede implicar 15 o 20 camiones diarios atravesando un pueblo”, puso como ejemplo.

ARAGÓN EN EL EPICENTRO

Según Escartín, "Aragón está en el epicentro de la saturación”. Con una media de “diez cerdos por habitante”, la presión sobre el territorio es "insostenible".

Se ha referido a los datos sobre contaminación por nitratos. “El límite legal es de 50 miligramos por litro, pero la ciencia dice que a partir de 9 ya hay problemas de salud”, ha apuntado. "En Huesca, tenemos municipios que ya han superado lo legalmente permitido de 50 mg/l, como Alerre, Bailo, Banastás, Bolea, Castigaleu, Chimillas y Loscorrales... Hay un montón más que están en la franja entre 30 y 50, como Alcampell, Ayerbe, Azlor, Caldearenas, Capella, Estopiñán del Castillo, Huesca, Peralta de la Sal, Puente la Reina, Tolva, Yéqueda… y ya por encima de los seis miligramos recomendados por la ciencia, hay muchísimos más, como Abizanda, Benabarre, Biescas, Braus, Jaca, Santa Cilia...", ha citado

Escartín también ha querido desmotar el impacto positivo en la demografía rural. “Nos dicen que estas plantas fijan población, pero los datos muestran lo contrario”, ha afirmado, ya que que en el 74% de los municipios analizados con fuerte presencia ganadera se ha perdido población.

También ha cuestionado la estabilidad económica del modelo, ya que "hace los ganaderos muy vulnerables a decisiones que se toman fuera, en mercados internacionales o fondos de inversión”.

Escartín ha apuntado que, a medio plazo, existe el riesgo de que el biometano se convierta en una herramienta de legitimación del sistema. “Veremos carne vendida como verde porque biometaniza sus residuos, un lavado verde de la ganadería industrial”, ha adverdido.

ALTERNATIVAS Y MOVILIZACIÓN SOCIAL

Frente a este escenario, ambos ponentes han defendido la necesidad de un cambio de modelo. “Esto es un problema de gestión de residuos, no solo energético”, ha recalcado Gros, quien considera que las plantas deberían concebirse como “un servicio público ambiental”.

Escartín, por su parte, ha llamado a la acción institucional y social, con moratoria a nuevas macrogranjas, mayor control público y apoyo a la producción local. “No se puede seguir ampliando un modelo que ya está saturado”, ha subrayado.

El papel de la ciudadanía organizada también ha sido destacado, con ejemplos como Loporzano. “La lucha es nuestro camino y si hay un lugar en Aragón que nos enseña cómo enfrentar este modelo, con humildad, con poca gente, pero con constancia y mucho esfuerzo, es Loporzano. Ahí se creó a final de 2015 la Plataforma Loporzano sin Porcino, que fue el origen de la coordinadora estatal Stop Ganadería Industrial. Hoy aglutina el movimiento social que durante el primer lustro se enfrentaba a los proyectos de ganadería industrial y ahora, unidos a ellos, a los proyectos de biometano. Están surgiendo muchas plataformas e intentamos articular el movimiento vecinal de los afectados que se encuentran con proyectos que no querían y quieren saber de qué herramientas disponen", ha señalado.

Para finalizar, Escartín ha apostado por una transición ecosocial, que no se haga a costa del el mundo rural, sino que se lleve a cabo con justicia territorial. Una transición justa y verdadera, esa es la alternativa", ha insistido.